NO! a los transgénicos

Información, difusión y debate sobre los transgénicos


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Microbioma Humano, salud y los alimentos transgénicos

Nos parece muy interesante poder compartir con ustedes algo sobre el Microbioma Humano y relacionarlo con los riesgos asociados a los alimentos transgénicos.

Consideramos que este tema está relacionado con los alimentos transgénicos ya que muestra que a nivel del organismo humano, tenemos miles de microorganismos interactuando entre sí que son claves en nuestra salud. Imagínense ustedes cómo puede afectar la exposición constante a residuos de pesticidas o alimentos que contienen una composición genética diferente a la natural, cuando hablamos a nivel de estos microorganismos. Y ni hablar de alimentos que están diseñados para que sus células produzcan sus propios pesticidas, como es el caso del maíz Bt. No tenemos idea (no nosotros ni la comunidad científica) de qué efectos tendría el hecho de estar consumiendo alimentos que producen sus propios venenos, pero si se hacen una imagen, sería como tener una fábrica de pesticidas en nuestros intestinos, lo que sin duda afectaría a los miles de microorganismos del intestino responsables de una buena absorción de nutrientes, entre otros muchos beneficios que obtenemos gracias a la salud de los mismos.

Cada vez tenemos más demostraciones de que un intestino sano, se traduce en salud general… Por lo que, un intestino enfermo es sinónimo de enfermedad generalizada. Para citar algunos artículos que hablan de esto:

La flora intestinal se relaciona con la conducta y la memoria

Las bacterias que conforman la flora intestinal son capaces de comunicarse con el cerebro y de influir en aspectos como la conducta o la memoria, además de que podrían tener un papel muy importante en algunas patologías, como el síndrome del intestino irritable, según se desprende de los últimos resultados de la línea de investigación que dirige Stephen Collins, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad McMaster, en Ontario (Canadá). (enlace)

Las bacterias del intestino regulan los genes que controlan la pérdida de peso y los problemas gastrointestinales

Las bacterias del intestino podrían jugar un papel más importante del que se creía en la pérdida de peso y los problemas gastrointestinales. Así lo demuestra una investigación realizada por investigadores de la Sección de Gastroenterología Pediátria, Hepatología y Nutrición del Baylor College of Medicine de Houston (Estados Unidos), publicada ‘on line’ en The FASEB Journal.

Esta investigación sugiere que la ausencia de receptores intestinales de Tipo Toll 2 (TLR2) afecta a las bacterias del intestino, lo que podría abrir una nueva vía para manejar los problemas intestinales y el exceso de peso. Una deficiencia de TLR2 utilizada por los mamíferos, incluidos los seres humanos, para reconocer a los microbios que residen en los intestinos lleva a que se produzcan cambios en las bacterias intestinales que son similares en animales y en humanos.

Este descubrimiento respalda anteriores investigaciones, demostrando que una deficiencia de TLR2 protege contra la obesidad y al mismo tiempo, provoca problemas gastrointestinales, como la excesiva inflamación. Además, han mostrado que los genes que controlan la expresión de los TLR2 juegan un papel muy importante en la salud gastrointestinal de los individuos y en el manejo de su peso. (enlace)

El desequilibrio bacteriano intestinal puede favorecer la obesidad

El presidente del Instituto Danone, Manuel Serrano Ríos, asegura que un inadecuado equilibrio bacteriano en el intestino puede favorecer la acumulación de grasas, la inflamación del tejido adiposo y, con ello, la obesidad, según ha destacado recientemente en un ciclo de conferencias organizado por la Real Academia Nacional de Medicina (RANM). Las bacterias del intestino, ha explicado Serrano Ríos, tienen una función metabólica muy conocida en el caso de los animales rumiantes, que no conseguirían transformar la fibra vegetal en proteína cárnica sin ellas.

Así, se ha demostrado que ayudan al organismo humano a ahorrar energía, permitiéndonos un mayor aprovechamiento de los nutrientes, mientras que un “adecuado equilibrio de ciertas bacterias (bifidobacterias) reducen la inflamación del tejido adiposo”. En la misma sesión, el doctor Francisco Guarner, de la Unidad de Investigación de Aparato Digestivo del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, ha recordado que los seres humanos cuentan con unos 30.000 genes propios y soportan en el organismo una media de 600.000 genes de bacterias. (enlace)

La bacteria intestinal puede afectar la absorción de grasa y actuar de acuerdo a las “Estructuras Sociales”

“Estudios previos mostraron que los microbios intestinales ayudan en la descomposición de los carbohidratos complejos, pero su papel en el metabolismo de las grasas alimenticias seguía siendo un misterio, hasta ahora…Este estudio es el primero en demostrar que los microbios pueden promover la absorción de grasas alimenticias en el intestino y su metabolismo subsecuente en el cuerpo”, dijo el autor principal del estudio, John Rawls de la Universidad de Carolina del Norte. Los resultados destacan la compleja relación entre los microbios, la alimentación y la fisiología de la persona.” (enlace)

¡Comer esto puede causarle hoyos a su intestino!

Un intestino permeable es la condición que ocurre cuando se desarrollan espacios entre las células (enterocitos) que conforman la membrana que recubre la pared intestinal.

Estos pequeños espacios permiten que las sustancias como los alimentos no digeridos, desperdicios metabólicos y bacterias, que debieron ser confinados por el tracto digestivo, escapen por su torrente sanguíneo – de ahí el término síndrome de intestino permeable.

Una vez que la integridad de la mucosa intestinal se ve comprometida y haya un flujo de sustancias toxicas “escapándose” a su torrente sanguíneo, su cuerpo experimenta un aumento significativo de inflamación.

También, su sistema inmunológico podría confundirse y comenzar a atacar a su propio cuerpo como si fuera su enemigo (autoinmunidad).

Muy a menudo, el síndrome del intestino permeable está asociado con la enfermedad de intestino inflamado como Crohn y enfermedad celiaca. Pero incluso algunas personas saludables podrían tener diversos grados de permeabilidad intestinal que conducen a una gran variedad de síntomas de salud – y esto podría estar altamente influenciado por los alimentos que usted elije comer. (enlace)

Ahora bien, continuando con la exposición sobre el microbioma humano, hacemos una cita del libro Primal Body, Primal Mind, de Nora Gedgaudas, en el cual Brent Pottenger, en el prólogo, escribe sobre el tema:

“Con la atención que se le ha dado al Genoma humano recientemente, la gente está más conciente que nunca de que los genes contribuyen a las diferencias individuales entre las personas. Sin embargo, quizás más importante, el emergente proyecto del Microbioma Humano muestra que las personas contienen 10 veces más células de organismos no humanos en sus cuerpos que lo que tienen de células humans, y esto tiene implicaciones muy amplias para las consideraciones nutricionales humanas, la prevención de enfermedades, y las intervenciones de cura.

Siempre que las personas consumen alimentos y bebidas para obtener energía, estos nutrientes interactúan tanto con células humanas y no humanas en un concierto dentro de sus cuerpos. Por un lado, las interacciones que estos nutrientes tienen con las células humanas pueden influenciar la expresión genética. En términos genéticos modernos, éstas dinámicas caen bajo la categoría de nutrigenómicas, una subcategoría de la epigenética, o, incluso de manera más abarcante, genómica funcional. Estos efectos, mientras son clave en la determinación de nuestro fenotipo, pueden ser ganados por las interacciones multidireccionales entre nuestras dietas y nuestros microbiomas. En resumen, nosostros no somos quienes pensabamos que éramos cuando hablamos del interjuego entre los genes y el ambiente.

Por definición, un microbioma son todas los microorganismos no humanos (y su material genético) que viven adentro y sobre el cuerpo de una persona. Dada esta relación simbiótica (con suerte), estos microorganismos también consumen los alimentos y bebidas que nosotros ingerimos durante las comidas. En respuesta a los ambientes que estas comidas pruducen adentro de nuestro sistema digestivo, los microorganismos extraen y asimilan nutrientes para su propio uso y beneficio. De esta manera, estos microorganismos están íntimamente ligados a nuestros hábitos de consumo alimentario, ya que, los mismos dependen de nosotros como fuente de energía para hacer funcionar su maquinaria metabólica. “

Lo que queremos resaltar aquí es que el consumo de alimentos transgénicos puede tener (y ya se han hecho varios estudios que plantean esto como más que una simple posibilidad) graves impactos en nuestra salud y que, como pueden ver, la comunidad científica todavía está caminando hacia una comprensión más profunda de los mecanismos humanos que hacen al metabolismo y la asimilación de nutrientes, algo que está en pañales, por así decir, si nos referimos a la genética, la epigenética y, ahora, el microbioma humano.

