NO! a los transgénicos

Información, difusión y debate sobre los transgénicos


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PODCAST: ¡Alerta Transgénicos! #1

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En este Podcast hablamos sobre qué son los transgénicos, como introducción, para luego ponernos a analizar las consecuencias que ya son observables (a partir de la soja transgénica), así como los riesgos que acarrea la liberación de más variedades transgénicas. Contamos con la participación del Ingeniero Agrónomo Víctor Benítez y el Sociólogo Víctor Imas con quienes presentaremos esta emisión para dar inicio a una serie de entregas que estaremos realizando, en el marco de una campaña informativa que se posiciona en contra de la reciente liberación excepcional de diferentes variedades transgénicas de maíz y algodón y pretende alertar a la población en general de los peligros que conlleva tal liberación y la irresponsabilidad de las autoridades en el manejo inapropiado de esta tecnología.

También podes escucharlo online en YouTube (Aquí), o descargarlo siguiendo las instrucciones de abajo.

Opciones de descarga:

Tenes la opción de descargar el Podcast completo como un archivo o descargarlo por partes, dependiendo de lo que te sea más conveniente.

Descargar Podcast completo (46:11 min): Aquí

Descargar primera parte (Introducción y presentación del Ing. Víctor Benítez): Aquí

Descargar segunda parte (Presentación del Sociólogo Víctor Imas): Aquí

Descargar tercera parte (Debate): Aquí

OBS: Para descargar podes hacer click en “Aquí” y se va a abrir una nueva pestaña de descarga, o sino haces click derecho sobre “Aquí” y seleccionas la opción “guardar enlace como”; elegís donde queres guardar el audio y listo! Solo tenes que esperar a que se complete la descarga y darle “Reproducir” o cargarlo en tu reproductor o celular para escucharlo en cualquier lugar y en cualquier momento.

Esperamos que te sea de utilidad y pronto vamos a estar haciendo otras ediciones de Alerta Transgénicos.

 


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Festival por el NO uso de AGROTÓXICOS

flyerPORTADAAGROTÓXICOS

El Lunes 3 de diciembre hemos realizado el Festival y Feria de Agroecología por el NO uso de Agrotóxicos, en conmemoración al “Día Mundial del No Uso de Plaguicidas”, de 16:00 a 24:00 horas en la plaza de la Democracia. Consistió en una feria de comidas y semillas, con actividades diversas como charlas informativas sobre la problemática de los agrotóxicos y las alternativas a los mismos, como por ejemplo, la producción agroecológica, la realización de remedios caseros para las plagas, la permacultura, entre otros temas; así como numerosas presentaciones de música nacional. Contó con la presencia de diversas organizaciones de la sociedad civil y organizaciones campesinas e indígenas.

El objetivo de esta actividad fue hacer un llamado de atención, especialmente a las autoridades de Agricultura, Salud y Trabajo, sobre los graves problemas sanitarios y ambientales generados por el uso de agrotóxicos a nivel nacional y global; así como informar sobre la problemática asociada a la utilización de los plaguicidas que por su impacto en la salud y en el ambiente requieren de un tratamiento prioritario por parte de los sectores vinculados con su gestión. Y de tal modo que la sociedad tome mayor conciencia del impacto que está causando su uso masivo en el ambiente y en la salud, especialmente en las comunidades campesinas e indígenas de nuestro país, y remarcar la necesidad de la atención de las autoridades en un ámbito multisectorial donde se tomen en cuenta todos los impactos de las actividades económicas en la población.

A parte de esto. Quisimos mostrar que existen otros modelos de producción, que existen alternativas a este modelo monstruoso que nos quieren imponer, modelos que promueven una vida verdaderamente sana, saludable, digna y SOBERANA.

Es muy importante que comencemos a tomar conciencia de que el modelo productivo actual no es para nuestro bien sino que es para el bien del bolsillo de las transnacionales y los grandes latifundistas. Este modelo no es para el pequeño productor, no es para la gente, no es para nosotros. Nosotros tenemos que incentivar a aquellos que ayudan a construir un mundo mejor creando y reproduciendo formas de proceder que están realmente orientadas hacia lo humano, que incluye lo ambiental, lo social y lo psicológico. Y mucho más.

Esperamos que aquellos que estuvieron presentes, hayan pasado bien y se hayan informado un poco. Y que aquellos que no estuvieron se animen a acercarse la próxima vez.

Muchísimas gracias a todos los que ayudaron a que esto sea posible. Sin ustedes no habría festival.

Para ver fotos del festival les invitamos a visitar nuestra galería en el Facebook haciendo click aquí

***  Más Información ***

Después del 22 de Junio, el Poder Ejecutivo aprobó la liberación comercial de varios eventos transgénicos, de manera ilegal, violando disposiciones de la Ley 253/93 que aprueba el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología; lo que aumentaría el uso de plaguicidas.

SOJA

La soja no es un rubro de consumo directo para la ciudadanía paraguaya y su producción, además de provocar daños ambientales, amenaza la producción de alimentos del mercado interno atentando contra la soberanía y seguridad alimentaria.

En la actualidad se utilizan más de 22 millones de litros de plaguicidas por ciclo de cultivo de soja transgénica. En la Región Oriental del Paraguay hay más de 3.000.000 de Ha. de soja transgénica y menos de 800.000 Ha. De Bosques, del mismo modo existen asentamientos campesinos totalmente convertidos en sojales. Además, los agroexportadores no pagan impuestos y se les subsidia el combustible.

ALGODÓN

El algodón transgénico BT y RR no controlan el picudo, su principal plaga y promueve un modelo agrícola que somete económicamente a los agricultores al hacerlos dependientes de a un paquete tecnológico compuesto por semillas patentadas y alto uso de agroquímicos.

Además, esta tecnología representa una amenaza a la producción orgánica y agroecológica, que consiste en la pérdida de la certificcación orgánica pues la misma no admite contaminación genética ni por agroquímicos según sus principios y normas internacionales. La coexistencia de estos dos modelos no es posible en este rubro.

MAÍZ

Paraguay es uno de los centros de origen del maíz, cultivo que es la base de alimentación directa de la población, en especial de la rural, tanto en comunidades campesinas como indígenas, quienes tienen mas de 10 variedades propias que podrían ser contaminadas por polinización tras la liberación comercial de 14 eventos de maíz transgénico. En lo referente a los pueblos indígenas, el maíz es de fundamental importancia para sus culturas y prácticas religiosas. Así también, la utilización del herbicida a base de Glifosato inherente al uso de estas semillas, es causante de innumerables afecciones a la salud, por lo que su uso está siendo cuestionado por la comunidad científica de varios países, en base a investigaciones y evidencias clínicas.

