NO! a los transgénicos

Información, difusión y debate sobre los transgénicos


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PODCAST: ¡Alerta Transgénicos! #1

FlyerPodcast

En este Podcast hablamos sobre qué son los transgénicos, como introducción, para luego ponernos a analizar las consecuencias que ya son observables (a partir de la soja transgénica), así como los riesgos que acarrea la liberación de más variedades transgénicas. Contamos con la participación del Ingeniero Agrónomo Víctor Benítez y el Sociólogo Víctor Imas con quienes presentaremos esta emisión para dar inicio a una serie de entregas que estaremos realizando, en el marco de una campaña informativa que se posiciona en contra de la reciente liberación excepcional de diferentes variedades transgénicas de maíz y algodón y pretende alertar a la población en general de los peligros que conlleva tal liberación y la irresponsabilidad de las autoridades en el manejo inapropiado de esta tecnología.

También podes escucharlo online en YouTube (Aquí), o descargarlo siguiendo las instrucciones de abajo.

Opciones de descarga:

Tenes la opción de descargar el Podcast completo como un archivo o descargarlo por partes, dependiendo de lo que te sea más conveniente.

Descargar Podcast completo (46:11 min): Aquí

Descargar primera parte (Introducción y presentación del Ing. Víctor Benítez): Aquí

Descargar segunda parte (Presentación del Sociólogo Víctor Imas): Aquí

Descargar tercera parte (Debate): Aquí

OBS: Para descargar podes hacer click en “Aquí” y se va a abrir una nueva pestaña de descarga, o sino haces click derecho sobre “Aquí” y seleccionas la opción “guardar enlace como”; elegís donde queres guardar el audio y listo! Solo tenes que esperar a que se complete la descarga y darle “Reproducir” o cargarlo en tu reproductor o celular para escucharlo en cualquier lugar y en cualquier momento.

Esperamos que te sea de utilidad y pronto vamos a estar haciendo otras ediciones de Alerta Transgénicos.

 


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TEXTIL ORGÁNICO Vistiendo en verde

El textil convencional provoca graves consecuencias medioambientales, sociales y de salud pública. La respuesta es el algodón ecológico y otras prendas igualmente sostenibles en todos los aspectos.

El textil convencional es desgarradoramente agresivo. Por un lado, para la tierra y las aguas, pues se utilizan miles de toneladas de pesticidas en su cultivo y, además, el crecimiento del algodón modificado genéticamente no para de subir, especialmente las exportaciones desde países como China o Estados Unidos. Pero, visto el problema desde una visión holística, las consecuencias del cultivo masivo del algodón distan mucho de ser exclusivamente medioambientales. Este disparate se manifiesta también en el terreno social: obreros sin derechos “currando” en maquilas de sol a sol, niños manufacturando prendas textiles trabajando en lo que podríamos llamar semiesclavitud, concentración del poder político y económico en pocas manos, campesinos esquilmados, grandes empresas del textil que hacen lo que quieren porque dominan la gran distribución… Por si fuera poco, la salud del consumidor tampoco se salva, pues son prendas confeccionadas con agentes químicos que dañan a la larga a todos los ciudadanos y, a la corta, a las personas con pieles más sensibles y a enfermos de patologías como el Síndrome Químico Múltiple.

PLANTANDO CARA
Está claro que el engranaje maquiavélico en el que se enmarca toda esta aberración no es únicamente textil, sino que forma parte de un sistema mucho más enorme que engloba todos los ámbitos del aparato de poder, desde lo legislativo a lo político, desde lo económico a lo energético, desde lo social a las tendencias, como la moda, los medios de masas y la publicidad; y desde lo estatal a lo global. Ahora bien, que el monstruo sea enorme no debe sumirnos en la congoja o en las inercias negativas. Se le puede plantar cara y, es más, es una obligación moral el hacerlo. Claro que cada persona no puede cambiar el mundo, pero sí puede transformar lo que hay a su alrededor. Y, además, el trabajo de mucha gente individual tiene una incidencia, tarde o temprano, en la colectividad. Hay otras formas de vivir y son viables, factibles, posibles, aquí y ahora. Pero hay que plantar cara a la inercia que nos quiere transformar en seres pasivos.

