NO! a los transgénicos

Información, difusión y debate sobre los transgénicos


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PODCAST: ¡Alerta Transgénicos! #1

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En este Podcast hablamos sobre qué son los transgénicos, como introducción, para luego ponernos a analizar las consecuencias que ya son observables (a partir de la soja transgénica), así como los riesgos que acarrea la liberación de más variedades transgénicas. Contamos con la participación del Ingeniero Agrónomo Víctor Benítez y el Sociólogo Víctor Imas con quienes presentaremos esta emisión para dar inicio a una serie de entregas que estaremos realizando, en el marco de una campaña informativa que se posiciona en contra de la reciente liberación excepcional de diferentes variedades transgénicas de maíz y algodón y pretende alertar a la población en general de los peligros que conlleva tal liberación y la irresponsabilidad de las autoridades en el manejo inapropiado de esta tecnología.

También podes escucharlo online en YouTube (Aquí), o descargarlo siguiendo las instrucciones de abajo.

Opciones de descarga:

Tenes la opción de descargar el Podcast completo como un archivo o descargarlo por partes, dependiendo de lo que te sea más conveniente.

Descargar Podcast completo (46:11 min): Aquí

Descargar primera parte (Introducción y presentación del Ing. Víctor Benítez): Aquí

Descargar segunda parte (Presentación del Sociólogo Víctor Imas): Aquí

Descargar tercera parte (Debate): Aquí

OBS: Para descargar podes hacer click en “Aquí” y se va a abrir una nueva pestaña de descarga, o sino haces click derecho sobre “Aquí” y seleccionas la opción “guardar enlace como”; elegís donde queres guardar el audio y listo! Solo tenes que esperar a que se complete la descarga y darle “Reproducir” o cargarlo en tu reproductor o celular para escucharlo en cualquier lugar y en cualquier momento.

Esperamos que te sea de utilidad y pronto vamos a estar haciendo otras ediciones de Alerta Transgénicos.

 

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Documental ¿Por qué le decimos NO a los Transgénicos?

 

La FNC, en conjunto con BASE IS y Alter Vida, presentan el documental

¿PORQUE LE DECIMOS NO A LOS TRANSGÉNICOS?

Este material muestra la forma en que este modelo productivo de agricultura sin agricultores regala nuestra soberanía alimentaria y productiva a empresas como Monsanto y Syngenta; dejando detrás suyo una cadena de daños a la población.

Un documental corto con entrevistas a diferentes especialistas que manifiestan su opinión sobre este problema complejo que afecta de sobremanera a nuestro país.

Realizado por Malu Vásquez con el apoyo de DIAKONIA

 

 


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TENDENCIAS La moda en verde

Que lo verde vende… no es ningún secreto. Marcas del textil convencional empiezan a tener sus propias líneas ecológicas. No todas son de verdad, ya que algunas se disfrazan gracias a un gran despliegue de marketing para convencerte de que cuando compras sus productos estás haciendo algo por el planeta.

Vives feliz, pero la realidad es que hacen más daño que bien y las personas que a priori pican al final se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

La todopoderosa industria de la moda quiere su porción dentro del mundo de la ecología. Se han dado cuenta de que no pueden seguir mirando hacia adelante y no ver el rastro que van dejando a su paso. Tampoco se pueden permitir el lujo de abandonar esta carrera y cada vez más se introducen en el mundo de los textiles ecológicos. Zara (Inditex), H&M, C&A, Nike, Adidas, Greensource, Anvil Knitwear, Target, Disney Consumer Products y Otto Group fueron las 10 marcas de moda que más algodón ecológico utilizaron en el 2010, según indica Textile Exchange. Además, se unen otras como Lewis Strauss, Armani, Gap o Marks & Spencer… por nombrar algunas de las más conocidas para el lector.

Estas macrocompañías de la moda tienen en su web un apartado para las líneas de temporada confeccionadas con algodón orgánico y algunas están investigando otros tipos de textil como el lino, lana, bambú, soja o algas; y todo según las normativas de cultivo ecológico. El mundo del deporte también se está decantando hacia el cambio, pues, además de las nombradas anteriormente, cadenas como Decathlon cada vez tienen más variedad en textil certificado

LAS MARCAS INTERNACIONALES SE MUEVEN

H&M lanzó al mercado su primera colección con algodón certificado en el 2007. Esta misma compañía cerró el 2011 con la utilización de 15.000 toneladas de este material. No teniendo datos del 2011, destacamos uno del 2010, que fue la nada desdeñable cifra del 77% de crecimiento comparado con el 2009. Iñigo Sáenz del departamento de Comunicación de la firma nos comenta que “estas colecciones han sido muy bien recibidas. Cierto es que hay más conciencia medioambiental en las personas y vemos un interés creciente por parte del consumidor en el que tiene cabida nuestra oferta comercial”. Esta compañía sueca tiene como meta el 2020 para que todo el algodón provenga de fuentes sostenibles. Y también objetivos sociales, ya que están introduciendo y educando en varios países sobre este tipo de cultivo para activar sus economías. H&M tiene muy en cuenta que el algodón certificado debe tener realmente un sello de control: “Todas las prendas que realizamos están certificadas por organismos como Control Unión, IMO o Ecocert. Esto nos da garantía del origen de la materia prima”.

C&A

Otras cadenas de moda, como C&A, también están por la labor. “En el 2004 comenzamos a estudiar con mayor detenimiento los materiales de nuestras colecciones y a tomar una serie de decisiones a adoptar gradualmente y a largo plazo para utilizar materiales de cultivo de manera sostenible”. Con este objetivo, en el 2007 lanzan sus primeras prendas confeccionadas con algodón orgánico al mismo tiempo que comenzaron a buscar energías más eficientes. En el 2010 tienen un volumen de ventas en orgánico de 26 millones de prendas y prevén que en el 2011 hayan alcanzado los 30 millones de unidades. Paola Plecel nos cuenta que “C&A seguirá comprometida con la agricultura biológica ayudando a sus socios de Textile Exchange, reforzando su trabajo en India y trasladando su programa de cultivo orgánico para que sea adoptado en China, África, Sudamérica o Turquía”. Respecto a la certificación, están convencidos de que estos procesos aseguran la fiabilidad de los productos, ya que “nuestros clientes demuestran mayor interés por mercancías producidas de manera sostenible y ecológica”.

Y EN CASA

No nos quedamos atrás, ya que empresas como la mencionada Inditex, S.A., con Zara como la marca más reconocida a nivel internacional, aumentan cada año sus colecciones con algodón ecológico y amplían al calzado la norma de no utilizar materiales derivados del petróleo y libres de PVC’s, según indican en su web en el apartado de Política Medioambiental. También Adolfo Domínguez sigue con su línea Green Me propiciada por Tiziana Domínguez (ver entrevista en Diario de BioCultura Madrid 2011), y que ahora nos cuenta más cosas. “Hace cinco años que empecé con la línea Green Me y al principio fue muy duro, pues el lino orgánico venía de una cooperativa de Perú y era acartonado, sin color definido y el coste era elevadísimo. Pero gracias a la evolución del mercado, en este último año he podido conseguir mi objetivo y una vez expuesta no se aprecia que es ecológica. Nuestro cliente se lleva la grata sorpresa de que la ropa que le gusta tiene unos valores que también le convencen”. Ambas empresas se posicionan en los primeros puestos de moda a nivel internacional y son sólo el principio de una oleada de nuevos diseñadores que buscan la alternativa al textil convencional y trabajan con telas de origen orgánico, tintes vegetales y complementos respetuosos con el medio ambiente.