Dicho esto, es importante que sepamos con seguridad que cuando Monsanto, Syngenta, Bayer, Dow, Cargill y compañía dicen que sus productos NO SON de ninguna manera dañinos a la salud, ellos están negando una realidad científica reconocida pero, lastimosamente, menos mediatizada que sus propagandas y los vergonzosos ‘estudios’ – si es que se pueden llamar así – realizados por científicos sobornados. Lo importante aquí es que ustedes lo sepan y no crean en los cuentos. Los medios de comunicación y nuestro gobierno están dirigidos por estas mismas corporaciones, son socios que no tienen ningún interés en nuestro bienestar, por lo que solamente nos queda informarnos para no creer en sus mentiras, ‘votar’ con nuestras billeteras (es decir, evitar comprar productos derivados de estas compañías) y apoyar modelos diferentes de producción y alimentación como la agroecología.

 Les dejamos algunos enlaces para informarse más:

+ Microbioma Humano:

http://e-ciencia.com/blog/divulgacion/somos-solo-un-10-nosotros-mismos/

+ Agroecología:

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=326267937479331&set=a.283929828379809.57402.283923458380446&type=1&theater

+ Efectos de los pesticidas en la salud humana:

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=337179133054878&set=pb.283923458380446.-2207520000.1361114526&type=3&theater

+ Monsanto y sus atrocidades:

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=325433397562785&set=pb.283923458380446.-2207520000.1361114605&type=3&src=http%3A%2F%2Fsphotos-g.ak.fbcdn.net%2Fhphotos-ak-ash4%2F427601_325433397562785_26978899_n.jpg&size=960%2C741

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Libro y Documental Nuestro Veneno Cotidiano

Nuestro Veneno Cotidiano

Marie-Monique Robin, autora del libro y documental “El mundo según monsanto”

“Me remonté a los orígenes de la “revolución industrial” quien precedió a la “revolución verde” dos caras de un mismo monstruo insaciable: el progreso, que supuestamente nos traería el bienestar y la felicidad universal, el cuál todo nos indica sin embargo, tal como un Saturno de los tiempos modernos, el amenaza de “devorar” a sus propias criaturas. Si uno no efectúa este indispensable retorno en el tiempo.

Es en efecto imposible de comprender como el sistema de reglamentación de los productos químicos ha sido inventado y funciona aún hoy día, un sistema alimentado del desprecio recurrente de los industriales y de las autoridades públicas hacia los obreros de las fábricas quienes han pagado un fuerte tributo a la locura química de las sociedades llamadas “desarrolladas”.

Uno de los documentales que abrió mi mente de forma muy clara sobre como funciona la actual sociedad moderna -particularmente las multinacionales y su dictadura invisible- fué “El Mundo según Monsanto” (1) realizado por la periodista francesa Marie-Monique Robin, el impacto fué tal que me procuré inmediatamente el libro del mismo nombre (2), el cuál tiene una base bibliográfica muy amplia al igual que el libro Nuestro Veneno Cotidiano los cuales recomiendo su lectura.

Marie Monique Robin, desde mi perspectiva, ha hecho -y sigue haciendo- un gran y valiente trabajo de investigación sobre el sistema alimentario y los mecanismos que lo gobiernan. En su nuevo libro “Nuestro Veneno Cotidiano” (3) ella se pregunta si este segundo documental del mismo nombre del libro, sería la continuación de “El Mundo según Monsanto”, en respuesta a lo cual, ella misma se responde que ambos se suceden y encajan como piezas de un rompecabezas, a la perfección, sin que ella haga algo al respecto; y claro no puede ser mas que evidente, pues ambos cuentan la misma historia y la realidad escondida o desconocida de siempre, como se controla y manipula llegando a casos extremo hasta de forma criminal para la obtención de beneficios económicos por parte de las multinacionales, de la industria química y alimentaria -aquí deberíamos agregar la industria farmacéutica convertida en mafia médica (4)- en el mundo sin interesar las consecuencias a corto o a largo plazo sobre la población humana o sobre el medio ambiente.

En el curso de los treinta últimos años. la tasa de incidencia del cáncer a aumentado en 40%. dentro de ello el incremento de leucemias y tumores cerebrales -en los niños ha sido de 2% por año-. de igual modo se ha constatado una evolución similar para las enfermedades neurológicas, autoinmunes, o para el disfuncionamiento de la reproducción, una “epidemia” -catalogado así por la misma OMS- que golpea a los países llamados “desarrollados”.

El libro y documental Nuestro Veneno cotidiano es el resultado de un arduo trabajo de investigación de dos años en América del Norte, Asia y Europa, está basado en numerosos estudios científicos pero también en testimonios de científicos, investigadores, representantes de las agencias de reglamentación, Marie-Monique Robin demuestra que la causa principal de esta epidemia que golpea a los países desarrollados es de orígen medioambiental, debido a decenas de miles de millones de moléculas químicas que han invadido nuestra alimentación después del final de la Segunda Guerra Mundial (3).

Marie-Monique Robin -desde el periodismo- viene ayudando a difundir los conocimientos en un tema crucial que toca llagas, por lo que está en juego: la alimentación mundial, la salud y el factor económico, así como lo hicieron un reducido pero gran grupo de personas como Rachel Carlson (5) y Theo Colborn (6) -científicas valientes, indesmayables- que lucharon, Theo Colborn sigue haciéndolo al igual que tantos otros científicos osados que no se someten al yugo de aquellos que prostituyen la ciencia cuyo único afán son los “beneficios económicos”. Tanta gente “testaruda” que continúa luchando por brindar información a la población en general o como dice Marie Monique Robin en su libro (3) con :”El deseo de comprender, para luego transmitir la mayor cantidad posible de conocimientos acumulados” porque “saber es poder”

Marisol Paredes

Libro: Nuestro Veneno Cotidiano

Introducción : Saber es Poder

Por Marie Monique Robin (7)

Tres Preguntas a propósito del rol de la Industria Química

Nuestro Veneno Cotidiano es el fruto de un proceso largo, que comenzó en el año 2004. En aquella época, yo me preocupaba sobre las amenazas que pesan sobre la biodiversidad: en dos documentales difundidos por Arte sobre Las patentes de los organismos vivos y la historia del trigo, había contado como las multinacionales obtienen patentes indebidas sobre las plantas y el conocimiento de los países del Sur. Al mismo tiempo yo dirigía un reportaje en Argentina que daba su balance (desastrozo) del cultivo de soya transgénica, el famoso Round Up Ready de Monsanto. Para estos cuatro filmes había viajado a los cuatro extremos del planeta preguntándome sobre el modelo agro industrial puesto en lugar después de la Segunda Guerra Mundial y cuyo objetivo publicitado era “alimentar al mundo”. Yo había constatado que ello incita a una extensión de monocultivos en perjuicio del cultivo local y familial provocando una reducción draconiana de la biodiversidad quién a término constituye una amenaza para la seguridad y la soberanía alimentaria de los pueblos.

Yo constataba también que la famosa “revolución verde” es acompañado de un empobrecimiento de los recursos naturales (calidad de los suelos, agua) y de una contaminación generalizada del medio ambiente, en razón del uso masivo de productos químicos (pesticidas, abonos sintéticos).