TEXTIL ORGÁNICO
La alimentación biológica no cesa de crecer a pesar de la crisis y de las coyunturas coercitivas, pero ahora debemos empezar a fijarnos no sólo en nuestra nutrición, sino también en otros ámbitos tan necesarios como importantes. Y el textil es uno de ellos. No se trata de que, de la noche a la mañana, todos quememos toda la ropa convencional que tenemos en los armarios y la cambiemos por prendas orgánicas, pero sí de que vayamos sustituyendo, poco a poco, unas prendas contaminantes y manchadas de sangre con otras absolutamente limpias y orgánicas en un sentido no sólo biológico, sino también filosófico o, mejor aún, ecosófico. Porque, si bien el textil convencional tiene un sinnúmero de consecuencias negativas en el medio y en la sociedad, justo lo contrario pasa con su alternativa, el textil ecológico, del que el algodón es la prenda más conocida, aunque hay otras, como la lana, el bambú, el lino y/o el cáñamo.

MUCHAS OPCIONES
Hace unos años, era difícil encontrar en el mercado español prendas completamente orgánicas. Pero ahora es mucho más fácil y hay muchas opciones. Está la gente de Fox Fibre, los de Verding, Bichos y Bichejos… Las grandes también se apuntan al pastel: H&M, Decathlon, Calvin Klein… Y no es verdad que la ropa ecológica no sea tan moderna y/o atractiva como la convencional. Hay cientos, miles de diseños… en ropa de calle, ropa íntima, toallas y albornoces, etc. Busque y compare. No encontrará nada mejor.

Santi Alburquerque

ALGODÓN Y USURA
LOS SUICIDIOS DE INDIA

En los últimos años, como han denunciado Vandana Shiva y muchos otros ecoactivistas de prestigio internacional, los suicidios de han multiplicado en las poblaciones rurales de India. ¿La razón? A los campesinos les vendieron los comerciales de las multinacionales que con las semillas transgénicas de algodón se iban a hacer de oro. Pero el algodón MG funciona mal con condiciones climáticas adversas. Los campesinos se vendieron a los usureros para comprar unas semillas que son caras, no se reproducen, necesitan más insumos externos y no producen como prometían los “cantos de sirena” de Monsanto y otras. ¿El resultado? Los campesinos indios, hipotecados hasta los dientes, se suicidan ingiriendo los propios herbicidas que Monsanto y otras les han vendido. Miles miles, y miles de suicidios se han producidos en las zonas rurales en los últimos años. El tándem modificación genética/usura es absolutamente luzbélico.

S. A.
GRAN PARTE DEL ALGODÓN ES TRANSGÉNICO
OJO CON LO QUE VISTES

Cada vez queda menos algodón convencional en el mercado. La mayoría del algodón que se cultiva y que se produce es algodón transgénico. ¿Por qué crece el algodón transgénico en el mundo? Hay varios factores. Uno de los más importantes, no obstante, es que el flujo de algodón modificado genéticamente aumenta en el mercado global a medida que aumentan las exportaciones de países obstinadamente dedicados a los cultivos MG, como Estados Unidos, Canadá y China. En la actualidad, las exportaciones de estos países ya están en la mitad del algodón transgénico total. No tenemos datos tan recientes, pero diversas instituciones ya señalaban hace un par de años que, después de 2011, el algodón transgénico cultivado en el mundo ya habría llegado a la mitad de todo el algodón producido en el planeta. China es especialmente un país volcado en la modificación genética con respecto al algodón. Entre China y Oceanía se reparten el 65% de la producción global de algodón. Y casi el 60% de la producción en estos países es de algodón transgénico. No es raro constatar, pues, que las variedades transgénicas sean las que mueven la industria textil global.

S. A.

 

Fuente: Vidasana.org


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Transgénicos y algodón en España

El algodón es el más contaminante de todos los cultivos. La cantidad de agua y productos químicos de síntesis que utiliza el monocultivo del mismo hacen de él un verdadero peligro medioambiental. El desarrollo de cultivos de algodón transgénico a gran escala en España agravaría aún más la situación de un sector muy dañado. Desarrollar el cultivo de algodón de forma sostenible es una necesidad urgente que únicamente puede lograrse cambiando la mentalidad del consumidor. Solamente desechando la cultura de usar y tirar, abrazando el decrecimiento y aprendiendo a valorar la calidad y la proveniencia de nuestras prendas podremos hacer viable el cultivo sostenible y ecológico de este producto tan conflictivo. Sobre estos y muchos otros temas trata la entrevista que Gema Gómez mantuvo con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace y que publica en su blog sobre moda sostenible.

***

Gema Gómez:Hoy tenemos el placer de hablar con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace, ecologista y activista, un hombre inteligente que hila fino, generoso, coherente con sus creencias y su manera de vivir. Juanfe nos va a ayudar a entender un poco mejor qué es el algodón transgénico para que los profesionales del sector textil, diseñadores y compradores, así como los consumidores finales, entendamos cuáles son las nefastas consecuencias de este cultivo en la naturaleza, es decir, en nuestro entorno”.