Existen evidencias, de que a pesar de las promesas hechas por las empresas biotecnológicas sobre la inocuidad de los transgénicos, la realidad es muy distinta ya que ponen en peligro la soberanía alimentaría de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas, y dañan a la biodiversidad. Es por eso que debemos ser participes en pos del cambio, ya que las alternativas agroecológicas demuestran una calidad superior en todos los aspectos, y por sobre todo responde al derecho a la vida de todos quienes habitamos en la tierra, y no a intereses de empresas multinacionales que contaminan nuestras comunidades y bosques.

Video recomendado:


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Documental ¿Por qué le decimos NO a los Transgénicos?

 

La FNC, en conjunto con BASE IS y Alter Vida, presentan el documental

¿PORQUE LE DECIMOS NO A LOS TRANSGÉNICOS?

Este material muestra la forma en que este modelo productivo de agricultura sin agricultores regala nuestra soberanía alimentaria y productiva a empresas como Monsanto y Syngenta; dejando detrás suyo una cadena de daños a la población.

Un documental corto con entrevistas a diferentes especialistas que manifiestan su opinión sobre este problema complejo que afecta de sobremanera a nuestro país.

Realizado por Malu Vásquez con el apoyo de DIAKONIA

 

 


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TEXTIL ORGÁNICO Vistiendo en verde

El textil convencional provoca graves consecuencias medioambientales, sociales y de salud pública. La respuesta es el algodón ecológico y otras prendas igualmente sostenibles en todos los aspectos.

El textil convencional es desgarradoramente agresivo. Por un lado, para la tierra y las aguas, pues se utilizan miles de toneladas de pesticidas en su cultivo y, además, el crecimiento del algodón modificado genéticamente no para de subir, especialmente las exportaciones desde países como China o Estados Unidos. Pero, visto el problema desde una visión holística, las consecuencias del cultivo masivo del algodón distan mucho de ser exclusivamente medioambientales. Este disparate se manifiesta también en el terreno social: obreros sin derechos “currando” en maquilas de sol a sol, niños manufacturando prendas textiles trabajando en lo que podríamos llamar semiesclavitud, concentración del poder político y económico en pocas manos, campesinos esquilmados, grandes empresas del textil que hacen lo que quieren porque dominan la gran distribución… Por si fuera poco, la salud del consumidor tampoco se salva, pues son prendas confeccionadas con agentes químicos que dañan a la larga a todos los ciudadanos y, a la corta, a las personas con pieles más sensibles y a enfermos de patologías como el Síndrome Químico Múltiple.

PLANTANDO CARA
Está claro que el engranaje maquiavélico en el que se enmarca toda esta aberración no es únicamente textil, sino que forma parte de un sistema mucho más enorme que engloba todos los ámbitos del aparato de poder, desde lo legislativo a lo político, desde lo económico a lo energético, desde lo social a las tendencias, como la moda, los medios de masas y la publicidad; y desde lo estatal a lo global. Ahora bien, que el monstruo sea enorme no debe sumirnos en la congoja o en las inercias negativas. Se le puede plantar cara y, es más, es una obligación moral el hacerlo. Claro que cada persona no puede cambiar el mundo, pero sí puede transformar lo que hay a su alrededor. Y, además, el trabajo de mucha gente individual tiene una incidencia, tarde o temprano, en la colectividad. Hay otras formas de vivir y son viables, factibles, posibles, aquí y ahora. Pero hay que plantar cara a la inercia que nos quiere transformar en seres pasivos.

TEXTIL ORGÁNICO
La alimentación biológica no cesa de crecer a pesar de la crisis y de las coyunturas coercitivas, pero ahora debemos empezar a fijarnos no sólo en nuestra nutrición, sino también en otros ámbitos tan necesarios como importantes. Y el textil es uno de ellos. No se trata de que, de la noche a la mañana, todos quememos toda la ropa convencional que tenemos en los armarios y la cambiemos por prendas orgánicas, pero sí de que vayamos sustituyendo, poco a poco, unas prendas contaminantes y manchadas de sangre con otras absolutamente limpias y orgánicas en un sentido no sólo biológico, sino también filosófico o, mejor aún, ecosófico. Porque, si bien el textil convencional tiene un sinnúmero de consecuencias negativas en el medio y en la sociedad, justo lo contrario pasa con su alternativa, el textil ecológico, del que el algodón es la prenda más conocida, aunque hay otras, como la lana, el bambú, el lino y/o el cáñamo.

MUCHAS OPCIONES
Hace unos años, era difícil encontrar en el mercado español prendas completamente orgánicas. Pero ahora es mucho más fácil y hay muchas opciones. Está la gente de Fox Fibre, los de Verding, Bichos y Bichejos… Las grandes también se apuntan al pastel: H&M, Decathlon, Calvin Klein… Y no es verdad que la ropa ecológica no sea tan moderna y/o atractiva como la convencional. Hay cientos, miles de diseños… en ropa de calle, ropa íntima, toallas y albornoces, etc. Busque y compare. No encontrará nada mejor.

Santi Alburquerque

ALGODÓN Y USURA
LOS SUICIDIOS DE INDIA

En los últimos años, como han denunciado Vandana Shiva y muchos otros ecoactivistas de prestigio internacional, los suicidios de han multiplicado en las poblaciones rurales de India. ¿La razón? A los campesinos les vendieron los comerciales de las multinacionales que con las semillas transgénicas de algodón se iban a hacer de oro. Pero el algodón MG funciona mal con condiciones climáticas adversas. Los campesinos se vendieron a los usureros para comprar unas semillas que son caras, no se reproducen, necesitan más insumos externos y no producen como prometían los “cantos de sirena” de Monsanto y otras. ¿El resultado? Los campesinos indios, hipotecados hasta los dientes, se suicidan ingiriendo los propios herbicidas que Monsanto y otras les han vendido. Miles miles, y miles de suicidios se han producidos en las zonas rurales en los últimos años. El tándem modificación genética/usura es absolutamente luzbélico.