BICHOS Y BICHEJOS

Un ejemplo de nueva empresa es Bichos y Bichejos. “Desde un primer momento, nuestra intención fue plasmar en el campo profesional nuestras inquietudes sociales y ambientales; por ello nos decantamos por las fibras orgánicas manufacturadas bajo certificados de no explotación laboral”, nos indica Jesús, responsable de la empresa. Con esta premisa, su web nos abre un nuevo mundo de diseños actuales con base de algodón biológico y, aunque sus comienzos hayan sido con este textil, ya están buscando nuevas fibras orgánicas, aunque saben que está todo por hacer. “Es un sector con muchas posibilidades”, subraya.

Cada vez hay más empresas en España o personas concienciadas como Gabriela Melcón, que con Absolute Organic trabaja con diseños propios. Y nos presenta líneas de algodón orgánico que nada tienen que envidiar a las de las grandes marcas. Y la lista sigue con Fox Fibre, Alternativa Textil, Mandacarú, Organic Cotton, Terrytowell (hogar), Verding, Wabi Saby y un largo etcétera. Todas ellas están alcanzando gran difusión y una cuota de mercado que sube puntos año tras año. No obstante, grandes y no tan grandes coinciden en que es un sector en fase de desarrollo pero que tiene un gran potencial, y que conseguirá grandes cambios en las costumbres de consumo de sus clientes.

J. Carlos Moreno es director técnico de BioCultura

MÁS VALE CARA CONOCIDA…

La publicidad invade nuestros hogares con los rostros más conocidos del mundo del cine y la moda. Pero empieza a verse un cambio en estas personas mundialmente conocidas y comenzamos a conocer los productos que utilizan a diario y que nadie les paga por ello. De Natalie Portman sabemos que lleva zapatos de su propia línea en cuya producción no se ha utilizado cromo; de Emma Watson y Selena Gómez, que se introducen en el mundo de la moda con líneas orgánicas; Angelina Jolie te cuenta que usa ropa interior confeccionada con algodón ecológico… y la lista crece día a día. Sin ser conscientes, o tal vez sí, sus actos son responsables de un cambio de mentalidad en millones de personas que favorecerán un respeto desde la moda con conciencia social y ecológica.

 

 

Fuente: Vidasana.org


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Transgénicos y algodón en España

El algodón es el más contaminante de todos los cultivos. La cantidad de agua y productos químicos de síntesis que utiliza el monocultivo del mismo hacen de él un verdadero peligro medioambiental. El desarrollo de cultivos de algodón transgénico a gran escala en España agravaría aún más la situación de un sector muy dañado. Desarrollar el cultivo de algodón de forma sostenible es una necesidad urgente que únicamente puede lograrse cambiando la mentalidad del consumidor. Solamente desechando la cultura de usar y tirar, abrazando el decrecimiento y aprendiendo a valorar la calidad y la proveniencia de nuestras prendas podremos hacer viable el cultivo sostenible y ecológico de este producto tan conflictivo. Sobre estos y muchos otros temas trata la entrevista que Gema Gómez mantuvo con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace y que publica en su blog sobre moda sostenible.

***

Gema Gómez:Hoy tenemos el placer de hablar con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace, ecologista y activista, un hombre inteligente que hila fino, generoso, coherente con sus creencias y su manera de vivir. Juanfe nos va a ayudar a entender un poco mejor qué es el algodón transgénico para que los profesionales del sector textil, diseñadores y compradores, así como los consumidores finales, entendamos cuáles son las nefastas consecuencias de este cultivo en la naturaleza, es decir, en nuestro entorno”.

Cuéntanos algo de tu historia personal, Juanfe. ¿Cuál ha sido tu trayectoria? ¿Cómo llegaste al puesto que ocupas desde hace 10 años?

Soy Ingeniero Agrónomo de formación, especialidad en Fitotecnia. Mi primer trabajo fue en EEUU, en una Universidad de Texas, llevando temas de agricultura industrial con “alto input”, es decir, con muchísima química, mucho riego, etc. que me dio la oportunidad de ver de cerca lo que era este tipo de agricultura; por otro lado, desde pequeño, pasaba mis vacaciones en el pueblo de mi padre en Extremadura, donde he podido ver otro modelo de agricultura distinto, de montaña, de supervivencia, que es una agricultura de “bajo input”, de mucha independencia, de mucha soberanía.

Mi primer trabajo en España fue en una multinacional de comercialización de soja y de maíz transgénico, entre otras cosas, como analista de mercados, que me dio la oportunidad de ver lo que hay detrás de las industrias multinacionales y del comercio internacional del grano, y eso me hizo ver que no era el mundo que yo quería y que prefería ganar menos y trabajar por otro modelo. Justo en aquellos momentos, Greenpeace abría una campaña de biotecnología y me eligieron, y llevo 10 años como responsable de agricultura y transgénicos de Greenpeace en España.

Resaltaría de tu perfil profesional que eres un gran activista. ¿Por qué piensas que es necesario movilizarse?

Porque el modelo imperante nos lleva a inmovilizarnos delante del gran montaje de los medios de comunicación, que cuentan básicamente las malas noticias para que no pensemos que hay salida a las cosas. El activismo es el antientretenimiento, vamos a intentar decir que hay otro modelo posible y ese modelo pasa por movilizarse y por hacerlo colectivamente. Creo que es la única salida a este presuicidio colectivo que vivimos.

Entrando en materia, ¿es segura la biotecnología como técnica? ¿Cuál es el efecto que produce en las semillas? ¿Es cierto que estas pierden su capacidad de regenerarse de manera natural?

La biotecnología es una palabra muy amplia que agrupa muchísimas cosas. La biotecnología no son sólo transgénicos: hacer vino, hacer queso, hacer pan es biotecnología. Los transgénicos son un tipo concreto de biotecnología muy invasivo y que altera la estructura de los genes. Es muy distinto eso a utilizar la vida y sus derivados; por ejemplo, el uso de la lana es “biotecnología”, es decir, usar un producto vivo que va a producir algo que luego me va a ser útil. Incluso dentro de las biotecnologías que tienen que ver con la genética las hay que no son malas, por ejemplo, la selección asistida por marcadores que es un tipo de biotecnología que tiene que ver con el ADN, que es positivo y que no tiene que ver. Otra cosa es la tecnología del ADN recombinante, que consiste en romper la estructura del ADN de un ser vivo para injertarle genes de otro ser vivo, llegando a graves problemas genéticos. Por ejemplo, lo que llamamos la desregulación, que significa que al cambiar la estructura del ADN de un ser vivo sus genes ya no se comportan exactamente como se deberían de comportar, se quedan desregulados, descontrolados, y ahí es donde empiezan los problemas. Los transgénicos pertenecen a esta tecnología del ADN recombinante con consecuencias nefastas para la biodiversidad y la salud. Por lo tanto quiero dejar muy claro que contra lo que nosotros estamos es contra los transgénicos liberados al medio ambiente, es decir, los cultivos que destruyen un modo de agricultura sostenible y soberana o la liberación de animales transgénicos (por ejemplo los actuales intentos con el salmón).

Focalizándonos en el textil: cuando hablamos de algodón transgénico, ¿de qué estamos hablando realmente? ¿A qué proceso se someten las semillas? ¿Qué es lo que ocurre con esas semillas?

La biotecnología o los transgénicos consisten concretamente en meter un gen de una especie dentro de otra: meter genes por ejemplo de rata en una lechuga o de bacteria en el maíz. Es básicamente mezclar especies que nunca lo hubieran hecho en la naturaleza; es algo aberrante, cuyo objetivo es el control mundial de la producción agraria por cuatro multinacionales, por la vía de la patente y de la demanda de productos químicos.