Todo naturalmente, esta trilogía me condujo a interesarme, a la firma americana Monsanto, uno de los grandes promotores y beneficiarios de la “revolución verde”: primeramente porque ella fué (y continúa siendolo) uno de los principales fabricantes de pesticidas del siglo XX, luego porque ella ha llegado a ser el primer vendedor de semillas del mundo y que trata de poner la mano sobre la cadena alimentaria gracias a las semillas transgénicas patentadas (los famosos “OGM”, organismos genéticamente modificados). Jamas podré decir suficiente sobre hasta que punto estuve sorprendida de descubrir las múltiples mentiras, manipulaciones, y golpes bajos del cuál es capaz la firma de Saint Louis (Missouri) para mantener sobre el mercado productos químicos altamente tóxicos, sin importar el precio medioambiental, sanitario y humano.

A medida que avanzaba en este “thriller de los tiempos modernos” por retormar las palabras de la socieóloga Louise Vandelac, quien a hecho el prefacio de la edición canadiense de El Munso según Monsanto”, tres preguntas no secaban de atormentarme: ¿Monsanto constituye solo una excepción en la historia industrial o, por el contrario, su comportamiento criminal -peso mis palabras- caracterizan a la mayoría de los fabricantes de productos químicos ? y luego una pregunta llamaba a otra, me preguntaba también: ¿Como son evaluados y reglamentados las 100,000 moléculas químicas sintéticas que han invadido nuestro medio ambiente y nuestro platos desde hace medio siglo? Enfin, ¿Hay un lazo entre la exposición a estas substancias químicas y la progresión espectacular de los cánceres, enfermedades neurodegenerativas, problemas de la reproducción, diabetis u obesidad que uno constata en los países “desarrollados”, al punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hable de “epidemia”?

Para responder a estas preguntas, decidí de encaminarme en esta nueva investigación solo a las sustancias químicas que entran en contacto con la cadena alimentaria, del campo del productor (pesticidas) al plato del consumidor (aditivos y plásticos alimentarios). Este libro no abordará por lo tanto las ondas electromagnéticas, ni los teléfonos portables, ni la contaminación nuclear, sino únicamente las moléculas de síntesis a los cuales estamos expuestos, en nuestro medioambiente o en nuestra alimentación -nuestro “pan cotidiano” largamente llegado a ser “nuestro veneno cotidiano”.
Sabiendo que el tema es altamente polémico -y no es sorprendente dada la importancia de las cuestiones económicas que están en juego- escogí proceder metódicamente, partiendo de lo más “simple” y lo menos contestable, a saber las intoxicaciones agudas, luego las crónicas, los agricultores expuestos directamente a los pesticidas, para ir progresivamente hacia lo más complejo, los efectos a dosis débiles de los residuos de productos químicos que tenemos en el cuerpo.

Unir las piezas del Rompecabezas

Nuestro veneno cotidiano es el fruto de una gran investigación, que ha mobilizados tres tipos de recursos. Primeramente he consultado una centena de libros por historiadores, sociólogos y científicos, mayoritariamente de América del Norte. Mi investigación debe también mucho al precioso trabajo de investigación realizado por gente de universidades de gran talento, como Paul Blanc, profesor de medicida del trabajo y del medioambiente de la Universidad de California, o sus colegas historiadores Gerald Markowitz y David Rosner, o aun David Michaels, un epidemiologista nombrado en Diciembre a la dirección de la OSHA (Occupational Safety and Health Administration), la agencia americana encargada de la seguridad del trabajo. Muy documentados lametablemente no traducidos al francés, sus obras me han permitido el acceso a una masa de archivos inéditos y que me ayudaron a reemplazar el tema de mi investigación en el contexto mucho mas amplio de la historia industrial.

Es así que me remonté a los orígenes de la “revolución industrial” quien precedió a la “revolución verde” dos caras de un mismo monstruo insaciable: el progreso, que supuestamente nos traería el bienestar y la felicidad universal, el cuál todo nos indica sin embargo, tal como un Saturno de los tiempos modernos, el amenaza de “devorar” a sus propias criaturas”. Si uno no efectúa este indispensable retorno en el tiempo. Es en efecto imposible de comprender como el sistema de reglamentación de los productos químicos ha sido inventado y funciona aún hoy día -un sistema alimentado del desprecio recurrente de los industriales y de las autoridades públicas hacia los obreros de las fábricas quenes han pagado un fuerte tributo a la locura química de las sociedades llamadas “desarrolladas”.

Este libro se alimenta también de los múltiples documentos y archivos que pude cosechar de los abogados, organizaciones no gubernamentales, expertos o particulares “obstinados” y quienes han realizado un trabajo considerable para documentar las malas acciones de la industria química. Como por ejemplo la increíble Betty Martini en Atlanta, a la cual yo saludo su perseverancia por unir las piezas a convicción contra este edulcorante sintético altamente sospechoso el aspartamo. Evidentemente he guardado preciosamente una copia de todos los documentos que cito en el curso de estas páginas, exclusivas o desconocidas de la prensa y del gran público. Todas estas piezas me han ayudado, de manera decisiva, a reconstruir el rompecabezas del cuál este libro intenta dar una imagen clara sino definitiva.

Pero esta tara hubiera sido incompleta si ella no hubiera igualmente sido alimentado por la cinquentena de entrevistas personales que he realizado en los diez países donde conducí mi investigación: Francia, Alemania, Suiza, Italia, Gran Bretaña, Dinamarca, Estados Unidos, Canada, India y Chile. Entre los “grandes testigos” que interrogué figuran particularmente diecisiete representantes de las agencias de evaluación de los productos químicos, como la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), la Food and Drug Administration (FDA) americana o el Centro Internacional de Investigación del Cáncer (CIRC), quién depende de la Organización Mundial de la Salud -al igual que el Joint Meeting on Pesticides Residues (JMPR), el comité común de la OMS y de la FAO encargado de evaluar la toxicidad de los pesticidas. También he interrogado a treinta y un científicos, principalmente europeos y americanos, a quienes quisera rendir homenaje, porque ellos continúan luchando para mantener su independencia y defender una concepción de la ciencia al servicio del bien común y no de los intereses privados. Estas largas entrevistas han sido filmadas, ya que ellas hacen parte del tema de mi documental Nuestro Veneno Cotidiano que acompaña a este libro.

“El diablo está en los detalles”

Nuestro Veneno Cotidiano es en fin, el producto de una convicción que me gustaría compartir: hay que reapropiarse del contenido de nuestro plato, recuperar lo que comemos para que cesen de inflingirnos pequeñas dosis de venenos que no representan ninguna ventaja. Como me lo ha explicado Erick Millistone, un profesor universitario británico, en el sistema actual “son los consumidores quienes tomar los riesgos y son las empresas quienes reciben los beneficios”. Pero para poder criticar las (múltiples) fallas del ” sistema” y exigir que sea revisado totalmente hay que comprender como funciona.

Debo admitir que no fué nada fácil decriptar los mecanismos que preciden al establecimiento de las normas que rigen la exposición a esto que en la jerga edulcorada los expertos llaman los “riesgos químicos”. Este fué por ejemplo un verdadero rompecabezas, el reconstituir la génesis de la famosa “dosis jornalera aceptable” ó “admisible” llamada “DJA” -los venenos a los cuales todos estamos expuestos.
Sospecho aún que la complejidad del sistema de evaluación y de reglamentación; de los venenos químicos que siempre ha funcionado a puertas cerradas y en el más grande secreto es también una manera de asegurar su perennidad .¿Quién va en efecto meter las narices en la historia de la DJA, o de los “límites máximos de residuos”? Y si por azar un periodista o un consumidor demasiado curioso osa hacer preguntas, la respuesta de las agencias de reglamentación es generalmente: “Eso funciona aproximadamente.Y luego usted sabe, es muy complicado, confíe en nosotros, sabemos lo que hacemos….”

El problema es que no puede haber “aproximadamente” cuando se trata de datos toxicológicos en los cuales está en juego la salud de los consumidores, incluído la de las generaciones futuras. Es por ello que persuadida a la inversa que el diablo está en los detalles he decidido tomar partido contrario. Espero por lo tanto que el lector me perdonará lo que el podrá considerar algunas veces como exagerado de la precisión o de la explicación, la multiplicación de notas y de referencias. Pero mi objetivo, es que cada uno pueda llegar a ser si lo desea, su propio experto. O en todo caso, que cada uno disponga de argumentos rigurosos que le permitan de accionar mientras que sus medios le permitan hacerlo, ya sea influenciar sobre las reglas de juego que gobiernan nuestra salud. Porque saber es poder…

Marie-Monique Robin

Documental: Nuestro Veneno Cotidiano

Haciendo una cronología, el documental Nuestro Veneno Cotidiano fué presentado oficialmente el 17 Enero 2011 en Paris (7) a la prensa y luego presentado al público en general mediante la cadena fanco alemana Arte el 15 de Marzo del 2011, simultaneamente en Francia, Alemania y Bélgica.