Cuéntanos algo de tu historia personal, Juanfe. ¿Cuál ha sido tu trayectoria? ¿Cómo llegaste al puesto que ocupas desde hace 10 años?

Soy Ingeniero Agrónomo de formación, especialidad en Fitotecnia. Mi primer trabajo fue en EEUU, en una Universidad de Texas, llevando temas de agricultura industrial con “alto input”, es decir, con muchísima química, mucho riego, etc. que me dio la oportunidad de ver de cerca lo que era este tipo de agricultura; por otro lado, desde pequeño, pasaba mis vacaciones en el pueblo de mi padre en Extremadura, donde he podido ver otro modelo de agricultura distinto, de montaña, de supervivencia, que es una agricultura de “bajo input”, de mucha independencia, de mucha soberanía.

Mi primer trabajo en España fue en una multinacional de comercialización de soja y de maíz transgénico, entre otras cosas, como analista de mercados, que me dio la oportunidad de ver lo que hay detrás de las industrias multinacionales y del comercio internacional del grano, y eso me hizo ver que no era el mundo que yo quería y que prefería ganar menos y trabajar por otro modelo. Justo en aquellos momentos, Greenpeace abría una campaña de biotecnología y me eligieron, y llevo 10 años como responsable de agricultura y transgénicos de Greenpeace en España.

Resaltaría de tu perfil profesional que eres un gran activista. ¿Por qué piensas que es necesario movilizarse?

Porque el modelo imperante nos lleva a inmovilizarnos delante del gran montaje de los medios de comunicación, que cuentan básicamente las malas noticias para que no pensemos que hay salida a las cosas. El activismo es el antientretenimiento, vamos a intentar decir que hay otro modelo posible y ese modelo pasa por movilizarse y por hacerlo colectivamente. Creo que es la única salida a este presuicidio colectivo que vivimos.

Entrando en materia, ¿es segura la biotecnología como técnica? ¿Cuál es el efecto que produce en las semillas? ¿Es cierto que estas pierden su capacidad de regenerarse de manera natural?

La biotecnología es una palabra muy amplia que agrupa muchísimas cosas. La biotecnología no son sólo transgénicos: hacer vino, hacer queso, hacer pan es biotecnología. Los transgénicos son un tipo concreto de biotecnología muy invasivo y que altera la estructura de los genes. Es muy distinto eso a utilizar la vida y sus derivados; por ejemplo, el uso de la lana es “biotecnología”, es decir, usar un producto vivo que va a producir algo que luego me va a ser útil. Incluso dentro de las biotecnologías que tienen que ver con la genética las hay que no son malas, por ejemplo, la selección asistida por marcadores que es un tipo de biotecnología que tiene que ver con el ADN, que es positivo y que no tiene que ver. Otra cosa es la tecnología del ADN recombinante, que consiste en romper la estructura del ADN de un ser vivo para injertarle genes de otro ser vivo, llegando a graves problemas genéticos. Por ejemplo, lo que llamamos la desregulación, que significa que al cambiar la estructura del ADN de un ser vivo sus genes ya no se comportan exactamente como se deberían de comportar, se quedan desregulados, descontrolados, y ahí es donde empiezan los problemas. Los transgénicos pertenecen a esta tecnología del ADN recombinante con consecuencias nefastas para la biodiversidad y la salud. Por lo tanto quiero dejar muy claro que contra lo que nosotros estamos es contra los transgénicos liberados al medio ambiente, es decir, los cultivos que destruyen un modo de agricultura sostenible y soberana o la liberación de animales transgénicos (por ejemplo los actuales intentos con el salmón).

Focalizándonos en el textil: cuando hablamos de algodón transgénico, ¿de qué estamos hablando realmente? ¿A qué proceso se someten las semillas? ¿Qué es lo que ocurre con esas semillas?

La biotecnología o los transgénicos consisten concretamente en meter un gen de una especie dentro de otra: meter genes por ejemplo de rata en una lechuga o de bacteria en el maíz. Es básicamente mezclar especies que nunca lo hubieran hecho en la naturaleza; es algo aberrante, cuyo objetivo es el control mundial de la producción agraria por cuatro multinacionales, por la vía de la patente y de la demanda de productos químicos.