¿Cuál es la excusa en el caso del algodón? En España y en gran parte de Asia existe una plaga que se llama eliotis que se come las cápsulas que son el fruto del cual saldrá después la fibra que nosotros cosechamos. Para controlar esa plaga hace falta un enorme batallón químico. Ahora nos dicen: “yo te vendo un algodón que resiste esa plaga, que al morderla muere y no hace daño al algodón“. Lo que no nos dicen es que esa plaga es el resultado de nuestra estrategia de cultivo, es decir, el monocultivo intensivo reiterado con mucha agua, muchos abonos, nitrógeno y todas las condiciones que le viene bien a la plaga. Por lo tanto este modelo de agricultura es el que lleva a producir el enemigo de nuestro cultivo pero la solución no es esa.

La solución es algodón introducido en una estrategia de variedad de cultivos, de rotaciones, donde el algodón va a estar este año donde el año pasado había por ejemplo patata, y otro lechuga. Es decir, una estructura agroecológica, de rotaciones, de diversidad, no una estructura de monocultivo. Por lo tanto, la excusa: luchar contra una plaga. La realidad: eso es mentira, la plaga la induce el mismo cultivo que nos dicen que viene a solucionar el problema.

¿Cuáles son las diferencias esenciales entre el cultivo del algodón transgénico y el cultivo de algodón de convencional?

El algodón transgénico, a priori, necesita menos tóxicos porque él mismo es un tóxico, él mismo produce veneno, con lo cual necesita mucha menos aplicación de venenos.

Es cierto que el algodón convencional tal y como se ha llevado este cultivo hoy en día, por ejemplo en Andalucía, supone un enorme cóctel de productos químicos tremendamente tóxicos para la naturaleza y para la salud. Comparar el transgénico con el convencional tiene una cierta trampa, porque en cierto modo estás comparando lo peor de lo peor a lo que hemos llegado con un modelo de monocultivo que lo que ha hecho ha sido favorecer a toda una serie de plagas contra las que luego quiero luchar químicamente con eso mismo, pero además modificado genéticamente. Por lo tanto, habría que comparar el transgénico con el algodón cultivado en condiciones agroecológicas. Esa es la comparación que tiene sentido, no la comparación entre lo malo y lo peor. El hecho de cultivar transgénicos en un campo no significa que deje de ser utilizable esa tierra en el futuro para un cultivo no transgénico si dejas pasar suficientes años y una serie de técnicas. Nada está perdido, las cosas son recuperables, lo que pasa es que hace falta voluntad política.

¿Y qué es el algodón de transición?

Estamos hablando de fincas de transición al ecológico. Es importantísimo que se ayude económicamente a quien está en ese proceso, pero hay que tener mucho cuidado que no nos vendan algo falso, es decir, hay que asegurarse bien de que no se estén usando químicos, no existe certificación de transición ecológica en España. Existe otra cosa que no tiene nada que ver que son los cultivos integrados: no se trata de cultivos ecológicos, dado que se emplea un poco de lucha química pero complementándola con otros métodos de control de las plagas, como por ejemplo en el caso del algodón unas lámparas atrapainsecto. En Andalucía, el sindicato COAG tiene unas fincas que están experimentando este tipo de lucha, consiguiendo reducir muchísimo la cantidad de químico utilizada, pero evidentemente no es ecológico.

Hablabas de que no se usen pesticidas. ¿Qué efectos producen en la tierra?

Los pesticidas en la tierra tienen un efecto nefasto: destruyen las capas freáticas, destruyen en cierto modo la vida que hay en el agua superficial o subterránea y al final todo ello se acumula en el mar, en el lago, en el río, se acumula en los seres vivos por bioacumulación, cuando un ser vivo come a otro que ha sido contaminado, otro se come a ese, etc. Al final todo ello acaba acumulado en nosotros y en la naturaleza. Los pesticidas producen malformaciones genéticas, como el agente naranja que se usó en la guerra del Vietnam y que a día de hoy en la tercera generación aún produce malformaciones. Se necesita un modelo de agricultura basado en los equilibrios agroecológicos en el campo, es decir que para luchar con esta plaga tengo que potenciar el enemigo de esa plaga, que es otro animal, oro insecto, etc.

¿Y que pasa con la biodiversidad?

Es complicado describir en profundidad los efectos de los transgénicos en la biodiversidad; estamos hablando de flujo génico, de que los genes de un trasgénico pueden pasar a otras especies y producir efectos graves sobre la biodiversidad. Por ejemplo imagina una planta resistente a un herbicida, que trasmite ese gen a una mal llamada “mala hierba”, es decir, a una vegetación acompañante a un cultivo, y que esa hierba se hace resistente también a ese herbicida: ya no bastaría con aplicar esa cantidad de herbicida cada vez, habría que aplicar más. Por lo tanto ese es un problema muy grave y en EEUU, por ejemplo, se sabe que un enorme porcentaje, en torno a un 50-60% de la agricultura, ya es resistente a los herbicidas convencionales, teniendo que usar amplios cócteles de herbicidas para acabar con los seres vivos.

Otro ejemplo sería si un maíz transgénico, por ejemplo, resistente a un insecto, ese insecto se hace resistente al maíz (los individuos menos sensibles no mueren al contacto con ese maíz, se aparean dando lugar a una generación de insectos más resistentes, la cual cada vez se hace menos sensible a los insecticidas) y se exporta ese problema a otros campos no transgénicos, convencionales o ecológicos, aumentando el efecto de esas plagas. Es decir, son efectos en cadena sobre la agricultura y la naturaleza que son inasumibles. Sólo España cultiva transgénicos en la UE a gran escala; la sociedad española traga con los transgénicos como traga con todo; el eurobarómetro demuestra que la mayor parte de los ciudadanos se opone a los transgénicos y, sin embargo, nuestro gobierno sigue tolerándolos y sigue escondiéndolos para que no sepamos que los comemos. Por ello no se aplica tampoco ni la ley de registro público, ni la ley de etiquetado de trazabilidad, ni ninguna de las herramientas que nos permitiría decir no, simplemente se nos borra su presencia y se nos impone su consumo.

En España existen ya otros cultivos transgénicos. De aprobarse el cultivo de algodón transgénico en un futuro, Andalucía sería la región más agraviada. Sabemos las consecuencias que estos cultivos han tenido en regiones de India. ¿Cuáles serían las consecuencias en Andalucía?

Las consecuencias serían destruir aún más un sector que ya esta tremendamente dañado; sería un proceso de más destrucción de empleo, de más destrucción ambiental y de concentrar este sector en cada vez menos manos, que son los de siempre, los que siempre han mandado, los que hace dos décadas tenían la pistola en el cinto y que hoy en día tienen el control de la semilla, los mismos que tienen atenazados a los agricultores indios; no podemos permitir que ocurra lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo. En un país como la India, donde la cultura del suicidio cuando las cosas van muy mal está muy arraigada, se han suicidado del orden de 200.000 personas en una década y media, por la situación de dependencia económica que ha generado este cultivo. Esto nos habla de a dónde nos puede llevar este cultivo, la destrucción de un tejido social y un tejido agrario y precisamente en un momento de la historia donde uno de los mayores problemas de la humanidad es la desruralización.

¿Existe alguna alternativa propuesta desde Greenpeace de otras fibras que se pueden usar además del algodón ecológico?

Dentro de Greenpeace no se está haciendo campaña por otras fibras pero, a nivel personal, te puedo decir que es un tema complejo. Parece que en ciertos aspectos y en determinados casos sería casi mejor utilizar fibras derivadas del petróleo en lugar de fibras que no vengan de un cultivo agroecológico. Hay que romper tópicos y hay que analizar muy de cerca el ciclo de vida total de un textil, de una fibra. Hay que investigar qué fibra, en qué condiciones de cultivo, en qué lugar del mundo, y analizar el impacto ecológico del viaje de esa fibra.