Después de visualizar el documental, me dije a mi misma, es urgente que este documental esté en la mayor cantidad de idiomas posible, la cadena Arte debería ser accesible en todos los países, … en fin, al ver la demora de la traducción en la red me animé a hacerlo y bueno voilá ahi lo tenemos. La traducción al español estuvo lista en Junio de este año pero por viaje familiar la subtitulación estuvo paralizada hasta fines del mes de Septiembre, no ha sido nada fácil -dada mi labor de madre con dos hijas con una crianza natural- pero con un poco de esfuerzo y el deseo de compartir se terminó el trabajo. Aportando con un grano de arena a la difusión, comparto el documental traducido y subtitulado cuyo único fin es educativo de contribuir a difundir el conocimiento.

Numerosas preguntas seguramente saltarán a la luz después de visualizar el documental :

  • ¿Como es posible que estemos consumiendo alimentos con dosis de venenos?
  • ¿Como es posible que no se nos informe ampliamente sobre los componentes tóxicos que vienen en todos estos alimentos?
  • ¿Como es posible que la ciencia esté al servicio de las multinacionales y no al servicio del bien común?
  • ¿Como es posible que se permita la venta de productos comprobados que son altamente tóxicos como el aspartamo, el glutamato, plásticos con BPA, etc?
  • ¿Como es posible que las agencias de reglamentación estén totalmente infiltradas por mercenarios de la ciencia?
  • ¿Como es posible que la OMS se permitan tener entre sus trabajadores a gente de las multinacionales?
  • ¿Como es posible que los temas de las reuniones en el nefasto “Código Alimentario” de la OMS sean secretos?
  • ¿Como es posible que en las agencias de reglamentación trabajen gente de las multinacionales?
  • ¿Porque se permite a gente pasar o girar de las puestos en las agencias de reglamentacios a los sitios gubernamentales y a las multinacionales en las famosas “puertas giratorias”?¿Son algunos de ellos confiables y honestos?
  • ¿Como es posible que en temas tan sensibles a la salud los representantes de las agencias de reglamentación hagan oídos sordos a científicos honestos cuyo único interes es prevenir el consumo de venenos?

…..

etc, etc.

Muchas veces nuestro deseo de comprender el “porque” de la actitud de las personas en cargos de poder, -y por supuesto también fuera de estos cargos- nos hace cuestionarnos sobre el porque de tanta maldad de forma directa o indirecta, ¿porque hacen lo contrario? cuando justamente su posición está “supuestamente” para ayudar y hacer el bien, si queremos responder a todo esto seguramente nos quedamos sin respuestas, porque quizás nuestro análisis o intento de respuesta es desde nuestra ingenua perspectiva, desde nuestra posición de creer que “todos tenemos buenas intenciones” es justamente el razonamiento que se hacía ya Marie-Monique Robin en su libro El Mundo según Monsanto (2):

“A decir verdad, hay algo que me es muy difícil comprender y que no ha cesado de atormentarme durante toda mi investigación: ¿como seres humanos como yo, pueden concientemente correr el riesgo de envenenar a sus clientes y al medio ambiente, sin pensar un instante que ellos mismos, o sus hijos, pueden ser ellos mismos víctimas de sus negligencias (por emplear un término mesurado)? No hablo de ética ni de moral, conceptos abstractos extraños a la lógica capitalista, pienso solamente en el instinto de supervivencia: los responsables de Monsanto ¿estarían desprovisto de este instinto?”

La palabra “instinto de supervivencia” parece ser clave efectivamente, ¿será la carencia o la distorsion de este instinto?, la “distorsión de este instinto de supervivencia en las personas enfermas bajo el influjo del sistema de dominación o patriarcal ” ¿estamos todos en mayor o menor medida afectados por esta distorsión?, la respuesta me parece evidente. Añadiría también la “capacidad de amar”, “empatía y amor por el prójimo” “cualidades fundamentales humanas naturales aún latentes”, ¿esta gente -los amos y esclavos- están desprovistas de ello?.

Mucho tiene que ver parece la visión -de la gran masa poblacional- que tenemos hacia los virus y bacterias desde nuestra óptica oficialista que nos ha moldeado y orientado, en el pensamiento único, a pensar que estos son “malos”, “perversos” y “hay que destruirlos” siempre abanderados con la “ley del mas fuerte”., pareciera ser que todo esto hace “aceptable” y abre las compuertas para el ingreso de venenos (pesticidas, herbicidas, fungicidas, etc…) hacia el medioambiente y nuestro cuerpo. Estamos en una guerra autodestructiva como bien lo menciona el científico español Máximo Sandín:

“La guerra permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro Planeta es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad que camina hacia su autodestrucción”.

Máximo Sandin hace una brillante explicación en sus artículos que recomiendo fuertemente su lectura: La guerra contra bacterias y virus, una lucha autodestructiva, Virus y Locura científica, Pensamiento único o ausencia de pensamiento, De Ayllukuna a la teoría de sistemas: Cuidando a la madre Naturaleza. Los ciegos y el elefante.(9)

No creo que la ciencia y tecnología sea mala, todo lo contrario, el problema mayor actual que se nos presenta, es que estamos desarrollando -por el lado oficial que es el que gobierna- una ciencia y tecnología contra la naturaleza, una tecnología que en lugar de ayudar a todos como debería serlo, está secuestrada y al servicio de unos pocos quienes imponen sus reglas de juego bajo una dictadura invisible que es el dinero con la careta de las reglamentaciones.

“Una civilización es sostenible si respeta lo básico de la vida; Los antropólogos y antropólogas del siglo pasado que hicieron trabajo de campo en algunos lugares alejados de nuestra civilización, coinciden en señalar la espontaneidad y la felicidad de las gentes, que en la simplicidad de sus vidas mantenían el funcionamiento básico de la vida. Dicho esto, hay que añadir de inmediato que la vida no es incompatible con la tecnología o la industria, y que una civilización puede ser todo lo compleja que se quiera, sólo tiene que respetar lo básico de la vida para que sea sostenible. Nuestra civilización patriarcal no es sostenible porque impide el modo de funcionar básico de la vida”. Casilda Rodrigáñez (10)

Desde mi visión -de las profundidades adonde me ha lanzado la maternidad natural, muy lejos de la crianza robotizada de hoy (11) – muy osada puede ser, veo un poco quitándome los velos, me atrevo a señalar a la enfermedad, a las corazas que el Patriarcado o Sociedad de la Dominación ha creado en cada ser vivo alejándolo: -como decía el científico Wilhelm Reich- “de sus capacidades bioenergéticas”. La sociedad de la dominación -cuya última fase parece ser es el capitalismo- que se ha creado inefables corazas, caparazones que hacen que el ser humano viva en modo no normal sino en modo “supervivencia” (12), que lo enloquece y que lo ha enrumbado hacia una vida antinatural, antidiversidad, una sociedad mecanicista, reduccionista. En su lucha desesperada por escaparse de sí mismo ha puesto un único objetivo “uniformizar y reducir todo” de acuerdo a su “concepción mecanicista del universo y de la vida” tratando a todos los organismos vivos como máquinas y allí la Naturaleza, la Vida le da una sacudida mostrándole como haciendo esto justamente, esta civilización de dominación, está condenada a autoeliminarse.

Marisol Paredes Silva

 

Fuente: http://crianzaysociedad.blogspot.com/2011/10/libro-y-documental-nuestro-veneno.html

 


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La Mayor Parte del Maíz en Estados Unidos es Transgénico – Dr. Mercola

Alrededor del 86 por ciento de todos los cultivos de maíz en los Estados Unidos es transgénico o genéticamente modificado (GM), lo que ocasiona un conjunto de preocupaciones de salud en las  palomitas de microondas. Curiosamente, ninguna de las palomitas de maíz es transgénica o genéticamente modificada, sin embargo casi todo el maíz lo es, eso es una gran razón para evitarlo. Además, siendo un grano típicamente no promoverá una buena salud en la mayoría de las personas.