¿Cuál es la excusa en el caso del algodón? En España y en gran parte de Asia existe una plaga que se llama eliotis que se come las cápsulas que son el fruto del cual saldrá después la fibra que nosotros cosechamos. Para controlar esa plaga hace falta un enorme batallón químico. Ahora nos dicen: “yo te vendo un algodón que resiste esa plaga, que al morderla muere y no hace daño al algodón“. Lo que no nos dicen es que esa plaga es el resultado de nuestra estrategia de cultivo, es decir, el monocultivo intensivo reiterado con mucha agua, muchos abonos, nitrógeno y todas las condiciones que le viene bien a la plaga. Por lo tanto este modelo de agricultura es el que lleva a producir el enemigo de nuestro cultivo pero la solución no es esa.

La solución es algodón introducido en una estrategia de variedad de cultivos, de rotaciones, donde el algodón va a estar este año donde el año pasado había por ejemplo patata, y otro lechuga. Es decir, una estructura agroecológica, de rotaciones, de diversidad, no una estructura de monocultivo. Por lo tanto, la excusa: luchar contra una plaga. La realidad: eso es mentira, la plaga la induce el mismo cultivo que nos dicen que viene a solucionar el problema.

¿Cuáles son las diferencias esenciales entre el cultivo del algodón transgénico y el cultivo de algodón de convencional?

El algodón transgénico, a priori, necesita menos tóxicos porque él mismo es un tóxico, él mismo produce veneno, con lo cual necesita mucha menos aplicación de venenos.

Es cierto que el algodón convencional tal y como se ha llevado este cultivo hoy en día, por ejemplo en Andalucía, supone un enorme cóctel de productos químicos tremendamente tóxicos para la naturaleza y para la salud. Comparar el transgénico con el convencional tiene una cierta trampa, porque en cierto modo estás comparando lo peor de lo peor a lo que hemos llegado con un modelo de monocultivo que lo que ha hecho ha sido favorecer a toda una serie de plagas contra las que luego quiero luchar químicamente con eso mismo, pero además modificado genéticamente. Por lo tanto, habría que comparar el transgénico con el algodón cultivado en condiciones agroecológicas. Esa es la comparación que tiene sentido, no la comparación entre lo malo y lo peor. El hecho de cultivar transgénicos en un campo no significa que deje de ser utilizable esa tierra en el futuro para un cultivo no transgénico si dejas pasar suficientes años y una serie de técnicas. Nada está perdido, las cosas son recuperables, lo que pasa es que hace falta voluntad política.

¿Y qué es el algodón de transición?

Estamos hablando de fincas de transición al ecológico. Es importantísimo que se ayude económicamente a quien está en ese proceso, pero hay que tener mucho cuidado que no nos vendan algo falso, es decir, hay que asegurarse bien de que no se estén usando químicos, no existe certificación de transición ecológica en España. Existe otra cosa que no tiene nada que ver que son los cultivos integrados: no se trata de cultivos ecológicos, dado que se emplea un poco de lucha química pero complementándola con otros métodos de control de las plagas, como por ejemplo en el caso del algodón unas lámparas atrapainsecto. En Andalucía, el sindicato COAG tiene unas fincas que están experimentando este tipo de lucha, consiguiendo reducir muchísimo la cantidad de químico utilizada, pero evidentemente no es ecológico.

Hablabas de que no se usen pesticidas. ¿Qué efectos producen en la tierra?

Los pesticidas en la tierra tienen un efecto nefasto: destruyen las capas freáticas, destruyen en cierto modo la vida que hay en el agua superficial o subterránea y al final todo ello se acumula en el mar, en el lago, en el río, se acumula en los seres vivos por bioacumulación, cuando un ser vivo come a otro que ha sido contaminado, otro se come a ese, etc. Al final todo ello acaba acumulado en nosotros y en la naturaleza. Los pesticidas producen malformaciones genéticas, como el agente naranja que se usó en la guerra del Vietnam y que a día de hoy en la tercera generación aún produce malformaciones. Se necesita un modelo de agricultura basado en los equilibrios agroecológicos en el campo, es decir que para luchar con esta plaga tengo que potenciar el enemigo de esa plaga, que es otro animal, oro insecto, etc.

¿Y que pasa con la biodiversidad?

Es complicado describir en profundidad los efectos de los transgénicos en la biodiversidad; estamos hablando de flujo génico, de que los genes de un trasgénico pueden pasar a otras especies y producir efectos graves sobre la biodiversidad. Por ejemplo imagina una planta resistente a un herbicida, que trasmite ese gen a una mal llamada “mala hierba”, es decir, a una vegetación acompañante a un cultivo, y que esa hierba se hace resistente también a ese herbicida: ya no bastaría con aplicar esa cantidad de herbicida cada vez, habría que aplicar más. Por lo tanto ese es un problema muy grave y en EEUU, por ejemplo, se sabe que un enorme porcentaje, en torno a un 50-60% de la agricultura, ya es resistente a los herbicidas convencionales, teniendo que usar amplios cócteles de herbicidas para acabar con los seres vivos.