Si tuvieras delante un profesional del textil, diseñador, comprador o tejedor, ¿qué le dirías? ¿Cuál crees que es el camino de la sostenibilidad en el textil en España?

Mi respuesta es estrictamente personal dado que Greenpeace no trabaja en estas temáticas directamente. Creo que la sostenibilidad es social, económica y ecológica y si no cubrimos estas tres ramas no hacemos nada; un cultivo tremendamente sostenible, si no tiene detrás una posibilidad de abrir un mercado, no sirve para nada, no va a tener salida y va a durar año y medio el proyecto. Hay que seguir los paradigmas del mercado que busca estética, que busca comodidad, las tendencias hacia las que va el mundo y que, si no se siguen, cualquier esfuerzo no va a servir para nada. Es muy complicado porque hay que aunar la sostenibilidad ecológica en el cultivo y en el transporte, y la gestión industrial posterior de ese cultivo hasta que llega aquí a España y que además que eso se haga atractivo, dentro del paradigma estético en el que estamos viviendo y del cual es imposible abstraerse; o el proyecto textil va en este sentido o nos vamos a dar de bruces, teniendo que volver al mercado convencional porque el proyecto no ha funcionado. Por lo tanto, sostenibilidad económica, social y ecológica. Si no, no es posible.

¿Qué beneficios crees que pueden obtener los empresarios del uso de materias sostenibles a medio plazo? ¿Resulta rentable?

Desgraciadamente, no estoy seguro de que sea rentable. Lo que me llega es que es muy difícil hacerlo rentable porque vivimos en una sociedad rápida, donde también el textil es rápido en su producción, en su transporte, en su consumo, en su destrucción. Todos los ciclos de vida son muy rápidos: vivimos en un modelo social en el cual las grandes empresas venden el paradigma del sobreconsumo, del sobregasto y, por lo tanto, el textil es parte de esa cadena. Yo abogo por ralentizar la vida, el consumo, darle más años de vida a las prendas y cualquier objeto, así como por los paradigmas de decrecimiento. Y el decrecimiento no es volver atrás, es otro modelo de felicidad basado en otras velocidades, basado en menos cantidad, más calidad y en que las cosas duren y te hagan más feliz. Por lo tanto, si no cambiamos el paradigma global, el cerebro del conjunto de ciudadanos y el corazón, básicamente pues no vamos a poder hacerle un hueco al textil sostenible. Porque no puedes vender al doble de precio algo que con el “mismo aspecto” puedes comprar a la mitad en otro sitio. Sin una labor de educación profunda en el conjunto de la sociedad, sin una labor de modificar la visualización global de la sociedad, no considero que pueda ser sostenible un modelo así.

Muchas gracias Juan Felipe por ofrecernos tu tiempo y por ayudarnos a poner un poco más de luz en este tema tan complejo como es la producción de un textil sostenible y los nefastos efectos del algodón transgénico tanto a nivel medio ambiental como a nivel social en el planeta.

Gema Gómez

 

Fuente: Ladyverd.com


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La falsa promesa de los alimentos transgénicos

Tomates que no se pudren después de ser cosechados… trigo, soya y maíz resistentes a grandes cantidades de plaguicidas… semillas que eliminan las plagas en el suelo: nada de esto es natural, sin embargo existen. Esta nueva clase de plantas se conoce como alimentos transgénicos, o alimentos genéticamente modificados (GM). No todos opinan que estos nuevos cultivos sean sanos. Las grandes empresas que los producen declaran que mejorarán la seguridad alimentaria y ayudarán a alimentar al mundo. Al referirse a los biocombustibles o agrocombustibles (ver página 533) nos prometen que éstos terminarán con la dependencia en el petróleo. Otros opinan que los organismos transgénicos son nocivos para las personas y el medio ambiente. Pero, sin importar lo que usted opine, lo cierto es que el presente y el futuro de la agricultura, y la seguridad alimentaria de todos nosotros, están cambiando debido a estos nuevos cultivos.

Contrariamente a lo que alegan sus inventores, la mayoría de los cultivos transgénicos no ha logrado aumentar la producción, mejorar la nutrición ni beneficiar la salud. Y, hasta ahora, los cultivos transgénicos no han ayudado a los pobres, ni han solucionado el problema del hambre. La mayoría de los cultivos transgénicos fue inventado para vender más plaguicidas y fertilizantes fabricados por las mismas empresas que producen y venden las semillas transgénicas. Los alimentos transgénicos ofrecen una solución técnica (semillas costosas artificiales) para un problema social: el hambre. Pero los agricultores se vuelven dependientes de la compra de estas semillas y de los plaguicidas y fertilizantes que se necesitan para producir estos cultivos, y esto hace que el hambre aumente, no que disminuya. El resultado es menos seguridad y soberanía alimentaria.

Contenido

  • Historia: Los agricultores se resisten contra el algodón transgénico
  • La mejora vegetal tradicional, o selección de semillas
  • ¿En qué se diferencian las plantas transgénicas
  • de las plantas tradicionales?
  • El alto costo de los cultivos transgénicos
  • Los alimentos transgénicos y la salud
  • Historia: El arroz dorado en Asia
  • Problemas ambientales por los cultivos transgénicos
  • Más vale prevenir que lamentar
  • ¿Cómo se sabe si las semillas y los alimentos son transgénicos?
  • Historia: Semillas Madre en Resistencia
  • La “donación” de alimentos transgénicos
  • Bancos comunitarios de semillas
  • Historia: La gente del pueblo organiza el intercambio de semillas

Leer PDF: Aquí


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Argentina: Lo que no se dice de la nueva planta de Monsanto

Foto: Archivo Vanguardia

La semilla INTACTA, el nuevo maíz mutante de Monsanto, que se preparará en la nueva planta, es una verdadera amenaza a la salud humana y al ambiente.

Los promotores de la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas argumentan que la planta no generara contaminación al ser una “procesadora de semillas”; tratan de ocultar el carácter tóxico de la misma detrás de la simbólicamente apreciada concepción de “semilla” que tienen todos en general. También intentan esconder los poderosos venenos con que trataran a esas semillas, y sobretodo buscan disimular en qué han convertido a esas semillas de maíz manipuladas por Monsanto, la empresa más siniestra e inescrupulosa entre todas las multinacionales.

Para divulgar esta información, la Red de Médicos de Pueblos Fumigados emite este primer Informe sobre la nueva semilla que se procesará en la planta, utilizando la información que ha podido ser obtenida hasta este momento con mucha dificultad. En poco tiempo emitiremos un 2º Informe sobre el proceso de tratamiento de las semillas en el proyectado establecimiento.

1º Informe: El maíz venenoso de Monsanto

Monsanto produce actualmente tres semillas de maíz que comercializa en la Argentina. Una es el Maíz MON810, semilla al que han injertado genes transgénicos a través de bombardeo con macropartículas, logrando que las plantas que se generan de todas ellas, durante su ciclo vital, en cada una de sus células, secrete una toxina (toxina Bt, procedente del bacilo turingiensis), tóxica para insectos lepidópteros (mariposas) que atacan estos cultivos.