El llamado “maíz Bt” está equipado con un gen de la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis (Bt), que produce la toxina Bt – un pesticida que destruye el estómago de ciertos insectos y los mata. Este pesticida que produce maíz entró en el suministro de alimentos a finales de 1990, y en la última década, las historias de horror han comenzado a acumularse.

Monsanto y la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en ingles) de los Estados Unidos, juraron que la toxina sólo afectaría a los insectos que se alimentan del cultivo. La toxina Bt, según ellos, sería completamente destruida en el sistema digestivo humano y no tendría ningún impacto sobre los animales y los seres humanos. Las empresas de biotecnología han insistido en que toxina Bt tenazmente no se une o interactúa con las paredes intestinales de los mamíferos, ni tampoco en los seres humanos.

Sin embargo, la toxina Bt del maíz Bt, ha sido detectada en la sangre de mujeres embarazadas y en sus bebés, así como en las mujeres no embarazadas.

En concreto, la toxina fue identificada en el 93% de las mujeres embarazadas, en el 80% de la sangre umbilical de sus bebés, y en el 67% de las mujeres no embarazadas que fueron analizadas.3 Y existen suficientes pruebas que demuestran que la toxina Bt producida en cultivos transgénicos o modificados genéticamente como el maíz, es tóxica para los seres humanos y mamíferos y desencadena respuestas en el sistema inmunológico. Por ejemplo, en la investigación patrocinada por el gobierno en Italia, ratones alimentados con maíz Bt de Monsanto mostraron una amplia gama de respuestas inmunes, tales como:4

  • Anticuerpo elevados de IgE y IgG, que están típicamente asociados con las alergias e infecciones
  • Un aumento en las citoquinas, que están asociados con las respuestas alérgicas e inflamatorias. Las citoquinas específicas (interleucinas) que mostraron estar elevadas también están elevadas en los seres humanos que sufren de una amplia gama de trastornos, desde artritis y enfermedad inflamatoria intestinal, hasta esclerosis múltiple y cáncer
  • Células T elevadas (gamma delta), que se incrementan en las personas con asma, y ​​en niños con alergias a los alimentos, con artritis juvenil y enfermedades del tejido conectivo.

 

Las ratas alimentadas con otra de las variedades de maíz Bt de Monsanto, llamado MON 863, también experimentaron  una activación en su sistema inmunológico, mostrando un mayor número de basófilos, linfocitos y células blancas en  la sangre.5 Esto puede indicar posibles alergias, infecciones, toxinas, y varios estados de enfermedad que incluyen cáncer. También hubo signos de toxicidad hepática y renal.

 

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TEXTIL ORGÁNICO Vistiendo en verde

El textil convencional provoca graves consecuencias medioambientales, sociales y de salud pública. La respuesta es el algodón ecológico y otras prendas igualmente sostenibles en todos los aspectos.

El textil convencional es desgarradoramente agresivo. Por un lado, para la tierra y las aguas, pues se utilizan miles de toneladas de pesticidas en su cultivo y, además, el crecimiento del algodón modificado genéticamente no para de subir, especialmente las exportaciones desde países como China o Estados Unidos. Pero, visto el problema desde una visión holística, las consecuencias del cultivo masivo del algodón distan mucho de ser exclusivamente medioambientales. Este disparate se manifiesta también en el terreno social: obreros sin derechos “currando” en maquilas de sol a sol, niños manufacturando prendas textiles trabajando en lo que podríamos llamar semiesclavitud, concentración del poder político y económico en pocas manos, campesinos esquilmados, grandes empresas del textil que hacen lo que quieren porque dominan la gran distribución… Por si fuera poco, la salud del consumidor tampoco se salva, pues son prendas confeccionadas con agentes químicos que dañan a la larga a todos los ciudadanos y, a la corta, a las personas con pieles más sensibles y a enfermos de patologías como el Síndrome Químico Múltiple.

PLANTANDO CARA
Está claro que el engranaje maquiavélico en el que se enmarca toda esta aberración no es únicamente textil, sino que forma parte de un sistema mucho más enorme que engloba todos los ámbitos del aparato de poder, desde lo legislativo a lo político, desde lo económico a lo energético, desde lo social a las tendencias, como la moda, los medios de masas y la publicidad; y desde lo estatal a lo global. Ahora bien, que el monstruo sea enorme no debe sumirnos en la congoja o en las inercias negativas. Se le puede plantar cara y, es más, es una obligación moral el hacerlo. Claro que cada persona no puede cambiar el mundo, pero sí puede transformar lo que hay a su alrededor. Y, además, el trabajo de mucha gente individual tiene una incidencia, tarde o temprano, en la colectividad. Hay otras formas de vivir y son viables, factibles, posibles, aquí y ahora. Pero hay que plantar cara a la inercia que nos quiere transformar en seres pasivos.

TEXTIL ORGÁNICO
La alimentación biológica no cesa de crecer a pesar de la crisis y de las coyunturas coercitivas, pero ahora debemos empezar a fijarnos no sólo en nuestra nutrición, sino también en otros ámbitos tan necesarios como importantes. Y el textil es uno de ellos. No se trata de que, de la noche a la mañana, todos quememos toda la ropa convencional que tenemos en los armarios y la cambiemos por prendas orgánicas, pero sí de que vayamos sustituyendo, poco a poco, unas prendas contaminantes y manchadas de sangre con otras absolutamente limpias y orgánicas en un sentido no sólo biológico, sino también filosófico o, mejor aún, ecosófico. Porque, si bien el textil convencional tiene un sinnúmero de consecuencias negativas en el medio y en la sociedad, justo lo contrario pasa con su alternativa, el textil ecológico, del que el algodón es la prenda más conocida, aunque hay otras, como la lana, el bambú, el lino y/o el cáñamo.

MUCHAS OPCIONES
Hace unos años, era difícil encontrar en el mercado español prendas completamente orgánicas. Pero ahora es mucho más fácil y hay muchas opciones. Está la gente de Fox Fibre, los de Verding, Bichos y Bichejos… Las grandes también se apuntan al pastel: H&M, Decathlon, Calvin Klein… Y no es verdad que la ropa ecológica no sea tan moderna y/o atractiva como la convencional. Hay cientos, miles de diseños… en ropa de calle, ropa íntima, toallas y albornoces, etc. Busque y compare. No encontrará nada mejor.

Santi Alburquerque

ALGODÓN Y USURA
LOS SUICIDIOS DE INDIA

En los últimos años, como han denunciado Vandana Shiva y muchos otros ecoactivistas de prestigio internacional, los suicidios de han multiplicado en las poblaciones rurales de India. ¿La razón? A los campesinos les vendieron los comerciales de las multinacionales que con las semillas transgénicas de algodón se iban a hacer de oro. Pero el algodón MG funciona mal con condiciones climáticas adversas. Los campesinos se vendieron a los usureros para comprar unas semillas que son caras, no se reproducen, necesitan más insumos externos y no producen como prometían los “cantos de sirena” de Monsanto y otras. ¿El resultado? Los campesinos indios, hipotecados hasta los dientes, se suicidan ingiriendo los propios herbicidas que Monsanto y otras les han vendido. Miles miles, y miles de suicidios se han producidos en las zonas rurales en los últimos años. El tándem modificación genética/usura es absolutamente luzbélico.