Otro ejemplo sería si un maíz transgénico, por ejemplo, resistente a un insecto, ese insecto se hace resistente al maíz (los individuos menos sensibles no mueren al contacto con ese maíz, se aparean dando lugar a una generación de insectos más resistentes, la cual cada vez se hace menos sensible a los insecticidas) y se exporta ese problema a otros campos no transgénicos, convencionales o ecológicos, aumentando el efecto de esas plagas. Es decir, son efectos en cadena sobre la agricultura y la naturaleza que son inasumibles. Sólo España cultiva transgénicos en la UE a gran escala; la sociedad española traga con los transgénicos como traga con todo; el eurobarómetro demuestra que la mayor parte de los ciudadanos se opone a los transgénicos y, sin embargo, nuestro gobierno sigue tolerándolos y sigue escondiéndolos para que no sepamos que los comemos. Por ello no se aplica tampoco ni la ley de registro público, ni la ley de etiquetado de trazabilidad, ni ninguna de las herramientas que nos permitiría decir no, simplemente se nos borra su presencia y se nos impone su consumo.

En España existen ya otros cultivos transgénicos. De aprobarse el cultivo de algodón transgénico en un futuro, Andalucía sería la región más agraviada. Sabemos las consecuencias que estos cultivos han tenido en regiones de India. ¿Cuáles serían las consecuencias en Andalucía?

Las consecuencias serían destruir aún más un sector que ya esta tremendamente dañado; sería un proceso de más destrucción de empleo, de más destrucción ambiental y de concentrar este sector en cada vez menos manos, que son los de siempre, los que siempre han mandado, los que hace dos décadas tenían la pistola en el cinto y que hoy en día tienen el control de la semilla, los mismos que tienen atenazados a los agricultores indios; no podemos permitir que ocurra lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo. En un país como la India, donde la cultura del suicidio cuando las cosas van muy mal está muy arraigada, se han suicidado del orden de 200.000 personas en una década y media, por la situación de dependencia económica que ha generado este cultivo. Esto nos habla de a dónde nos puede llevar este cultivo, la destrucción de un tejido social y un tejido agrario y precisamente en un momento de la historia donde uno de los mayores problemas de la humanidad es la desruralización.

¿Existe alguna alternativa propuesta desde Greenpeace de otras fibras que se pueden usar además del algodón ecológico?

Dentro de Greenpeace no se está haciendo campaña por otras fibras pero, a nivel personal, te puedo decir que es un tema complejo. Parece que en ciertos aspectos y en determinados casos sería casi mejor utilizar fibras derivadas del petróleo en lugar de fibras que no vengan de un cultivo agroecológico. Hay que romper tópicos y hay que analizar muy de cerca el ciclo de vida total de un textil, de una fibra. Hay que investigar qué fibra, en qué condiciones de cultivo, en qué lugar del mundo, y analizar el impacto ecológico del viaje de esa fibra.

Si tuvieras delante un profesional del textil, diseñador, comprador o tejedor, ¿qué le dirías? ¿Cuál crees que es el camino de la sostenibilidad en el textil en España?

Mi respuesta es estrictamente personal dado que Greenpeace no trabaja en estas temáticas directamente. Creo que la sostenibilidad es social, económica y ecológica y si no cubrimos estas tres ramas no hacemos nada; un cultivo tremendamente sostenible, si no tiene detrás una posibilidad de abrir un mercado, no sirve para nada, no va a tener salida y va a durar año y medio el proyecto. Hay que seguir los paradigmas del mercado que busca estética, que busca comodidad, las tendencias hacia las que va el mundo y que, si no se siguen, cualquier esfuerzo no va a servir para nada. Es muy complicado porque hay que aunar la sostenibilidad ecológica en el cultivo y en el transporte, y la gestión industrial posterior de ese cultivo hasta que llega aquí a España y que además que eso se haga atractivo, dentro del paradigma estético en el que estamos viviendo y del cual es imposible abstraerse; o el proyecto textil va en este sentido o nos vamos a dar de bruces, teniendo que volver al mercado convencional porque el proyecto no ha funcionado. Por lo tanto, sostenibilidad económica, social y ecológica. Si no, no es posible.