El maíz MON810 contiene entre otros genes implantados, genes que convierten en resistentes a los antibióticos de uso común en medicina humana (resistencia a aminoglucócidos). La Unión Europea prohibió, por esta razón, el ingreso de esas semillas a su territorio en 2004 a través del art. 2 de la Directiva 18/ 2001 del Parlamento Europeo y del Consejo Ejecutivo de 12 de marzo de 2001 (1) (el Ministerio de Salud argentino parece que nunca se dio cuenta de ello). Paralelamente muchos países de Europa denunciaron el impacto ambiental que estas plantas venenosas de maíz generan, al secretar insecticidas todo el tiempo durante el que están vivas, causando una huella mucho mayor a la que generan las fumigaciones esporádicas con agrotóxicos.

Últimamente científicos canadienses detectaron la toxina Bt inclusive en sangre de cordón umbilical de niños recién nacidos, confirmando la amplísima contaminación generada por este tipo de cultivo. Es preciso reconocer que esta toxina no es inocua para los humanos, por lo que la preocupación médica está aumentando (2).

En 2004 Monsanto incorporó un maíz resistente al glifosato. Es el Maíz NK603 aquí conocido como Roundup Ready Maíz 2. Esta semilla permitió rociar con glifosato los cultivos de maíz y también a la población rural vecina del cultivo, con las consecuencias ya conocidas, sobre todo por los vecinos de Bº Ituzaingo de Córdoba. La ventaja era que no crecerian plantas entre los surcos con maíz, entonces este progresaria fuerte y alto sin competencia por el sol, el agua o los nutrientes del suelo. Pero glifosato no es atóxico como miente aún Monsanto, ni se puede tomar un vaso lleno de roundup como propone el Ministro de Ciencia y Tecnología Barañao: produce cáncer, malformaciones y es disruptor endócrino (3).

Monsanto en 2007 lanza una versión que cruzaba los dos monstruosos maíces transgénicos, NK603 X MON810, llamado aquí MaízGard Roundup Ready 2® (MGRR2), una semilla que genera una planta resistente a glifosato y secretora permanente de insecticida.

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Impacto económico y ambiental de cultivos de primera generación modificados genéticamente: lecciones desde Estados Unidos, por el Servicio de Información de la Red de Bioseguridad del Tercer Mundo

© Desconocido

Queremos presentarles un estudio dirigido por el Dr. Charles Benbrook del International Centre for Trade and Sustainable Development on the Economic Impacts of Genetically Modified Organisms, que se centra específicamente en tres cultivos: la soja Roundup Ready (RR), el algodón Bt, y el maíz Bt, que trae a colación experiencias en Estados Unidos y Argentina

Él señala que mientras existen algunos beneficios ambientales, también hay algunos descubrimientos que muestran lo contrario. Entre ellos están:

Tanto en Estados Unidos como en Argentina, la soja RR requiere más herbicidas por volumen que la soja convencional, a pesar de los reclamos por lo contrario de la industria biotecnológica. Desde su introducción en 1996 la mayor parte de los cultivos de soja RR producen de 5 a 10 por ciento menos bushels por hectárea/acre en contraste con variedades idénticas cultivadas bajo condiciones de campo comparables. Algunos estudios confirmaron que los niveles de Fusarium están aumentando en algunos campos plantados por muchos años con soja RR con documentación sobre el impacto adverso del sistema de soja RR sobre el desarrollo de la raíz de la soja y la fijación de nitrógeno.

Los informes continúan saliendo a la superficie en la región del oeste medio.

Resumen Ejecutivo

1. Introducción

Este documento reúne una extensa lectura de la investigación actual en agricultura sobre organismos modificados genéticamente, y también información sobre plantaciones, porcentajes de uso y rendimiento, concentrándose específicamente en tres cultivos: la soja Roundup Ready (RR), el algodón BT, y el maíz BT. Con el propósito de obtener inferencias para estrategias de manejo de los cultivos en los Estados Unidos y Argentina – los dos mayores usuarios de las nuevas tecnologías- primero considera los porcentajes de adopción, la proporción de uso de herbicidas y los datos de producción.

Luego considera los efectos ambientales de la práctica actual. Estos incluyen algunas buenas noticias con respecto al medio ambiente, y los beneficios para la conservación del suelo a partir de nuevas técnicas de cultivo, y las ventajas de utilizar glifosato en combinación con las soja RR, reemplazando herbicidas más tóxicos y persistentes. Pero también incluyen algunas noticias preocupantes. Un pobre manejo de las nuevas tecnologías arriesga el debilitamiento de su eficacia, así como las presiones de la selección conducen a cambios en las malezas y en las plagas. El estudio pronostica que con los niveles y normas de uso en Argentina, estos problemas deberían estar apareciendo dentro de poco tiempo, si es que ya no surgieron.

El estudio también considera los temas emergentes que pueden afectar el rendimiento de los cultivos de la soja RR. Las nuevas investigaciones muestran que el proceso de producción de la soja RR también puede perjudicar su desempeño fisiológico bajo ciertos tipos de stress y condiciones de crecimiento. Otra investigación considera los cambios en las comunidades micróbicas del suelo que se originan por niveles elevados en el uso de glifosato. Particularmente preocupantes son los vínculos observados entre el uso del glifosato y los niveles multiplicados de Fusarium –un hongo asociado a una cantidad de enfermedades de cultivos y ganado. También son preocupantes los efectos negativos del glifosato observados sobre el desarrollo de la raíz de la soja y la fijación de nitrógeno.

Basados en lo que conocemos hoy, las consecuencias de estos impactos ambientales y las respuestas ecológicas son en gran medida económicas, jugadas en términos del rendimiento de los cultivos y los costos de producción de los cultivos. El estudio hace una cantidad de recomendaciones orientadas a mantener los beneficios de las nuevas tecnologías, incluyendo la reducción de la proporción de la superficie destinada a RR vs. las variedades convencionales de soja, diversificando los sistemas y tecnologías del control de malezas, y reduciendo la sobre-confianza en una sola estrategia.

2. Porcentajes de adopción, proporción de uso de herbicidas y datos de producción

2.1. Adopción de la tecnología

Los agricultores en los Estados Unidos y en la Argentina plantaron por primera vez soja RR en 1996. Los porcentajes de adopción en los dos países ha seguido aproximadamente caminos similares.

El crecimiento en porcentaje de hectáreas/acres plantado para variedades de soja con tolerancia a herbicidas aumentó rápidamente a alrededor de 90 por ciento en Argentina en el año 2000 y por sobre el 95 por ciento en el 2002, pero creció más lentamente desde 1998 al 2002 en los Estados Unidos, alcanzando alrededor del 75 por ciento en el 2002. Los porcentajes pueden ir marginalmente más arriba en los Estados Unidos en los próximos años pero casi con seguridad no alcanzarán el grado de adopción de la Argentina.

En promedio quienes cultivan soja en Argentina hacen 2,3 aplicaciones de glifosato al año, comparado con un promedio de 1,3 en los Estados Unidos. Mucha de la diferencia se debe al mayor porcentaje de plantaciones de soja en Argentina que utilizan el sistema sin labranza. Esencialmente toda la tierra de cultivo sin labranza es tratada con una aplicación de herbicida de glifosato quemado poco antes o durante la plantación, así como una o dos aplicaciones durante la temporada. En Argentina, alrededor de una mitad de las hectáreas de soja RR necesita ser tratada dos veces durante la estación, mientras que las aplicaciones múltiples son menos comunes en los Estados Unidos.

La industria de los plaguicidas en los Estados Unidos ha dado respuesta a la emergencia de la soja RR ofreciendo docenas de nuevas mezclas especialmente formuladas de otros herbicidas diseñados para aumentar el control de las malezas en los campos cultivados con soja RR. Nuevos productos pre-mezclados han sido agresivamente comercializados y preciados competitivamente. Como resultado, los agricultores estadounidenses han ido diversificando la mezcla de ingredientes activos del herbicida aplicados sobre la soja RR, mientras en Argentina, la mayoría de los agricultores han intensificado su uso de herbicidas de glifosato cuando y así como han aparecido los problemas de las malezas.