S. A.
GRAN PARTE DEL ALGODÓN ES TRANSGÉNICO
OJO CON LO QUE VISTES

Cada vez queda menos algodón convencional en el mercado. La mayoría del algodón que se cultiva y que se produce es algodón transgénico. ¿Por qué crece el algodón transgénico en el mundo? Hay varios factores. Uno de los más importantes, no obstante, es que el flujo de algodón modificado genéticamente aumenta en el mercado global a medida que aumentan las exportaciones de países obstinadamente dedicados a los cultivos MG, como Estados Unidos, Canadá y China. En la actualidad, las exportaciones de estos países ya están en la mitad del algodón transgénico total. No tenemos datos tan recientes, pero diversas instituciones ya señalaban hace un par de años que, después de 2011, el algodón transgénico cultivado en el mundo ya habría llegado a la mitad de todo el algodón producido en el planeta. China es especialmente un país volcado en la modificación genética con respecto al algodón. Entre China y Oceanía se reparten el 65% de la producción global de algodón. Y casi el 60% de la producción en estos países es de algodón transgénico. No es raro constatar, pues, que las variedades transgénicas sean las que mueven la industria textil global.

S. A.

 

Fuente: Vidasana.org


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TENDENCIAS La moda en verde

Que lo verde vende… no es ningún secreto. Marcas del textil convencional empiezan a tener sus propias líneas ecológicas. No todas son de verdad, ya que algunas se disfrazan gracias a un gran despliegue de marketing para convencerte de que cuando compras sus productos estás haciendo algo por el planeta.

Vives feliz, pero la realidad es que hacen más daño que bien y las personas que a priori pican al final se dan cuenta de que no es oro todo lo que reluce.

La todopoderosa industria de la moda quiere su porción dentro del mundo de la ecología. Se han dado cuenta de que no pueden seguir mirando hacia adelante y no ver el rastro que van dejando a su paso. Tampoco se pueden permitir el lujo de abandonar esta carrera y cada vez más se introducen en el mundo de los textiles ecológicos. Zara (Inditex), H&M, C&A, Nike, Adidas, Greensource, Anvil Knitwear, Target, Disney Consumer Products y Otto Group fueron las 10 marcas de moda que más algodón ecológico utilizaron en el 2010, según indica Textile Exchange. Además, se unen otras como Lewis Strauss, Armani, Gap o Marks & Spencer… por nombrar algunas de las más conocidas para el lector.

Estas macrocompañías de la moda tienen en su web un apartado para las líneas de temporada confeccionadas con algodón orgánico y algunas están investigando otros tipos de textil como el lino, lana, bambú, soja o algas; y todo según las normativas de cultivo ecológico. El mundo del deporte también se está decantando hacia el cambio, pues, además de las nombradas anteriormente, cadenas como Decathlon cada vez tienen más variedad en textil certificado

LAS MARCAS INTERNACIONALES SE MUEVEN

H&M lanzó al mercado su primera colección con algodón certificado en el 2007. Esta misma compañía cerró el 2011 con la utilización de 15.000 toneladas de este material. No teniendo datos del 2011, destacamos uno del 2010, que fue la nada desdeñable cifra del 77% de crecimiento comparado con el 2009. Iñigo Sáenz del departamento de Comunicación de la firma nos comenta que “estas colecciones han sido muy bien recibidas. Cierto es que hay más conciencia medioambiental en las personas y vemos un interés creciente por parte del consumidor en el que tiene cabida nuestra oferta comercial”. Esta compañía sueca tiene como meta el 2020 para que todo el algodón provenga de fuentes sostenibles. Y también objetivos sociales, ya que están introduciendo y educando en varios países sobre este tipo de cultivo para activar sus economías. H&M tiene muy en cuenta que el algodón certificado debe tener realmente un sello de control: “Todas las prendas que realizamos están certificadas por organismos como Control Unión, IMO o Ecocert. Esto nos da garantía del origen de la materia prima”.

C&A

Otras cadenas de moda, como C&A, también están por la labor. “En el 2004 comenzamos a estudiar con mayor detenimiento los materiales de nuestras colecciones y a tomar una serie de decisiones a adoptar gradualmente y a largo plazo para utilizar materiales de cultivo de manera sostenible”. Con este objetivo, en el 2007 lanzan sus primeras prendas confeccionadas con algodón orgánico al mismo tiempo que comenzaron a buscar energías más eficientes. En el 2010 tienen un volumen de ventas en orgánico de 26 millones de prendas y prevén que en el 2011 hayan alcanzado los 30 millones de unidades. Paola Plecel nos cuenta que “C&A seguirá comprometida con la agricultura biológica ayudando a sus socios de Textile Exchange, reforzando su trabajo en India y trasladando su programa de cultivo orgánico para que sea adoptado en China, África, Sudamérica o Turquía”. Respecto a la certificación, están convencidos de que estos procesos aseguran la fiabilidad de los productos, ya que “nuestros clientes demuestran mayor interés por mercancías producidas de manera sostenible y ecológica”.

Y EN CASA

No nos quedamos atrás, ya que empresas como la mencionada Inditex, S.A., con Zara como la marca más reconocida a nivel internacional, aumentan cada año sus colecciones con algodón ecológico y amplían al calzado la norma de no utilizar materiales derivados del petróleo y libres de PVC’s, según indican en su web en el apartado de Política Medioambiental. También Adolfo Domínguez sigue con su línea Green Me propiciada por Tiziana Domínguez (ver entrevista en Diario de BioCultura Madrid 2011), y que ahora nos cuenta más cosas. “Hace cinco años que empecé con la línea Green Me y al principio fue muy duro, pues el lino orgánico venía de una cooperativa de Perú y era acartonado, sin color definido y el coste era elevadísimo. Pero gracias a la evolución del mercado, en este último año he podido conseguir mi objetivo y una vez expuesta no se aprecia que es ecológica. Nuestro cliente se lleva la grata sorpresa de que la ropa que le gusta tiene unos valores que también le convencen”. Ambas empresas se posicionan en los primeros puestos de moda a nivel internacional y son sólo el principio de una oleada de nuevos diseñadores que buscan la alternativa al textil convencional y trabajan con telas de origen orgánico, tintes vegetales y complementos respetuosos con el medio ambiente.

BICHOS Y BICHEJOS

Un ejemplo de nueva empresa es Bichos y Bichejos. “Desde un primer momento, nuestra intención fue plasmar en el campo profesional nuestras inquietudes sociales y ambientales; por ello nos decantamos por las fibras orgánicas manufacturadas bajo certificados de no explotación laboral”, nos indica Jesús, responsable de la empresa. Con esta premisa, su web nos abre un nuevo mundo de diseños actuales con base de algodón biológico y, aunque sus comienzos hayan sido con este textil, ya están buscando nuevas fibras orgánicas, aunque saben que está todo por hacer. “Es un sector con muchas posibilidades”, subraya.

Cada vez hay más empresas en España o personas concienciadas como Gabriela Melcón, que con Absolute Organic trabaja con diseños propios. Y nos presenta líneas de algodón orgánico que nada tienen que envidiar a las de las grandes marcas. Y la lista sigue con Fox Fibre, Alternativa Textil, Mandacarú, Organic Cotton, Terrytowell (hogar), Verding, Wabi Saby y un largo etcétera. Todas ellas están alcanzando gran difusión y una cuota de mercado que sube puntos año tras año. No obstante, grandes y no tan grandes coinciden en que es un sector en fase de desarrollo pero que tiene un gran potencial, y que conseguirá grandes cambios en las costumbres de consumo de sus clientes.

J. Carlos Moreno es director técnico de BioCultura

MÁS VALE CARA CONOCIDA…

La publicidad invade nuestros hogares con los rostros más conocidos del mundo del cine y la moda. Pero empieza a verse un cambio en estas personas mundialmente conocidas y comenzamos a conocer los productos que utilizan a diario y que nadie les paga por ello. De Natalie Portman sabemos que lleva zapatos de su propia línea en cuya producción no se ha utilizado cromo; de Emma Watson y Selena Gómez, que se introducen en el mundo de la moda con líneas orgánicas; Angelina Jolie te cuenta que usa ropa interior confeccionada con algodón ecológico… y la lista crece día a día. Sin ser conscientes, o tal vez sí, sus actos son responsables de un cambio de mentalidad en millones de personas que favorecerán un respeto desde la moda con conciencia social y ecológica.