S. A.
GRAN PARTE DEL ALGODÓN ES TRANSGÉNICO
OJO CON LO QUE VISTES

Cada vez queda menos algodón convencional en el mercado. La mayoría del algodón que se cultiva y que se produce es algodón transgénico. ¿Por qué crece el algodón transgénico en el mundo? Hay varios factores. Uno de los más importantes, no obstante, es que el flujo de algodón modificado genéticamente aumenta en el mercado global a medida que aumentan las exportaciones de países obstinadamente dedicados a los cultivos MG, como Estados Unidos, Canadá y China. En la actualidad, las exportaciones de estos países ya están en la mitad del algodón transgénico total. No tenemos datos tan recientes, pero diversas instituciones ya señalaban hace un par de años que, después de 2011, el algodón transgénico cultivado en el mundo ya habría llegado a la mitad de todo el algodón producido en el planeta. China es especialmente un país volcado en la modificación genética con respecto al algodón. Entre China y Oceanía se reparten el 65% de la producción global de algodón. Y casi el 60% de la producción en estos países es de algodón transgénico. No es raro constatar, pues, que las variedades transgénicas sean las que mueven la industria textil global.

S. A.

 

Fuente: Vidasana.org


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Transgénicos y algodón en España

El algodón es el más contaminante de todos los cultivos. La cantidad de agua y productos químicos de síntesis que utiliza el monocultivo del mismo hacen de él un verdadero peligro medioambiental. El desarrollo de cultivos de algodón transgénico a gran escala en España agravaría aún más la situación de un sector muy dañado. Desarrollar el cultivo de algodón de forma sostenible es una necesidad urgente que únicamente puede lograrse cambiando la mentalidad del consumidor. Solamente desechando la cultura de usar y tirar, abrazando el decrecimiento y aprendiendo a valorar la calidad y la proveniencia de nuestras prendas podremos hacer viable el cultivo sostenible y ecológico de este producto tan conflictivo. Sobre estos y muchos otros temas trata la entrevista que Gema Gómez mantuvo con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace y que publica en su blog sobre moda sostenible.

***

Gema Gómez:Hoy tenemos el placer de hablar con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace, ecologista y activista, un hombre inteligente que hila fino, generoso, coherente con sus creencias y su manera de vivir. Juanfe nos va a ayudar a entender un poco mejor qué es el algodón transgénico para que los profesionales del sector textil, diseñadores y compradores, así como los consumidores finales, entendamos cuáles son las nefastas consecuencias de este cultivo en la naturaleza, es decir, en nuestro entorno”.

Cuéntanos algo de tu historia personal, Juanfe. ¿Cuál ha sido tu trayectoria? ¿Cómo llegaste al puesto que ocupas desde hace 10 años?

Soy Ingeniero Agrónomo de formación, especialidad en Fitotecnia. Mi primer trabajo fue en EEUU, en una Universidad de Texas, llevando temas de agricultura industrial con “alto input”, es decir, con muchísima química, mucho riego, etc. que me dio la oportunidad de ver de cerca lo que era este tipo de agricultura; por otro lado, desde pequeño, pasaba mis vacaciones en el pueblo de mi padre en Extremadura, donde he podido ver otro modelo de agricultura distinto, de montaña, de supervivencia, que es una agricultura de “bajo input”, de mucha independencia, de mucha soberanía.

Mi primer trabajo en España fue en una multinacional de comercialización de soja y de maíz transgénico, entre otras cosas, como analista de mercados, que me dio la oportunidad de ver lo que hay detrás de las industrias multinacionales y del comercio internacional del grano, y eso me hizo ver que no era el mundo que yo quería y que prefería ganar menos y trabajar por otro modelo. Justo en aquellos momentos, Greenpeace abría una campaña de biotecnología y me eligieron, y llevo 10 años como responsable de agricultura y transgénicos de Greenpeace en España.

Resaltaría de tu perfil profesional que eres un gran activista. ¿Por qué piensas que es necesario movilizarse?

Porque el modelo imperante nos lleva a inmovilizarnos delante del gran montaje de los medios de comunicación, que cuentan básicamente las malas noticias para que no pensemos que hay salida a las cosas. El activismo es el antientretenimiento, vamos a intentar decir que hay otro modelo posible y ese modelo pasa por movilizarse y por hacerlo colectivamente. Creo que es la única salida a este presuicidio colectivo que vivimos.

Entrando en materia, ¿es segura la biotecnología como técnica? ¿Cuál es el efecto que produce en las semillas? ¿Es cierto que estas pierden su capacidad de regenerarse de manera natural?

La biotecnología es una palabra muy amplia que agrupa muchísimas cosas. La biotecnología no son sólo transgénicos: hacer vino, hacer queso, hacer pan es biotecnología. Los transgénicos son un tipo concreto de biotecnología muy invasivo y que altera la estructura de los genes. Es muy distinto eso a utilizar la vida y sus derivados; por ejemplo, el uso de la lana es “biotecnología”, es decir, usar un producto vivo que va a producir algo que luego me va a ser útil. Incluso dentro de las biotecnologías que tienen que ver con la genética las hay que no son malas, por ejemplo, la selección asistida por marcadores que es un tipo de biotecnología que tiene que ver con el ADN, que es positivo y que no tiene que ver. Otra cosa es la tecnología del ADN recombinante, que consiste en romper la estructura del ADN de un ser vivo para injertarle genes de otro ser vivo, llegando a graves problemas genéticos. Por ejemplo, lo que llamamos la desregulación, que significa que al cambiar la estructura del ADN de un ser vivo sus genes ya no se comportan exactamente como se deberían de comportar, se quedan desregulados, descontrolados, y ahí es donde empiezan los problemas. Los transgénicos pertenecen a esta tecnología del ADN recombinante con consecuencias nefastas para la biodiversidad y la salud. Por lo tanto quiero dejar muy claro que contra lo que nosotros estamos es contra los transgénicos liberados al medio ambiente, es decir, los cultivos que destruyen un modo de agricultura sostenible y soberana o la liberación de animales transgénicos (por ejemplo los actuales intentos con el salmón).

Focalizándonos en el textil: cuando hablamos de algodón transgénico, ¿de qué estamos hablando realmente? ¿A qué proceso se someten las semillas? ¿Qué es lo que ocurre con esas semillas?