Tanto en los Estados Unidos como en Argentina, la soja RR requiere más herbicidas por volumen que la soja convencional, a pesar de los reclamos por lo contrario de la industria de la biotecnológica.

En los Estados Unidos la soja RR requiere del 5 al 10 por ciento más ingrediente activo del herbicida por acre. Un informe de Mayo de 2002 es el último documento oficial del Departamento de Agricultura (USDA) que presenta datos comparativos sobre el uso de herbicidas (Fernandez-Cornejo y Mc Bride, 2002). Basados en datos de 1997 y 1998, los autores estimaron que apenas menos del 6 por ciento más de herbicida fue aplicado sobre variedades RR comparadas con la soja convencional (medidas como libras de ingrediente activo aplicadas por acre).

En Argentina, el uso de herbicidas en la soja RR es más del doble que en las variedades convencionales, a pesar de que los agricultores al plantar las variedades convencionales usan casi una pasada más de labranza comparado con los agricultores que cultivan las variedades RR (Tabla 3, Gaim y Traxler, 2002).

Los efectos de los OGMs fuera de los de la soja RR en el uso de plaguicidas han sido mezclados. Las variedades de maíz, algodón y canola con tolerancia a los herbicidas han reducido el número de ingredientes activos del herbicida aplicados por acre en los Estados Unidos, mientras que aumentaron modestamente las libras de herbicidas aplicadas por acre. Los efectos del maíz y el algodón Bt sobre el uso de insecticidas ha variado a través de los Estados Unidos. El algodón Bt ha reducido notablemente el uso de insecticidas en varios estados. La cantidad de aplicaciones de insecticidas de organofosfato y carbamato ha bajado desde varias a menos de una por acre en varios estados. El maíz Bt, sin embargo, ha tenido poco si es que algún impacto sobre el uso de insecticidas del maíz.

2.2. Porcentajes en el uso de herbicidas

En promedio quienes cultivan soja en Argentina hacen 2,3 aplicaciones de glifosato al año, comparado con un promedio de 1,3 en los Estados Unidos. Mucha de la diferencia se debe al mayor porcentaje de plantaciones de soja en Argentina que utilizan el sistema sin labranza. Esencialmente toda la tierra de cultivo sin labranza es tratada con una aplicación de herbicida de glifosato quemado poco antes o durante la plantación, así como una o dos aplicaciones durante la temporada. En Argentina, alrededor de una mitad de las hectáreas de soja RR necesita ser tratada dos veces durante la estación, mientras que las aplicaciones múltiples son menos comunes en los Estados Unidos.

La industria de los plaguicidas en los Estados Unidos ha dado respuesta a la emergencia de la soja RR ofreciendo docenas de nuevas mezclas especialmente formuladas de otros herbicidas diseñados para aumentar el control de las malezas en los campos cultivados con soja RR. Nuevos productos pre-mezclados han sido agresivamente comercializados y preciados competitivamente. Como resultado, los agricultores estadounidenses han ido diversificando la mezcla de ingredientes activos del herbicida aplicados sobre la soja RR, mientras en Argentina, la mayoría de los agricultores han intensificado su uso de herbicidas de glifosato cuando y así como han aparecido los problemas de las malezas.

Tanto en los Estados Unidos como en Argentina, la soja RR requiere más herbicidas por volumen que la soja convencional, a pesar de los reclamos por lo contrario de la industria de la biotecnológica.

En los Estados Unidos la soja RR requiere del 5 al 10 por ciento más ingrediente activo del herbicida por acre. Un informe de Mayo de 2002 es el último documento oficial del Departamento de Agricultura (USDA) que presenta datos comparativos sobre el uso de herbicidas (Fernandez-Cornejo y Mc Bride, 2002). Basados en datos de 1997 y 1998, los autores estimaron que apenas menos del 6 por ciento más de herbicida fue aplicado sobre variedades RR comparadas con la soja convencional (medidas como libras de ingrediente activo aplicadas por acre).

En Argentina, el uso de herbicidas en la soja RR es más del doble que en las variedades convencionales, a pesar de que los agricultores al plantar las variedades convencionales usan casi una pasada más de labranza comparado con los agricultores que cultivan las variedades RR (Tabla 3, Gaim y Traxler, 2002).

Los efectos de los OGMs fuera de los de la soja RR en el uso de plaguicidas han sido mezclados. Las variedades de maíz, algodón y canola con tolerancia a los herbicidas han reducido el número de ingredientes activos del herbicida aplicados por acre en los Estados Unidos, mientras que aumentaron modestamente las libras de herbicidas aplicadas por acre. Los efectos del maíz y el algodón Bt sobre el uso de insecticidas ha variado a través de los Estados Unidos. El algodón Bt ha reducido notablemente el uso de insecticidas en varios estados. La cantidad de aplicaciones de insecticidas de organofosfato y carbamato ha bajado desde varias a menos de una por acre en varios estados. El maíz Bt, sin embargo, ha tenido poco si es que algún impacto sobre el uso de insecticidas del maíz.

2.3. Información sobre la producción

Existe evidencia clara y consistente en los Estados Unidos de que desde su introducción en 1996 la mayoría de los cultivos de soja RR producen de 5 a 10 por ciento menos bushels por hectárea/acre en contraste con otras variedades idénticas cultivadas bajo condiciones de campo similares. Existe evidencia de que esta “fricción de la producción” ha sido algo reducida en los años recientes, ya que la cualidad característica de la tolerancia del RR ha sido llevada a una diversidad de variedades más amplia.

Un equipo de la Universidad de Nebraska estimó que la fricción de la producción entre las variedades RR y otras similares, cuando se cultivan bajo condiciones comparables, es de alrededor de 6 por ciento. En un artículo de Enero de 2001 sobre la selección de semillas de maíz y soja, la Farm Journal Magazine publicó los resultados de ensayos independientes sobre el rendimiento de la soja en tres estados dirigidos bajo condiciones diseñadas para equiparar aquellos de granjas comerciales. En Indiana, la máxima variedad RR ofrecida por tres compañías de semillas rindió, en promedio, 15,50 por ciento bushels menos que la máxima variedad convencional de la misma compañía. En terrenos de Illinois, sin embargo, la fricción de la producción de la máxima variedad RR a la máxima variedad convencional a través de ocho compañías fue menos del 1 por ciento. En ensayos de Iowa, la fricción de la producción RR fue apenas debajo del 19 por ciento a través de 17 compañías.

3. Impactos ambientales de la práctica actual

La adopción de nuevas tecnologías ha tenido algunos efectos convenientes desde el punto de vista del medio ambiente. Por un lado, hay una dramática reducción en la pérdida de suelo cuando la tierra altamente erosionable es sembrada usando sistemas sin labranza, lo que lleva a diversas inconfundibles ventajas ambientales. Una tecnología RR le brinda a los agricultores nuevas opciones para el control de malezas en sistemas sin labranza. En tierras altamente erosionables plantadas con soja, los sistemas sin labranza generalmente reducen los porcentajes de erosión del suelo desde 50 o más toneladas por acre hasta bien menos de 10, mientras que en tierras de cultivo de llanura, el sistema sin labranza reduce la erosión sólo desde dos a cinco toneladas por acre a desde una a tres.

La potencialidad de los sistemas de soja RR sin labranza para reducir la erosión no se ha realizado mayormente en los Estados Unidos porque la mayor parte de la soja sin labranza es plantada en suelos relativamente llanos y no erosivos. Además, desde la introducción de la soja RR en los Estados Unidos, el porcentaje de acres totales plantados usando el sistema sin labranza ha aumentado apenas el tres por ciento, desde el 30,5 por ciento en 1996 al 33,9 por ciento en el 2000, de acuerdo a un reciente informe publicado por el Conservation Tillage Information Center.