 

 

Fuente: Vidasana.org


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Transgénicos y algodón en España

El algodón es el más contaminante de todos los cultivos. La cantidad de agua y productos químicos de síntesis que utiliza el monocultivo del mismo hacen de él un verdadero peligro medioambiental. El desarrollo de cultivos de algodón transgénico a gran escala en España agravaría aún más la situación de un sector muy dañado. Desarrollar el cultivo de algodón de forma sostenible es una necesidad urgente que únicamente puede lograrse cambiando la mentalidad del consumidor. Solamente desechando la cultura de usar y tirar, abrazando el decrecimiento y aprendiendo a valorar la calidad y la proveniencia de nuestras prendas podremos hacer viable el cultivo sostenible y ecológico de este producto tan conflictivo. Sobre estos y muchos otros temas trata la entrevista que Gema Gómez mantuvo con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace y que publica en su blog sobre moda sostenible.

***

Gema Gómez:Hoy tenemos el placer de hablar con Juan Felipe Carrasco, responsable de transgénicos de Greenpeace, ecologista y activista, un hombre inteligente que hila fino, generoso, coherente con sus creencias y su manera de vivir. Juanfe nos va a ayudar a entender un poco mejor qué es el algodón transgénico para que los profesionales del sector textil, diseñadores y compradores, así como los consumidores finales, entendamos cuáles son las nefastas consecuencias de este cultivo en la naturaleza, es decir, en nuestro entorno”.

Cuéntanos algo de tu historia personal, Juanfe. ¿Cuál ha sido tu trayectoria? ¿Cómo llegaste al puesto que ocupas desde hace 10 años?

Soy Ingeniero Agrónomo de formación, especialidad en Fitotecnia. Mi primer trabajo fue en EEUU, en una Universidad de Texas, llevando temas de agricultura industrial con “alto input”, es decir, con muchísima química, mucho riego, etc. que me dio la oportunidad de ver de cerca lo que era este tipo de agricultura; por otro lado, desde pequeño, pasaba mis vacaciones en el pueblo de mi padre en Extremadura, donde he podido ver otro modelo de agricultura distinto, de montaña, de supervivencia, que es una agricultura de “bajo input”, de mucha independencia, de mucha soberanía.

Mi primer trabajo en España fue en una multinacional de comercialización de soja y de maíz transgénico, entre otras cosas, como analista de mercados, que me dio la oportunidad de ver lo que hay detrás de las industrias multinacionales y del comercio internacional del grano, y eso me hizo ver que no era el mundo que yo quería y que prefería ganar menos y trabajar por otro modelo. Justo en aquellos momentos, Greenpeace abría una campaña de biotecnología y me eligieron, y llevo 10 años como responsable de agricultura y transgénicos de Greenpeace en España.

Resaltaría de tu perfil profesional que eres un gran activista. ¿Por qué piensas que es necesario movilizarse?

Porque el modelo imperante nos lleva a inmovilizarnos delante del gran montaje de los medios de comunicación, que cuentan básicamente las malas noticias para que no pensemos que hay salida a las cosas. El activismo es el antientretenimiento, vamos a intentar decir que hay otro modelo posible y ese modelo pasa por movilizarse y por hacerlo colectivamente. Creo que es la única salida a este presuicidio colectivo que vivimos.

Entrando en materia, ¿es segura la biotecnología como técnica? ¿Cuál es el efecto que produce en las semillas? ¿Es cierto que estas pierden su capacidad de regenerarse de manera natural?

La biotecnología es una palabra muy amplia que agrupa muchísimas cosas. La biotecnología no son sólo transgénicos: hacer vino, hacer queso, hacer pan es biotecnología. Los transgénicos son un tipo concreto de biotecnología muy invasivo y que altera la estructura de los genes. Es muy distinto eso a utilizar la vida y sus derivados; por ejemplo, el uso de la lana es “biotecnología”, es decir, usar un producto vivo que va a producir algo que luego me va a ser útil. Incluso dentro de las biotecnologías que tienen que ver con la genética las hay que no son malas, por ejemplo, la selección asistida por marcadores que es un tipo de biotecnología que tiene que ver con el ADN, que es positivo y que no tiene que ver. Otra cosa es la tecnología del ADN recombinante, que consiste en romper la estructura del ADN de un ser vivo para injertarle genes de otro ser vivo, llegando a graves problemas genéticos. Por ejemplo, lo que llamamos la desregulación, que significa que al cambiar la estructura del ADN de un ser vivo sus genes ya no se comportan exactamente como se deberían de comportar, se quedan desregulados, descontrolados, y ahí es donde empiezan los problemas. Los transgénicos pertenecen a esta tecnología del ADN recombinante con consecuencias nefastas para la biodiversidad y la salud. Por lo tanto quiero dejar muy claro que contra lo que nosotros estamos es contra los transgénicos liberados al medio ambiente, es decir, los cultivos que destruyen un modo de agricultura sostenible y soberana o la liberación de animales transgénicos (por ejemplo los actuales intentos con el salmón).

Focalizándonos en el textil: cuando hablamos de algodón transgénico, ¿de qué estamos hablando realmente? ¿A qué proceso se someten las semillas? ¿Qué es lo que ocurre con esas semillas?

La biotecnología o los transgénicos consisten concretamente en meter un gen de una especie dentro de otra: meter genes por ejemplo de rata en una lechuga o de bacteria en el maíz. Es básicamente mezclar especies que nunca lo hubieran hecho en la naturaleza; es algo aberrante, cuyo objetivo es el control mundial de la producción agraria por cuatro multinacionales, por la vía de la patente y de la demanda de productos químicos.

¿Cuál es la excusa en el caso del algodón? En España y en gran parte de Asia existe una plaga que se llama eliotis que se come las cápsulas que son el fruto del cual saldrá después la fibra que nosotros cosechamos. Para controlar esa plaga hace falta un enorme batallón químico. Ahora nos dicen: “yo te vendo un algodón que resiste esa plaga, que al morderla muere y no hace daño al algodón“. Lo que no nos dicen es que esa plaga es el resultado de nuestra estrategia de cultivo, es decir, el monocultivo intensivo reiterado con mucha agua, muchos abonos, nitrógeno y todas las condiciones que le viene bien a la plaga. Por lo tanto este modelo de agricultura es el que lleva a producir el enemigo de nuestro cultivo pero la solución no es esa.

La solución es algodón introducido en una estrategia de variedad de cultivos, de rotaciones, donde el algodón va a estar este año donde el año pasado había por ejemplo patata, y otro lechuga. Es decir, una estructura agroecológica, de rotaciones, de diversidad, no una estructura de monocultivo. Por lo tanto, la excusa: luchar contra una plaga. La realidad: eso es mentira, la plaga la induce el mismo cultivo que nos dicen que viene a solucionar el problema.

¿Cuáles son las diferencias esenciales entre el cultivo del algodón transgénico y el cultivo de algodón de convencional?

El algodón transgénico, a priori, necesita menos tóxicos porque él mismo es un tóxico, él mismo produce veneno, con lo cual necesita mucha menos aplicación de venenos.

Es cierto que el algodón convencional tal y como se ha llevado este cultivo hoy en día, por ejemplo en Andalucía, supone un enorme cóctel de productos químicos tremendamente tóxicos para la naturaleza y para la salud. Comparar el transgénico con el convencional tiene una cierta trampa, porque en cierto modo estás comparando lo peor de lo peor a lo que hemos llegado con un modelo de monocultivo que lo que ha hecho ha sido favorecer a toda una serie de plagas contra las que luego quiero luchar químicamente con eso mismo, pero además modificado genéticamente. Por lo tanto, habría que comparar el transgénico con el algodón cultivado en condiciones agroecológicas. Esa es la comparación que tiene sentido, no la comparación entre lo malo y lo peor. El hecho de cultivar transgénicos en un campo no significa que deje de ser utilizable esa tierra en el futuro para un cultivo no transgénico si dejas pasar suficientes años y una serie de técnicas. Nada está perdido, las cosas son recuperables, lo que pasa es que hace falta voluntad política.

¿Y qué es el algodón de transición?