La biotecnología o los transgénicos consisten concretamente en meter un gen de una especie dentro de otra: meter genes por ejemplo de rata en una lechuga o de bacteria en el maíz. Es básicamente mezclar especies que nunca lo hubieran hecho en la naturaleza; es algo aberrante, cuyo objetivo es el control mundial de la producción agraria por cuatro multinacionales, por la vía de la patente y de la demanda de productos químicos.

¿Cuál es la excusa en el caso del algodón? En España y en gran parte de Asia existe una plaga que se llama eliotis que se come las cápsulas que son el fruto del cual saldrá después la fibra que nosotros cosechamos. Para controlar esa plaga hace falta un enorme batallón químico. Ahora nos dicen: “yo te vendo un algodón que resiste esa plaga, que al morderla muere y no hace daño al algodón“. Lo que no nos dicen es que esa plaga es el resultado de nuestra estrategia de cultivo, es decir, el monocultivo intensivo reiterado con mucha agua, muchos abonos, nitrógeno y todas las condiciones que le viene bien a la plaga. Por lo tanto este modelo de agricultura es el que lleva a producir el enemigo de nuestro cultivo pero la solución no es esa.

La solución es algodón introducido en una estrategia de variedad de cultivos, de rotaciones, donde el algodón va a estar este año donde el año pasado había por ejemplo patata, y otro lechuga. Es decir, una estructura agroecológica, de rotaciones, de diversidad, no una estructura de monocultivo. Por lo tanto, la excusa: luchar contra una plaga. La realidad: eso es mentira, la plaga la induce el mismo cultivo que nos dicen que viene a solucionar el problema.

¿Cuáles son las diferencias esenciales entre el cultivo del algodón transgénico y el cultivo de algodón de convencional?

El algodón transgénico, a priori, necesita menos tóxicos porque él mismo es un tóxico, él mismo produce veneno, con lo cual necesita mucha menos aplicación de venenos.

Es cierto que el algodón convencional tal y como se ha llevado este cultivo hoy en día, por ejemplo en Andalucía, supone un enorme cóctel de productos químicos tremendamente tóxicos para la naturaleza y para la salud. Comparar el transgénico con el convencional tiene una cierta trampa, porque en cierto modo estás comparando lo peor de lo peor a lo que hemos llegado con un modelo de monocultivo que lo que ha hecho ha sido favorecer a toda una serie de plagas contra las que luego quiero luchar químicamente con eso mismo, pero además modificado genéticamente. Por lo tanto, habría que comparar el transgénico con el algodón cultivado en condiciones agroecológicas. Esa es la comparación que tiene sentido, no la comparación entre lo malo y lo peor. El hecho de cultivar transgénicos en un campo no significa que deje de ser utilizable esa tierra en el futuro para un cultivo no transgénico si dejas pasar suficientes años y una serie de técnicas. Nada está perdido, las cosas son recuperables, lo que pasa es que hace falta voluntad política.

¿Y qué es el algodón de transición?

Estamos hablando de fincas de transición al ecológico. Es importantísimo que se ayude económicamente a quien está en ese proceso, pero hay que tener mucho cuidado que no nos vendan algo falso, es decir, hay que asegurarse bien de que no se estén usando químicos, no existe certificación de transición ecológica en España. Existe otra cosa que no tiene nada que ver que son los cultivos integrados: no se trata de cultivos ecológicos, dado que se emplea un poco de lucha química pero complementándola con otros métodos de control de las plagas, como por ejemplo en el caso del algodón unas lámparas atrapainsecto. En Andalucía, el sindicato COAG tiene unas fincas que están experimentando este tipo de lucha, consiguiendo reducir muchísimo la cantidad de químico utilizada, pero evidentemente no es ecológico.

Hablabas de que no se usen pesticidas. ¿Qué efectos producen en la tierra?

Los pesticidas en la tierra tienen un efecto nefasto: destruyen las capas freáticas, destruyen en cierto modo la vida que hay en el agua superficial o subterránea y al final todo ello se acumula en el mar, en el lago, en el río, se acumula en los seres vivos por bioacumulación, cuando un ser vivo come a otro que ha sido contaminado, otro se come a ese, etc. Al final todo ello acaba acumulado en nosotros y en la naturaleza. Los pesticidas producen malformaciones genéticas, como el agente naranja que se usó en la guerra del Vietnam y que a día de hoy en la tercera generación aún produce malformaciones. Se necesita un modelo de agricultura basado en los equilibrios agroecológicos en el campo, es decir que para luchar con esta plaga tengo que potenciar el enemigo de esa plaga, que es otro animal, oro insecto, etc.

¿Y que pasa con la biodiversidad?

Es complicado describir en profundidad los efectos de los transgénicos en la biodiversidad; estamos hablando de flujo génico, de que los genes de un trasgénico pueden pasar a otras especies y producir efectos graves sobre la biodiversidad. Por ejemplo imagina una planta resistente a un herbicida, que trasmite ese gen a una mal llamada “mala hierba”, es decir, a una vegetación acompañante a un cultivo, y que esa hierba se hace resistente también a ese herbicida: ya no bastaría con aplicar esa cantidad de herbicida cada vez, habría que aplicar más. Por lo tanto ese es un problema muy grave y en EEUU, por ejemplo, se sabe que un enorme porcentaje, en torno a un 50-60% de la agricultura, ya es resistente a los herbicidas convencionales, teniendo que usar amplios cócteles de herbicidas para acabar con los seres vivos.

Otro ejemplo sería si un maíz transgénico, por ejemplo, resistente a un insecto, ese insecto se hace resistente al maíz (los individuos menos sensibles no mueren al contacto con ese maíz, se aparean dando lugar a una generación de insectos más resistentes, la cual cada vez se hace menos sensible a los insecticidas) y se exporta ese problema a otros campos no transgénicos, convencionales o ecológicos, aumentando el efecto de esas plagas. Es decir, son efectos en cadena sobre la agricultura y la naturaleza que son inasumibles. Sólo España cultiva transgénicos en la UE a gran escala; la sociedad española traga con los transgénicos como traga con todo; el eurobarómetro demuestra que la mayor parte de los ciudadanos se opone a los transgénicos y, sin embargo, nuestro gobierno sigue tolerándolos y sigue escondiéndolos para que no sepamos que los comemos. Por ello no se aplica tampoco ni la ley de registro público, ni la ley de etiquetado de trazabilidad, ni ninguna de las herramientas que nos permitiría decir no, simplemente se nos borra su presencia y se nos impone su consumo.