La situación en Argentina parece algo diferente. El sistema sin labranza es usado en una porción mucho mayor de los acres totales de soja. Una estimación verosímil de las ventajas de la conservación del suelo del sistema sin labranza en Argentina requeriría información del potencial inherente de erosión de las hectáreas plantadas de soja sin labranza, comparado con la tierra plantada utilizando el sistema de labranza convencional. Los beneficios serían aumentados al máximo si los sistemas de cultivo sin labranza fueran típicamente usados en Argentina en las tierras de cultivo más altamente erosivas.

También puede ser beneficioso, desde el punto de vista ambiental, el reemplazo de herbicidas más tóxicos por glifosato. Una mayor ventaja de la tecnología de la soja RR es que le permite a los agricultores reducir el uso de herbicidas persistentes altamente activos de baja dosis de las familias de la sulfonilourea y la imidazolinona. La mayor parte de los herbicidas de estas familias químicas requieren un manejo cuidadoso para evitar el daño a las plantas de soja y la producción reducida. También pueden surgir problemas en subsecuentes cultivos de rotación, dada la persistencia de muchos de estos herbicidas. Más aún, problemas remanentes tienden a ser más frecuentes y serios en los sistemas de doble cultivos, que son comunes en Argentina.

Desde una perspectiva ambiental y en términos de los ingresos de la agricultura, la pérdida de la eficacia del glifosato en el control de las malezas del maíz y la soja sería una calamidad. De manera similar la pérdida de la eficacia del Bt podría excluir una de las opciones de elección para un bajo impacto ambiental.(1)

Sin embargo la historia nos muestra que una excesiva confianza en una sola estrategia de control de malezas o insectos fracasará en el largo plazo, haciendo frente a las respuestas ecológicas y genéticas.

Los insectos y las malezas en las plantaciones han siempre encontrado, y lo harán por siempre, diferentes formas de adaptarse a las tecnologías de control utilizadas en su contra. Tres respuestas ecológicas tienen la posibilidad de debilitar notablemente el sistema de producción de la soja RR: cambios en la composición de las especies de malezas, la aparición de malezas resistentes, y cambios en la comunidades de microbios del suelo. (La seria amenaza de la resistencia ha llevado a un importante fabricante de plaguicidas a publicar pautas recomendadas para los agricultores estadounidenses limitando el número de aplicaciones de glifosato en los sistemas de maíz-soja a sólo dos a lo largo de dos años.(2)

La adaptación, tanto en la forma de cambios en la composición de las especies de malezas e insectos o en la aparición de resistencia genética, producirá un impacto en la eficacia de los cultivos OMG como una función del grado de presión de selección dirigida contra las poblaciones de plagas. Mientras que la presión de selección con inducción de glifosato contra las poblaciones de malezas de la soja en los Estados Unidos ha sido alta desde 1998, en la Argentina ha sido mayor. En el año 2000, las aplicaciones por hectárea de glifosato en la soja RR en Argentina fue de alrededor de 2,76 kilogramos, comparado con alrededor de 1 kilogramo en los Estados Unidos.

Como tal, los agricultores de la soja en Argentina están ubicando las poblaciones de malezas bajo una presión de selección considerablemente mayor que los agricultores en los Estados Unidos y los están haciendo universalmente en todas las tierras que esencialmente producen soja. Si los actuales porcentajes de adopción y patrones de uso de herbicidas prevalecen en ambos países, es probable que una resistencia seria, cambios de malezas y problemas agronómicos aparezcan primero en Argentina.

La composición de las especies de malezas que enfrentan los agricultores ya está cambiando claramente tanto en la Argentina como en los Estados Unidos. A las malezas que germinan durante períodos largos de tiempo les resulta más fácil hacerse un lugar en los campos de soja, como lo hacen las malezas que poseen una potencialidad para crecer altas y con tallos gruesos. Sin embargo, los problemas observados en los Estado Unidos y también probablemente en Argentina pueden ser manejables si los agricultores adoptan una rutina, prácticas comprobadas y estrategias. Dos cambios claves serán esenciales para mantener efectiva la tecnología de la soja RR.

Primero, los agricultores deben disminuir la confianza en ella. Plantando casi toda la superficie con variedades RR inevitablemente se debilitará la tecnología. Los agricultores en Argentina deben dar marcha atrás en el uso de la soja RR a tal vez no más de media superficie plantada en cualquier año dado, si existe interés en sostener la eficacia de esta tecnología.

Segundo, los sistemas de control de malezas, las prácticas y las tecnologías deben diversificarse. Se deben usar “muchos martillos pequeños” en combinaciones constantemente cambiantes de manera que los problemas de las malezas no empeoren año a año, y mantener la eficacia de las herramientas y la tecnología del control de las malezas.

4. Asuntos que aparecen afectando el rendimiento de los cultivos de Soja RR Se ha llevado a cabo mucha investigación sobre aspectos del rendimiento e impacto de los primeros cultivos OGM, en particular los efectos en el rendimiento, el uso de pesticidas, el flujo de genes, los organismos sin blanco, la genética y el control de la resistencia al Bt, y el rédito económico a los agricultores. Existe un grado considerable de consenso entre la mayor parte del gobierno y los analistas independientes acerca de muchos tópicos que se debaten a menudo incluyendo el rendimiento de la producción, el uso de plaguicidas, y los impactos económicos sobre la red de ingresos agrícolas de los Estados Unidos.

Otras áreas de investigación, sin embargo, se están apenas poniendo en marcha. Estas incluyen:

Impactos a más largo plazo sobre las comunidades de microbios del suelo e impactos asociados sobre la salud de las plantas. La estabilidad de la expresión de genes y el alcance y consecuencias del silencio transgénico. Impactos sobre los mecanismos de defensa de las plantas. Amenazas potenciales a la seguridad de los alimentos.

4.1. Efectos en las comunidades de microbios del suelo, salud de las plantas Los cambios en la población de microbios del suelo llevará a cambios complejos y altamente variables en las interacciones entre los organismos del suelo, los sistemas de producción, las plagas y las plantas. Las consecuencias pueden incluir reducción en la producción, nuevas enfermedades de plantas, menos tolerancia a la sequía, y aumento de la necesidad de fertilizantes u otros inputs de la producción. En estos términos, la investigación en los Estados Unidos ha encontrado cambios en las comunidades de microbios del suelo y en la salud de las plantas, provocados por la aplicación del herbicida de glifosato en cultivos Roundup Ready. Los científicos han confirmado que los niveles de Fusarium están aumentando en algunos campos plantados durante muchos años con soja RR (Kremer et al., 2000). El impacto contrario del sistema de soja RR sobre el desarrollo de la raíz de la soja y la fijación del nitrógeno ha sido documentado en dos estudios de ligera revisión (King et al., 2001; Hoagland et al., 1999).

Los informes continúan saliendo a la superficie en la región del oeste medio con referencia a nuevos e inusuales problemas con enfermedades de la soja, así como problemas fisiológicos y de enfermedades en maíz plantado en rotación con soja RR.

Un conjunto de problemas está asociado con niveles elevados de Fusarium en maíz cosechado en campos previamente plantados con soja RR. Episodios de falso embarazos, un problema ocasional reproductivo en cerdos, han sido asociados al maíz contaminado con Fusarium en algunas granjas porcinas con alimento directo de maíz cosechado. La razón por la cual algunos tipos de maíz tienen inusualmente altos niveles de Fusarium está bajo investigación. Algunos científicos sospechan que el problema proviene de algún modo de la acumulación progresiva de Fusarium en campos luego de uno o dos años de producción de soja RR. El maíz RR puede, bajo algunas circunstancias, exacerbar el problema.