¿Qué beneficios crees que pueden obtener los empresarios del uso de materias sostenibles a medio plazo? ¿Resulta rentable?

Desgraciadamente, no estoy seguro de que sea rentable. Lo que me llega es que es muy difícil hacerlo rentable porque vivimos en una sociedad rápida, donde también el textil es rápido en su producción, en su transporte, en su consumo, en su destrucción. Todos los ciclos de vida son muy rápidos: vivimos en un modelo social en el cual las grandes empresas venden el paradigma del sobreconsumo, del sobregasto y, por lo tanto, el textil es parte de esa cadena. Yo abogo por ralentizar la vida, el consumo, darle más años de vida a las prendas y cualquier objeto, así como por los paradigmas de decrecimiento. Y el decrecimiento no es volver atrás, es otro modelo de felicidad basado en otras velocidades, basado en menos cantidad, más calidad y en que las cosas duren y te hagan más feliz. Por lo tanto, si no cambiamos el paradigma global, el cerebro del conjunto de ciudadanos y el corazón, básicamente pues no vamos a poder hacerle un hueco al textil sostenible. Porque no puedes vender al doble de precio algo que con el “mismo aspecto” puedes comprar a la mitad en otro sitio. Sin una labor de educación profunda en el conjunto de la sociedad, sin una labor de modificar la visualización global de la sociedad, no considero que pueda ser sostenible un modelo así.

Muchas gracias Juan Felipe por ofrecernos tu tiempo y por ayudarnos a poner un poco más de luz en este tema tan complejo como es la producción de un textil sostenible y los nefastos efectos del algodón transgénico tanto a nivel medio ambiental como a nivel social en el planeta.

Gema Gómez

 

Fuente: Ladyverd.com


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La falsa promesa de los alimentos transgénicos

Tomates que no se pudren después de ser cosechados… trigo, soya y maíz resistentes a grandes cantidades de plaguicidas… semillas que eliminan las plagas en el suelo: nada de esto es natural, sin embargo existen. Esta nueva clase de plantas se conoce como alimentos transgénicos, o alimentos genéticamente modificados (GM). No todos opinan que estos nuevos cultivos sean sanos. Las grandes empresas que los producen declaran que mejorarán la seguridad alimentaria y ayudarán a alimentar al mundo. Al referirse a los biocombustibles o agrocombustibles (ver página 533) nos prometen que éstos terminarán con la dependencia en el petróleo. Otros opinan que los organismos transgénicos son nocivos para las personas y el medio ambiente. Pero, sin importar lo que usted opine, lo cierto es que el presente y el futuro de la agricultura, y la seguridad alimentaria de todos nosotros, están cambiando debido a estos nuevos cultivos.

Contrariamente a lo que alegan sus inventores, la mayoría de los cultivos transgénicos no ha logrado aumentar la producción, mejorar la nutrición ni beneficiar la salud. Y, hasta ahora, los cultivos transgénicos no han ayudado a los pobres, ni han solucionado el problema del hambre. La mayoría de los cultivos transgénicos fue inventado para vender más plaguicidas y fertilizantes fabricados por las mismas empresas que producen y venden las semillas transgénicas. Los alimentos transgénicos ofrecen una solución técnica (semillas costosas artificiales) para un problema social: el hambre. Pero los agricultores se vuelven dependientes de la compra de estas semillas y de los plaguicidas y fertilizantes que se necesitan para producir estos cultivos, y esto hace que el hambre aumente, no que disminuya. El resultado es menos seguridad y soberanía alimentaria.

Contenido

  • Historia: Los agricultores se resisten contra el algodón transgénico
  • La mejora vegetal tradicional, o selección de semillas
  • ¿En qué se diferencian las plantas transgénicas
  • de las plantas tradicionales?
  • El alto costo de los cultivos transgénicos
  • Los alimentos transgénicos y la salud
  • Historia: El arroz dorado en Asia
  • Problemas ambientales por los cultivos transgénicos
  • Más vale prevenir que lamentar
  • ¿Cómo se sabe si las semillas y los alimentos son transgénicos?
  • Historia: Semillas Madre en Resistencia
  • La “donación” de alimentos transgénicos
  • Bancos comunitarios de semillas
  • Historia: La gente del pueblo organiza el intercambio de semillas

Leer PDF: Aquí


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Polinización cruzada entre cultivos GM y cultivos tradicionales

Una investigación actual sugiere que los riesgos de contaminación a través de la polinización de cultivos genéticamente modificados (GM) están subestimados.