En España existen ya otros cultivos transgénicos. De aprobarse el cultivo de algodón transgénico en un futuro, Andalucía sería la región más agraviada. Sabemos las consecuencias que estos cultivos han tenido en regiones de India. ¿Cuáles serían las consecuencias en Andalucía?

Las consecuencias serían destruir aún más un sector que ya esta tremendamente dañado; sería un proceso de más destrucción de empleo, de más destrucción ambiental y de concentrar este sector en cada vez menos manos, que son los de siempre, los que siempre han mandado, los que hace dos décadas tenían la pistola en el cinto y que hoy en día tienen el control de la semilla, los mismos que tienen atenazados a los agricultores indios; no podemos permitir que ocurra lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo. En un país como la India, donde la cultura del suicidio cuando las cosas van muy mal está muy arraigada, se han suicidado del orden de 200.000 personas en una década y media, por la situación de dependencia económica que ha generado este cultivo. Esto nos habla de a dónde nos puede llevar este cultivo, la destrucción de un tejido social y un tejido agrario y precisamente en un momento de la historia donde uno de los mayores problemas de la humanidad es la desruralización.

¿Existe alguna alternativa propuesta desde Greenpeace de otras fibras que se pueden usar además del algodón ecológico?

Dentro de Greenpeace no se está haciendo campaña por otras fibras pero, a nivel personal, te puedo decir que es un tema complejo. Parece que en ciertos aspectos y en determinados casos sería casi mejor utilizar fibras derivadas del petróleo en lugar de fibras que no vengan de un cultivo agroecológico. Hay que romper tópicos y hay que analizar muy de cerca el ciclo de vida total de un textil, de una fibra. Hay que investigar qué fibra, en qué condiciones de cultivo, en qué lugar del mundo, y analizar el impacto ecológico del viaje de esa fibra.

Si tuvieras delante un profesional del textil, diseñador, comprador o tejedor, ¿qué le dirías? ¿Cuál crees que es el camino de la sostenibilidad en el textil en España?

Mi respuesta es estrictamente personal dado que Greenpeace no trabaja en estas temáticas directamente. Creo que la sostenibilidad es social, económica y ecológica y si no cubrimos estas tres ramas no hacemos nada; un cultivo tremendamente sostenible, si no tiene detrás una posibilidad de abrir un mercado, no sirve para nada, no va a tener salida y va a durar año y medio el proyecto. Hay que seguir los paradigmas del mercado que busca estética, que busca comodidad, las tendencias hacia las que va el mundo y que, si no se siguen, cualquier esfuerzo no va a servir para nada. Es muy complicado porque hay que aunar la sostenibilidad ecológica en el cultivo y en el transporte, y la gestión industrial posterior de ese cultivo hasta que llega aquí a España y que además que eso se haga atractivo, dentro del paradigma estético en el que estamos viviendo y del cual es imposible abstraerse; o el proyecto textil va en este sentido o nos vamos a dar de bruces, teniendo que volver al mercado convencional porque el proyecto no ha funcionado. Por lo tanto, sostenibilidad económica, social y ecológica. Si no, no es posible.

¿Qué beneficios crees que pueden obtener los empresarios del uso de materias sostenibles a medio plazo? ¿Resulta rentable?

Desgraciadamente, no estoy seguro de que sea rentable. Lo que me llega es que es muy difícil hacerlo rentable porque vivimos en una sociedad rápida, donde también el textil es rápido en su producción, en su transporte, en su consumo, en su destrucción. Todos los ciclos de vida son muy rápidos: vivimos en un modelo social en el cual las grandes empresas venden el paradigma del sobreconsumo, del sobregasto y, por lo tanto, el textil es parte de esa cadena. Yo abogo por ralentizar la vida, el consumo, darle más años de vida a las prendas y cualquier objeto, así como por los paradigmas de decrecimiento. Y el decrecimiento no es volver atrás, es otro modelo de felicidad basado en otras velocidades, basado en menos cantidad, más calidad y en que las cosas duren y te hagan más feliz. Por lo tanto, si no cambiamos el paradigma global, el cerebro del conjunto de ciudadanos y el corazón, básicamente pues no vamos a poder hacerle un hueco al textil sostenible. Porque no puedes vender al doble de precio algo que con el “mismo aspecto” puedes comprar a la mitad en otro sitio. Sin una labor de educación profunda en el conjunto de la sociedad, sin una labor de modificar la visualización global de la sociedad, no considero que pueda ser sostenible un modelo así.

Muchas gracias Juan Felipe por ofrecernos tu tiempo y por ayudarnos a poner un poco más de luz en este tema tan complejo como es la producción de un textil sostenible y los nefastos efectos del algodón transgénico tanto a nivel medio ambiental como a nivel social en el planeta.

Gema Gómez

 

Fuente: Ladyverd.com


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Evaluación internacional del conocimiento, ciencia y tecnología en el desarrollo agrícola (IAASTD). América Latina y el Caribe

Antecedentes

En agosto de 2002, el Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) iniciaron un proceso de consultas a nivel mundial para determinar si era necesario realizar una evaluación internacional de los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas (CCTA). Esta iniciativa fue impulsada por las conversaciones sostenidas en el Banco Mundial con el sector privado y organizaciones no gubernamentales (ONG) sobre el nivel de comprensión, desde el punto de vista científico, de la biotecnología y, más específicamente, de la tecnología transgénica. Durante el año 2003 se realizaron 11 consultas, que fueron supervisadas por un comité directivo internacional integrado por diversas partes interesadas y en las que participaron más de 800 personas de todos los grupos pertinentes: gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Sobre la base de esas consultas, el comité directivo recomendó a una asamblea plenaria intergubernamental reunida en Nairobi, Kenya en septiembre de 2004 que era necesario llevar a cabo una evaluación internacional del papel de los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas (CCTA) en la reducción del hambre y la pobreza, la mejora de los medios de subsistencia en las zonas rurales y la promoción de un desarrollo sostenible desde el punto de vista ambiental, social y económico. El concepto de una Evaluación Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD, por su sigla en inglés) fue respaldado como un proceso intergubernamental en el que se abordarán aspectos temáticos, espaciales y temporales, que contará con una oficina formada por diversas partes interesadas y será copatrocinado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La estructura de gobierno de la IAASTD consiste en una combinación singular del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático y de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio (de carácter no gubernamental). La composición de la oficina fue acordada en la asamblea plenaria intergubernamental celebrada en Nairobi; la representación geográfica es equilibrada y la integran diversas partes interesadas (representantes de 30 gobiernos y 30 organizaciones de la sociedad civil —ONG, agrupaciones de productores y consumidores, entidades privadas y organizaciones internacionales—) para asegurar que todas las partes interesadas se sientan identificadas con el proceso y sus conclusiones.