Los científicos están investigando dos explicaciones razonables para el aumento en los niveles de Fusarium en algunos campos de soja. Primero, la materia exudada de la raíz de la planta luego de la aplicación del glifosato puede estar dando una ventaja a ciertas clases de Fusarium relativos a otros hongos comúnmente encontrados en suelos de la región del oeste medio. Segundo, las aplicaciones de glifosato pueden estar directamente afectando las comunidades de microbios del suelo de maneras que proveen una ventaja competitiva a ciertas características del Fusarium.

Los efectos de la tecnología RR en enfermedades de plantas y ganado provocadas por el Fusarium necesitan atención cuidadosa en los Estados Unidos y en la Argentina. Un equipo de expertos con base universitaria en el manejo de las plagas del maíz en los Estados Unidos recientemente analizó el predominio y severidad de las enfermedades del maíz. En plantas de semillero tratadas con Fusarium, la descomposición de la raíz y el tallo fue clasificada como la enfermedad número uno del maíz en términos de pérdidas agregadas a la producción (Pike, 2002).

El hongo Fusarium graminearum también provoca una de las enfermedades más dañinas que infectan al trigo en los Estados Unidos – la fusariosis del trigo, también conocida como plaga de cabeza Fusarium. Esta enfermedad provoca pérdidas en los Estados Unidos en el orden de mil millones anualmente. Dado el predominio del doble cultivo soja-trigo en la Argentina, la acumulación progresiva de las especies de Fusarium podría conducir a impactos mayores. La posibilidad de infección de Fusarium en campos de trigo es obviamente mayor en tales sistemas, especialmente en aquellos que no usan labranza. Esto es debido a la tendencia de agentes patógenos contenidos en la tierra a alcanzar niveles más altos en suelos inalterados. Las condiciones de lluvia o sitios húmedos en campos sin labranza están entre los lugares y circunstancias conocidas para favorecer el crecimiento de ciertos hongos.

Mientras que el nitrógeno no es a menudo un recurso restrictivo en la producción de soja en los Estados Unidos, este puede no ser el caso en todas partes de Argentina. Una porción de la tierra que produce soja en Argentina se ha convertido recientemente en tierras de pasturaje. Los niveles de materia de suelo orgánico deberían, con toda probabilidad, ser los más altos en los primeros años luego del comienzo del cultivo intensivo. Pero luego de que tales suelos han estado en producción de tres a cinco años, se esperaría una reducción en los niveles de disponibilidad de materia orgánica y nitrógeno (N). Los niveles de fósforo (P) también se tornarían un factor limitado. Si y así como los niveles de N y P declinan en Argentina, los efectos adversos de las aplicaciones de glifosato en sistemas de soja RR pueden volverse más pronunciados, afectando un mayor porcentaje de área plantada y reduciendo las producciones e incrementando los costos de fertilización más firmemente que el caso hasta la fecha.

La investigación en Estados Unidos ha mostrado que las producciones pueden caer hasta un 25 por ciento en los terrenos RR tratados con glifosato comparado con los controles convencionales (King et al., 2001). Siendo otras cuestiones iguales,

• Cuanto más intenso sea el uso de glifosato, mayor será el probable efecto sobre el desarrollo de la raíz y la fijación de nitrógeno.

• Es probable que el stress de la sequía empeore los efectos adversos sobre el desarrollo de la raíz y la fijación de N.

• Cuanto mayor sea la reducción del desarrollo de la raíz y la fijación de N, más vulnerable será la planta a las pérdidas en la producción por stress comparado con soja bien controlada convencional con sistemas de raíces sanas y fijación normal de N.

4.2. Fisiología de la planta, mecanismos de defensa En Estados Unidos han surgido interrogantes sobre el rendimiento fisiológico y la respuesta de los cultivos de soja RR a varias fuentes de tensión y condiciones de crecimiento. Los estudios de Monsanto han mostrado menor depresión de niveles de aminoácidos aromáticos en la soja cosechada, incluyendo los componentes reguladores de la planta clave fenilanina y tripsina. Aún los niveles modestamente deprimidos de las proteínas reguladoras claves al final de la temporada pueden ser indicadores importantes de problemas anteriores, ya que los niveles pueden haber sido deprimidos significativamente más temprano en la estación, pero luego recuperados.

Una depresión a corto plazo en los niveles de estos componentes aromáticos podría desgastar el rendimiento de los cultivos debido a la presión y daño de las plagas de temporada temprana. La ausencia de niveles normales de aminoácidos aromáticos pueden demorar y/o disminuir la respuesta inmune de la soja RR, abriendo una ventana de oportunidad para agentes patógenos y otras plagas contenidas en la tierra. Como resultado, las plantas tendrán que invertir energía adicional por un período extendido para combatir las plagas o superar la tensión. En algunos campos, la energía desviada puede imponer una penalidad irreversible de rendimiento sobre las plantas, a pesar de una recuperación completa o casi completa previo a la cosecha en niveles de aminoácidos.

5. Conclusiones

El sistema alimenticio y agrícola en Argentina depende fuertemente del actual y futuro rendimiento y aceptación de la soja Roundup Ready. Ha surgido amplia evidencia en los Estados Unidos para apuntar a la necesidad de medidas proactivas tanto en Estados Unidos como en Argentina para disminuir la chance de que surjan problemas serios. Cambios en las malezas y resistencia al glifosato están empezando a aparecer y, si no son controlados, podrían debilitar las ventajas de la tecnología dentro de tan poco como cinco años. El blanco de las futuras plantaciones de soja RR a los campos con problemas, determinados por los umbrales de la población de malezas, sería consistente con los principios de la Integrated Pest Management y podría demorar la marcha de los cambios en las malezas y disminuir notablemente el riesgo de resistencia.

Si, y así como los sistemas de soja RR fracasan en Argentina, la tecnología alternativa de control de malezas en ese país ciertamente dependerá en gran escala de la labranza y de los herbicidas más que del glifosato. Los costos seguramente subirán, y los impactos ambientales del control de las malezas de la soja probablemente empeorarán. Minimizar las consecuencias adversas del cambio en el control de malezas de la soja requerirá una diversificación proactiva de métodos, prácticas y sistemas antes de que los problemas se diseminen y se tornen severos. Existe una buena razón para predecir que la acción sensata y disciplinada pueda sustentar en gran medida los beneficios considerables de la tecnología de la soja RR en Argentina. Pero alcanzar esta meta requerirá un alto nivel de fidelidad a principios sólidos y bien probados acerca del control de plagas.

Notas

1 Mientras que las ONGs en los Estados Unidos se han centrado en la necesidad de controlar la resistencia al Bt, por la seguridad y valor inherentes a los bioplaguicidas Bt, la pérdida de la eficacia del glifosato en el control de las malezas de la soja puede bien tener un impacto adverso mayor sobre el medio ambiente y los agricultores que sobre la pérdida del Bt.

2 Syngenta publicó pautas recomendadas para preservar la eficacia de los herbicidas a base de glifosato en febrero de 2002. Tenga acceso aquí

Para el resumen completo incluyendo tablas, por favor ver aquí

Traducción: Estela Firenstein

Más información: Lim Li Lin and Chee Yoke Heong Third World Network 121-S Jalan Utama 10450 Penang Malaysia Email: twnet@po.jaring.my Website: http://www.twnside.org.sg

Fuente: Biodiversidad en Am. Latina y el Caribe