Generalmente se utilizan estudios de campo para determinar la distancia mínima requerida para separar cultivos GM de los cultivos convencionales con el fin de reducir el riesgo de polinización cruzada a un nivel aceptable.

Sin embargo, nuevas investigaciones de la Universidad de Exeter sugieren que estos estudios de campo están subestimando el potencial de que pueda haber cruces entre cultivos GM y los no GM generando dudas sobre si las existentes “zonas de amortiguamiento” alrededor de las granjas son suficientes para prevenir la contaminación de cultivos convencionales.

Los resultados muestran la preocupante posibilidad de contaminación a gran escala de cultivos convencionales y de granjas orgánicas con los de cultivos GM como también el emergente peligro de las “súper malas hierbas” que son resistentes a los pesticidas.

El efecto de la dirección del viento sobre la polinización cruzada entre cultivos tradicionales y cultivos GM (1)

Los típicos niveles de polinización cruzada que se estiman pueden ser equivocados, distorsionando nuestra percepción de la distancia requerida como zonas de amortiguamiento.

Científicos de Exeter resaltan el potencial de contaminación de polen GM en otros cultivos (2)

Estudios de campo sobre polinización cruzada entre cultivos GM y cultivos convencionales podrían estar subestimando el riesgo de acuerdo con nuevas investigaciones de la Universidad de Exeter del Colegio de Ciencias Biológicas. El grupo de investigación recomienda nuevos métodos para predecir el potencial riesgo de contaminación a causa de polinización cruzada tomándose en cuenta la velocidad y dirección del viento.

Los estudios de campo llevan tiempo y son costosos, así que medir el potencial riesgo de contaminación no es posible para todas las condiciones climáticas.

Suena la alarma a causa de que el polen GM se esparce más allá de las zonas de amortiguamiento oficiales (3)

El polen de cultivos genéticamente modificado se esparce más lejos de lo que se pensaba, es el resultado de nuevas investigaciones.

Los resultados ponen en cuestionamiento si las zonas de amortiguamiento aprobadas son lo suficientemente amplias para proteger a los cultivos convencionales de contaminación.

Sin embargo un equipo de científicos de la Universidad de Exeter hacen un llamado al Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales para incrementar estas zonas con el fin de minimizar la contaminación por parte de polen GM.

Los científicos están preocupados que si ocurre contaminación en los cultivos convencionales, se podría generar una “súper mala hierba”, que desarrolle resistencia a pesticidas.

Los resultados indican que el polen podría contaminar campos aledaños a un nivel de dos o tres veces por encima de lo originalmente pensado.

El director del grupo de científicos Martin Hoyle dice: “Una vez que tienes cultivos GM la contaminación de otros cultivos es inevitable”.

“También existe la contaminación de semillas y el hecho que los cultivos GM plantados en un campo pueden persistir luego del fin de su cultivo y el nuevo cultivo que se plante”.

Los resultados nos plantean una preocupante posibilidad que gran parte de nuestros campos – incluyendo granjas orgánicas – podrían verse afectadas por la contaminación de cultivos GM.

“Esta tecnología ha sido terminantemente rechazado por el publico en general, sin embargo los ministros insisten en continuar con sus programas. Esta investigación nos muestra claramente que tenemos que volver a plantearnos este tema y dar un paso hacía tras”.

En la actualidad está proponiendo una zona de amortiguamiento de 35 metros alrededor de los campos de cultivos de GM.

Sin embargo la investigación realizado por el equipo de Exeter indica que se necesitaría un espacio de 500 metros para asegurar que la contaminación se mantuviera por debajo de este nivel.

El actual plan para las zonas de amortiguamiento alrededor del maíz es de 110 metros. Pero la investigación sugiere que se requería un espacio siete u ocho veces mayor.

Los resultados de esta investigación se publican hoy en la revista científica “Ecología Aplicada”.

(1)Fuente: Martin Hoyle and James E. Cresswell – School of Biosciences, University of Exeter, Exeter EX4-Ecología Aplicada – Volumen 17, Numero 4 (Junio 2007)

Artículo: páginas. 1234–1243

(2) Fuente: Universidad de Exeter, UK – Boletín de prensa – (http://www.exeter.ac.uk/news/newscrop.shtml) – 31 Mayo 2007

(3) 31 Mayo 2007 – The Daily Mail, UK – Por Sean Poulter – (http://www.dailymail.co.uk/pages/live/articles/news/)


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La guerra de los cultivos transgénicos (Documental)

Título original: OGM: l’enjeu planétaire (OGM: lo que está en juego a nivel planetario)
Género: Actualidad / Sociedad
Nacionalidad: Canadá
Duración: 46 minutos
Año: 2004
Directora: Catherine Berthillier
Productora: Galaxie Produtions.
Calificación moral: No recomendado para menores de 7 años
Emitido por: Canal ODISEA
Fecha emisión: 02-02-09

Los cultivos transgénicos surgieron primero en los Estados Unidos en 1994. A finales de 2002, cubrían un área de 58,7 millones de hectáreas en todo el mundo, distribuidas principalmente en América del Norte y América del Sur.