La oficina seleccionó a alrededor de 400 expertos mundiales, nominados por los diferentes grupos de partes interesadas, para que elaboraran el informe de la IAASTD (que consta de una evaluación mundial y cinco evaluaciones regionales). Los expertos participaron a título personal, es decir, no representaban a ningún grupo en particular. Otras personas, organizaciones y gobiernos participaron en el proceso de examen por los pares.

Los objetivos de desarrollo y sostenibilidad de la IAASTD fueron aprobados en la primera asamblea plenaria intergubernamental y guardan relación con un subconjunto de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) de las Naciones Unidas: reducción del hambre y la pobreza, mejora de los medios de subsistencia en las zonas rurales y de la salud humana, y promoción de un desarrollo equitativo y sostenible desde el punto de vista social, ambiental y económico. Para conseguir estos objetivos es necesario reconocer la multifuncionalidad de la agricultura: el desafío consiste en alcanzar los objetivos de desarrollo y sostenibilidad y, al mismo tiempo, aumentar la producción agrícola.

El logro de estos objetivos se debe situar en el contexto de un mundo que cambia en forma acelerada: urbanización, aumento de la desigualdad, migración humana, globalización, cambio de las preferencias alimentarias, cambio climático, degradación del medio ambiente, tendencia al uso de biocombustibles y aumento de la población. Estas condiciones están afectando la seguridad alimentaria a nivel local y mundial y ejerciendo presión sobre la capacidad productiva y los ecosistemas. En consecuencia, se avecinan problemas sin precedentes para suministrar alimentos en el marco de un sistema de comercio mundial en el que los recursos agrícolas y otros recursos naturales se destinan a otros usos. Los CCTA no pueden resolver por sí solos estos problemas, cuya causa radica en una compleja dinámica política y social, pero pueden contribuir en medida apreciable a alcanzar los objetivos de desarrollo y sostenibilidad. La generación de CCTA y su aplicación revisten más importancia que nunca para todo el mundo.

Al concentrarse en el hambre, la pobreza y los medios de subsistencia, la IAASTD presta especial atención a la situación actual, los problemas y las oportunidades que se pueden presentar para reorientar el actual sistema referente a los CCTA a fin de mejorar la situación en que se encuentran las personas pobres de las zonas rurales, especialmente los pequeños agricultores, los trabajadores rurales y otras personas de escasos recursos. La IAASTD aborda cuestiones críticas para la formulación de políticas y proporciona información a las autoridades responsables de tomar las decisiones que se ven enfrentadas a opiniones contrapuestas sobre temas disputables, tales como las consecuencias ambientales del aumento de la productividad, el impacto de los cultivos transgénicos en el medio ambiente y la salud humana, las consecuencias del desarrollo de la bioenergía en el medio ambiente y en el precio y la disponibilidad de alimentos a largo plazo, y las consecuencias del cambio climático en la producción agrícola. La oficina de la IAASTD estuvo de acuerdo en que el alcance de la evaluación debía trascender los limitados confines de la ciencia y la tecnología, y abarcar otros tipos de conocimientos pertinentes (por ejemplo, los conocimientos de los productores agrícolas, los consumidores y los usuarios finales). Convino asimismo en que también se debía evaluar el papel de las instituciones, las organizaciones, la gestión de gobierno, los mercados y el comercio.

La IAASTD es una iniciativa multidisciplinaria que cuenta con la participación de una pluralidad de interesados y requiere el uso e integración de información, herramientas y modelos de diferentes paradigmas de conocimiento, incluidos los conocimientos locales y tradicionales. La IAASTD no promueve políticas ni prácticas específicas; evalúa los principales problemas relativos a los CCTA y señala diversas medidas de acción al respecto que permiten alcanzar objetivos de desarrollo y sostenibilidad. La IAASTD reviste importancia a los efectos de las políticas, pero no es prescriptiva. Integra la información científica sobre diversos temas que están relacionados entre sí de manera decisiva pero que a veces se abordan en forma independiente: agricultura, pobreza, hambre, salud humana, recursos naturales, medio ambiente, desarrollo e innovación. La IAASTD permitirá a las autoridades decisorias aportar una base de conocimientos más completos a la hora de adoptar decisiones de política y de gestión sobre asuntos que antes solían considerarse en forma aislada. Los conocimientos adquiridos a partir de análisis históricos (normalmente, los últimos 50 años) y el análisis de algunas de las alternativas de desarrollo con proyección al año 2050 constituyen la base para evaluar distintas medidas de acción en materia de ciencia y tecnología, desarrollo de la capacidad, instituciones y políticas, e inversiones.

La IAASTD se lleva a cabo conforme a un proceso abierto, transparente, representativo y legítimo; se basa en pruebas; presenta opciones en lugar de formular recomendaciones; comprende la evaluación de los riesgos, así como su gestión y comunicación; evalúa diferentes perspectivas locales, regionales y mundiales; presenta distintos puntos de vista, en reconocimiento de que las mismas pruebas pueden tener una interpretación diferente según las distintas visiones del mundo (con indicación, cuando es posible, de las incertidumbres), y señala las principales incertidumbres científicas y los ámbitos en que se podrían centrar las investigaciones a fin de promover los objetivos de desarrollo y sostenibilidad.

La IAASTD consiste en una evaluación mundial y cinco evaluaciones regionales (Asia central y occidental y Norte de África; Asia oriental y meridional y el Pacífico; América Latina y el Caribe; América del Norte y Europa, y África al sur del Sahara). La IAASTD: i) evalúa la generación, acceso, difusión y uso de los CCTA del sector público y el sector privado en relación con los objetivos, utilizando los conocimientos locales, tradicionales y formales; ii) analiza las tecnologías, prácticas, políticas e instituciones existentes y también las que comienzan a surgir, y su impacto en la consecución de los objetivos, iii) suministra información a los responsables de la toma de decisiones de diferentes organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil sobre alternativas para mejorar las políticas, prácticas y mecanismos institucionales y organizativas con el propósito de alcanzar los objetivos valiéndose de los CCTA; iv) reúne a diversos interesados (consumidores, gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de investigación, ONG, el sector privado, productores, la comunidad científica) que participan en el sector agrícola y el desarrollo rural, con el fin de intercambiar experiencias, opiniones, interpretaciones y la visión para el futuro, y v) identifica opciones para futuras inversiones públicas y privadas en CCTA.

Además, la IAASTD mejorará la capacidad a nivel local y regional para diseñar, llevar a la práctica y utilizar evaluaciones similares. En esta evaluación, el término “agricultura” se utiliza y entiende en el más amplio sentido de la palabra. Sin embargo, como en todas las evaluaciones, algunos temas reciben menos cobertura que otros (por ejemplo, ganadería, silvicultura, pesca e ingeniería agrícola), en gran medida debido a la composición del grupo de autores seleccionados. Originalmente, la oficina de la IAASTD aprobó la inclusión de un capítulo sobre futuros plausibles (un ejercicio relativo a la visión para el futuro), pero posteriormente hubo acuerdo en eliminarlo para incluir en su reemplazo un conjunto más sencillo de proyecciones modelo. Igualmente, la oficina aprobó un capítulo sobre desarrollo de la capacidad, pero éste fue eliminado y sus mensajes principales se incorporaron en otros capítulos.

La versión preliminar del informe de la IAASTD fue sometida a dos rondas de examen por los pares en las que intervinieron gobiernos, organizaciones y personas físicas. Estos borradores se publicaron en un sitio web de libre acceso para que quienes quisieran formularan comentarios. Los autores modificaron las versiones preliminares teniendo en cuenta los numerosos comentarios recibidos durante el examen por los pares. Para ello contaron con la ayuda de redactores que tenían la responsabilidad de asegurar que se tomaran debidamente en cuenta las observaciones recibidas. Uno de los asuntos más difíciles que debieron encarar los autores fueron las críticas en el sentido de que el informe era demasiado negativo. En un examen científico basado en pruebas empíricas, siempre resulta difícil responder a estos comentarios, ya que se deben establecer criterios para poder decir que algo es negativo o positivo. Otra dificultad fue responder a opiniones contradictorias expresadas por los examinadores. Las diferencias de opinión no causaron sorpresa debido a la variedad de intereses y perspectivas de las distintas partes interesadas. En consecuencia, una de las principales conclusiones de la IAASTD es que existen interpretaciones diferentes y contradictorias de los acontecimientos del pasado y el presente, y que éstas deben reconocerse y respetarse.

Los resúmenes de la evaluación mundial y las evaluaciones regionales preparados para los responsables de la toma de decisiones y el resumen del informe de síntesis fueron aprobados en una asamblea plenaria intergubernamental en enero de 2008. El informe de síntesis integra las principales conclusiones de la evaluación mundial y las evaluaciones regionales, y se centra en ocho temas aprobados por la oficina: bioenergía; biotecnología; cambio climático; salud humana; gestión de los recursos naturales; conocimientos tradicionales e innovaciones a nivel comunitario; comercio y mercados, y el papel de la mujer en la agricultura.

La IAASTD se basa en varias evaluaciones e informes recientes que han aportado valiosa información importante para el sector agrícola, pero que no se han centrado específicamente en el papel de los CCTA en el futuro, las dimensiones institucionales y las diversas funciones que cumple la agricultura, y les agrega valor. Estos documentos son los siguientes: El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (FAO, 2004); InterAcademy Council Report: Realizing the Promise and Potential of African Agriculture (2004); Grupo de trabajo sobre el hambre del Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas (2005); Evaluación del milenio sobre los ecosistemas (2005); CGIAR Science Council Strategy and Priority Setting Exercise (2006); Comprehensive Assessment of Water Management in Agriculture: Guiding Policy Investments in Water, Food, Livelihoods and Environment (2007); informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (2001 y 2007); cuarto informe sobre las Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (PNUMA, 2007); Informe sobre el desarrollo mundial 2008: Agricultura para el Desarrollo (Banco Mundial, 2007); IFPRI Global Hunger Indices (publicación anual), e Internal Report of Investments in SSA (Banco Mundial, 2007).

La IAASTD recibió apoyo financiero de los organismos copatrocinadores, los gobiernos de Australia, Canadá, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Reino Unido, Suecia y Suiza, la Comisión Europea y CropLife International. Además, muchas organizaciones han realizado aportaciones en especie. Los autores y los redactores del examen por los pares han puesto libremente a disposición su tiempo, muchas veces sin recibir remuneración alguna.

Los destinatarios de los resúmenes de la evaluación mundial y las evaluaciones regionales preparados para los responsables de la toma de decisiones y del informe de síntesis son las diversas partes interesadas, a saber, los responsables de las políticas públicas, el sector privado, ONG, agrupaciones de productores y consumidores, organizaciones internacionales y la comunidad científica. En estos documentos no se formulan recomendaciones; sólo se presentan diversas medidas de acción. Estas últimas no tienen un orden de prioridad porque pueden ser adoptadas por distintas partes interesadas, las que a su vez tienen distintas prioridades y responsabilidades y actúan en diferentes contextos socioeconómicos. La evaluación para América Latina y el Caribe (ALC) reunió durante más de 2 años a 43 autores de 15 países, quienes en forma participativa elaboraron el informe.

Descargar el informe completo: Aquí

Extracto nuestro de la síntesis:

¿Cuál ha sido la relación entre los modelos de desarrollo agrícola y las metas de desarrollo sostenible en la región?

Los modelos de desarrollo de los últimos 60 años han privilegiado al sistema convencional/productivista resultando en un aumento importante de la productividad y la producción agrícola, sin que haya habido una disminución significativa de la pobreza y desnutrición. En ALC hay alrededor de 209 millones de pobres y 54 millones de desnutridos, que representan respectivamente un 37 y un 10 por ciento de la población total, a pesar de que se produce tres veces la cantidad de alimentos que se consume [Cap 1].

Además, la región tiene los mayores índices de desigualdad en el mundo. Desigualdad en distribución de la tierra Entre otros factores que han impedido que los niveles de producción se traduzcan en menos hambre y en una disminución proporcional de la pobreza se cuentan: la falta de acceso y distribución de alimentos, el bajo poder adquisitivo de un sector importante de la población, y hasta recientemente los bajos precios que recibieron los productores por la política de mantener bajos los precios de los alimentos de la población urbana. [Cap 1].