Ningún principio de precaución ha guiado hasta ahora el cultivo de organismos modificados genéticamente.
Teniendo en cuenta los aspectos económicos, sanitarios, ambientales y éticos que plantean los cultivos transgénicos, el estallido de la opinión pública parece urgente y necesario.

Francia, Canadá, Rumania … Esta película intenta entender el fenómeno de los OGM en todo el mundo. ¿Cuál es el impacto en nuestra salud? ¿Es posible patentar la vida? Tantas preguntas que los ponentes tratan de responder.

Ver en Youtube


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Semillas transgénicas, sus problemas y consecuencias

Las semillas transgénicas y las futuras generaciones que puedan derivarse de ellas, se convierten en una propiedad privada, pero de la compañía que las patentó. En este vídeo podemos conocer con mayor profundidad las semillas transgénicas, sus problemas y consecuencias.

Es escandaloso e inmoral, según se desprende del reportaje del canal Odisea, si en unos terrenos de cultivo aparecen plantas transgénicas de colza, ya sea porque el aire trajo las semillas o porque alguien las lanzó fortuitamente, la compañía propietaria de la patente tiene derecho a reclamarlas.

En un principio pueden ser sólo unas pocas plantas y pasar inadvertidas, pero cada una de ellas puede terminar originando de 4.000 a 10.000 semillas transgénicas que se dispersarán por todo el campo de cultivo y el próximo año terminar germinando. Las consecuencias son desastrosas, ya que pueden destruir cultivos posteriores que el agricultor hubiera desarrollado.

Esto ya es grave de por sí pero lo que viene a continuación es de juzgado de guardia, Monsanto te puede denunciar indicando que las plantas y las semillas son de su propiedad. No importa cómo han llegado allí las semillas, pero sí importa, según la compañía, que el agricultor las haya dejado crecer.

No hay duda alguna, las semillas de colza y sus posteriores generaciones son reivindicadas propiedad de Monsanto y ésta denuncia al agricultor. La sentencia del juicio obliga al agricultor a devolver las semillas y las plantas ya germinadas a la compañía, el agricultor indignado se pregunta ¿cómo puede hacer eso si las plantas y las semillas están dispersas por millones en todas sus tierras?

La verdad es que resulta imposible, ¿qué es lo que le da derecho a la compañía Monsanto a poder patentar algo que produce vida? Se pregunta el agricultor. Si en un principio, el agricultor plantó colza transgénica comprándole las semillas a Monsanto y al siguiente año la colza ha originado nuevas semillas y éstas germinan, en teoría no deberían ser propiedad de esta compañía, las primeras las desarrollo Monsanto, pero las posteriores generaciones fueron desarrolladas gracias a las lluvias, la acción del sol y el calor de la tierra.

O sea, que la patente es sobre el tipo de semilla y de por vida, pero, ¿y si ya no quiero cultivar más semillas transgénicas y no puedo erradicarlas?, da igual, Monsanto obligaría a devolverlas y la justicia estaría de su parte, realmente es un tema bastante complicado.

Se entiende que Monsanto no quiere que los agricultores se aprovechen de las semillas iniciales y preserva sus trabajos y desarrollo, la empresa quiere que se le compren a ella cada año las semillas con los correspondientes productos químicos para tratarlas y que se paguen los impuestos oportunos por utilizar biotecnología, además, un contrato te obliga a no poder utilizar las semillas iniciales con fines reproductivos.

Si utilizas una vez este tipo de semillas, se podría decir que estas condenado a utilizarlas siempre. Otro dato curioso del vídeo, los denominados “policías de Monsanto” pueden inspeccionar un campo al cabo de tres años de haber utilizado semillas transgénicas y comprobar si el agricultor está utilizándolas sea consciente o inconscientemente, si es así, los problemas que se ciernen sobre el agricultor son bastantes.

A raíz de este documental podemos comprender además, por qué se desarrolló la tecnología Terminator. El final del documental revela un dato un tanto alarmante, toda la colza canadiense está contaminada de colza transgénica y las propias empresas del país reconocen que es así.

Fuente: Gastronomía y Cía.