A pesar de que la producción en ALC no está severamente limitada por la disponibilidad de recursos naturales, tales como tierra arable, agua y diversidad biológica y cultural, estos han sido o subutilizados o mal utilizados, como ocurre en el caso de los latifundios, o de las tierras mal utilizadas. Esto ha llevado a una creciente pérdida de suelos y diversidad biológica debido a problemas de erosión, urbanización, contaminación e intensificación y expansión de la agricultura hacia tierras de menor productividad [Cap 1].

El proceso de modernización cultural, así como el énfasis en el sistema convencional/productivista, han resultado en una erosión de la diversidad sociocultural, de los conocimientos locales/tradicionales y de la agrobiodiversidad, los cuales son esenciales para el desarrollo de sistemas agroecológicos intensivos en conocimientos. Las tecnologías convencionales predominantes han desplazado los conocimientos y saberes locales/tradicionales. Este proceso de erosión cultural, genética y tecnológica, ha dejado de lado un patrimonio cultural rural ancestral, adaptado al entorno, dando lugar a conocimientos y culturas externas, relativamente uniformes [Cap 1].

Las políticas agrícolas y los procesos comerciales que promueven la explotación, privatización y patentamiento de recursos naturales, han reducido el acceso y el control sobre los mismos (tierra, agua, semillas) por parte de los pequeños productores y de la población rural pobre. Como resultado, se ha profundizado la concentración de la riqueza y de la tierra, la marginación, la exclusión, y la pobreza. Mientras que las políticas de apertura comercial han creado oportunidades de mercados para los países de la región, y en algunos casos han incrementado el PIB significativamente, también han acrecentado la vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores, favoreciendo, con algunas excepciones, a los grandes productores y aumentando la desigualdad económica en la región [Cap 1].

En general, la importación de alimentos subsidiados ha desarticulado los sistemas de producción locales, creando un alto grado de dependencia de alimentos producidos en otros países. La situación se agrava, cuando los habitantes rurales tienen que enfrentar la reducción de su poder de compra para adquirir alimentos, locales o importados. Esto ha generado pérdida de la soberanía alimentaria, y del acceso y control social sobre bienes comunales de derecho público, especialmente en los sectores más vulnerables [Cap 1].

Este problema se agravó en los últimos años debido a relaciones comerciales asimétricas que crearon en la mayoría de los casos condiciones de competencia desigual, y donde los productores locales debieron competir con productores de otros países donde la producción está subsidiada o se realiza con mayor tecnología. El “dumping” contribuye a incrementar el desplazamiento de muchos pequeños productores creando éxodo rural. En algunos casos, estos productores reaccionan formando cooperativas y asociaciones y desarrollando, alternativas de mercado, tales como el mercado justo y de productos orgánicos a pesar de dificultades en acceso al crédito, mercado, y transporte. Por otro lado, muchos grandes productores, y algunos países de la región, han logrado insertarse dinámicamente al mercado internacional alcanzando altos niveles de competitividad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la riqueza generada por estas oportunidades no ha beneficiado a los sectores más vulnerables de la población, acentuándose las desigualdades económicas [Cap 1].


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Estudios científicos que han sido silenciados por la industria Biotecnológica.

Dos libros, “Semillas de destrucción” y “Corruptos hasta la médula”, junto con la película ““El ciclo idiota: lo que no se nos dice sobre el cáncer”, establecen marcos y ofrecen pruebas de un esfuerzo concertado; primero para producir la enfermedad y luego para tratar de ofrecer el remedio, de modo que durante el proceso se obtengan ganancias obscenas. Cuando se tienen en cuenta las otras medidas recientemente adoptadas por las empresas transnacionales y por los Gobiernos, se muestran maniobras de tonos siniestros.

Los autores; William Engdahl y Shiv Chopra aparecen en la película de Emmanuelle Schick García, “El ciclo idiota: lo que no se nos dice sobre el cáncer”. Ambos escritores presentan pruebas de cómo las Corporaciones en complicidad con los Gobiernos adulteran los alimentos y los suministros de agua con sustancias peligrosas que causan enfermedades. Este es el caso del fluoruro, del que en un libro revisado por los pares ofrece más pruebas. En el libro de David Gumpert, “La revolución de la leche cruda”, se echa un vistazo a la guerra que el Gobierno de los Estados Unidos ha emprendido contra la industria de los productos lácteos naturales.

Son seis las empresas que aparecen en El ciclo del idiota, (Dow Chemical, BASF, Bayer, Dupont, Astrazeneca (Syngenta) y Monsanto), que actuando de conformidad con los Gobiernos liberan sustancias químicas cancerígenas para que luego las mismas empresas del Complejo Químico vengan a continuación con sus remedios. Es un ciclo que sólo un idiota puede tolerar. La película va más lejos aún, mostrando cómo los alimentos modificados genéticamente tienen efectos potencialmente desastrosos sobre la salud y el medio ambiente.

García y su equipo investigaron durante más de tres años para poder llevar a cabo esta película llena de hechos inquietantes.

¿Saben las personas que los productos químicos de síntesis producen más cáncer que otros o que sólo del 10 al 5% de los cánceres son heredados genéticamente?, la película afirma que en el año 2002 las 10 principales compañías de medicamentos ganaron más dinero que las restantes 490 empresas de Estados Unidos en su conjunto. Estas empresas ingresaron 1600 millones de dólares al mes en tratamientos contra el cáncer, por lo que ya entendemos por qué se denominan Big Pharma.

Cuestiones tan importantes como éstas hacen que la película sea una visita obligada, la misma adquiere una nueva dimensión cuando se empiezan a establecer conexiones entre los alimentos modificados genéticamente. Es con este enfoque adicional cuando aparecen los rasgos más siniestros de toda esta Industria.

En las entrevistas que aparecen en El ciclo del idiota, figuran las de los conocidos Arpad Pusztai, Gilles-Eric Serralini y Shiv Chopra, dos de los cuales perdieron su empleo y sufrieron campañas de desprestigio en su reputación profesional.

Ser crítico en la cuestión de los transgénicos y transmitir el mensaje de que son peligrosos para la salud humana y para el ambiente, puede costar a cualquiera su carrera profesional.
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