Estamos hablando de fincas de transición al ecológico. Es importantísimo que se ayude económicamente a quien está en ese proceso, pero hay que tener mucho cuidado que no nos vendan algo falso, es decir, hay que asegurarse bien de que no se estén usando químicos, no existe certificación de transición ecológica en España. Existe otra cosa que no tiene nada que ver que son los cultivos integrados: no se trata de cultivos ecológicos, dado que se emplea un poco de lucha química pero complementándola con otros métodos de control de las plagas, como por ejemplo en el caso del algodón unas lámparas atrapainsecto. En Andalucía, el sindicato COAG tiene unas fincas que están experimentando este tipo de lucha, consiguiendo reducir muchísimo la cantidad de químico utilizada, pero evidentemente no es ecológico.

Hablabas de que no se usen pesticidas. ¿Qué efectos producen en la tierra?

Los pesticidas en la tierra tienen un efecto nefasto: destruyen las capas freáticas, destruyen en cierto modo la vida que hay en el agua superficial o subterránea y al final todo ello se acumula en el mar, en el lago, en el río, se acumula en los seres vivos por bioacumulación, cuando un ser vivo come a otro que ha sido contaminado, otro se come a ese, etc. Al final todo ello acaba acumulado en nosotros y en la naturaleza. Los pesticidas producen malformaciones genéticas, como el agente naranja que se usó en la guerra del Vietnam y que a día de hoy en la tercera generación aún produce malformaciones. Se necesita un modelo de agricultura basado en los equilibrios agroecológicos en el campo, es decir que para luchar con esta plaga tengo que potenciar el enemigo de esa plaga, que es otro animal, oro insecto, etc.

¿Y que pasa con la biodiversidad?

Es complicado describir en profundidad los efectos de los transgénicos en la biodiversidad; estamos hablando de flujo génico, de que los genes de un trasgénico pueden pasar a otras especies y producir efectos graves sobre la biodiversidad. Por ejemplo imagina una planta resistente a un herbicida, que trasmite ese gen a una mal llamada “mala hierba”, es decir, a una vegetación acompañante a un cultivo, y que esa hierba se hace resistente también a ese herbicida: ya no bastaría con aplicar esa cantidad de herbicida cada vez, habría que aplicar más. Por lo tanto ese es un problema muy grave y en EEUU, por ejemplo, se sabe que un enorme porcentaje, en torno a un 50-60% de la agricultura, ya es resistente a los herbicidas convencionales, teniendo que usar amplios cócteles de herbicidas para acabar con los seres vivos.

Otro ejemplo sería si un maíz transgénico, por ejemplo, resistente a un insecto, ese insecto se hace resistente al maíz (los individuos menos sensibles no mueren al contacto con ese maíz, se aparean dando lugar a una generación de insectos más resistentes, la cual cada vez se hace menos sensible a los insecticidas) y se exporta ese problema a otros campos no transgénicos, convencionales o ecológicos, aumentando el efecto de esas plagas. Es decir, son efectos en cadena sobre la agricultura y la naturaleza que son inasumibles. Sólo España cultiva transgénicos en la UE a gran escala; la sociedad española traga con los transgénicos como traga con todo; el eurobarómetro demuestra que la mayor parte de los ciudadanos se opone a los transgénicos y, sin embargo, nuestro gobierno sigue tolerándolos y sigue escondiéndolos para que no sepamos que los comemos. Por ello no se aplica tampoco ni la ley de registro público, ni la ley de etiquetado de trazabilidad, ni ninguna de las herramientas que nos permitiría decir no, simplemente se nos borra su presencia y se nos impone su consumo.

En España existen ya otros cultivos transgénicos. De aprobarse el cultivo de algodón transgénico en un futuro, Andalucía sería la región más agraviada. Sabemos las consecuencias que estos cultivos han tenido en regiones de India. ¿Cuáles serían las consecuencias en Andalucía?

Las consecuencias serían destruir aún más un sector que ya esta tremendamente dañado; sería un proceso de más destrucción de empleo, de más destrucción ambiental y de concentrar este sector en cada vez menos manos, que son los de siempre, los que siempre han mandado, los que hace dos décadas tenían la pistola en el cinto y que hoy en día tienen el control de la semilla, los mismos que tienen atenazados a los agricultores indios; no podemos permitir que ocurra lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo. En un país como la India, donde la cultura del suicidio cuando las cosas van muy mal está muy arraigada, se han suicidado del orden de 200.000 personas en una década y media, por la situación de dependencia económica que ha generado este cultivo. Esto nos habla de a dónde nos puede llevar este cultivo, la destrucción de un tejido social y un tejido agrario y precisamente en un momento de la historia donde uno de los mayores problemas de la humanidad es la desruralización.

¿Existe alguna alternativa propuesta desde Greenpeace de otras fibras que se pueden usar además del algodón ecológico?

Dentro de Greenpeace no se está haciendo campaña por otras fibras pero, a nivel personal, te puedo decir que es un tema complejo. Parece que en ciertos aspectos y en determinados casos sería casi mejor utilizar fibras derivadas del petróleo en lugar de fibras que no vengan de un cultivo agroecológico. Hay que romper tópicos y hay que analizar muy de cerca el ciclo de vida total de un textil, de una fibra. Hay que investigar qué fibra, en qué condiciones de cultivo, en qué lugar del mundo, y analizar el impacto ecológico del viaje de esa fibra.

Si tuvieras delante un profesional del textil, diseñador, comprador o tejedor, ¿qué le dirías? ¿Cuál crees que es el camino de la sostenibilidad en el textil en España?

Mi respuesta es estrictamente personal dado que Greenpeace no trabaja en estas temáticas directamente. Creo que la sostenibilidad es social, económica y ecológica y si no cubrimos estas tres ramas no hacemos nada; un cultivo tremendamente sostenible, si no tiene detrás una posibilidad de abrir un mercado, no sirve para nada, no va a tener salida y va a durar año y medio el proyecto. Hay que seguir los paradigmas del mercado que busca estética, que busca comodidad, las tendencias hacia las que va el mundo y que, si no se siguen, cualquier esfuerzo no va a servir para nada. Es muy complicado porque hay que aunar la sostenibilidad ecológica en el cultivo y en el transporte, y la gestión industrial posterior de ese cultivo hasta que llega aquí a España y que además que eso se haga atractivo, dentro del paradigma estético en el que estamos viviendo y del cual es imposible abstraerse; o el proyecto textil va en este sentido o nos vamos a dar de bruces, teniendo que volver al mercado convencional porque el proyecto no ha funcionado. Por lo tanto, sostenibilidad económica, social y ecológica. Si no, no es posible.

¿Qué beneficios crees que pueden obtener los empresarios del uso de materias sostenibles a medio plazo? ¿Resulta rentable?

Desgraciadamente, no estoy seguro de que sea rentable. Lo que me llega es que es muy difícil hacerlo rentable porque vivimos en una sociedad rápida, donde también el textil es rápido en su producción, en su transporte, en su consumo, en su destrucción. Todos los ciclos de vida son muy rápidos: vivimos en un modelo social en el cual las grandes empresas venden el paradigma del sobreconsumo, del sobregasto y, por lo tanto, el textil es parte de esa cadena. Yo abogo por ralentizar la vida, el consumo, darle más años de vida a las prendas y cualquier objeto, así como por los paradigmas de decrecimiento. Y el decrecimiento no es volver atrás, es otro modelo de felicidad basado en otras velocidades, basado en menos cantidad, más calidad y en que las cosas duren y te hagan más feliz. Por lo tanto, si no cambiamos el paradigma global, el cerebro del conjunto de ciudadanos y el corazón, básicamente pues no vamos a poder hacerle un hueco al textil sostenible. Porque no puedes vender al doble de precio algo que con el “mismo aspecto” puedes comprar a la mitad en otro sitio. Sin una labor de educación profunda en el conjunto de la sociedad, sin una labor de modificar la visualización global de la sociedad, no considero que pueda ser sostenible un modelo así.

Muchas gracias Juan Felipe por ofrecernos tu tiempo y por ayudarnos a poner un poco más de luz en este tema tan complejo como es la producción de un textil sostenible y los nefastos efectos del algodón transgénico tanto a nivel medio ambiental como a nivel social en el planeta.

Gema Gómez

 

Fuente: Ladyverd.com


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Por Primera Vez un Estudio Demuestra que el Maíz Transgénico o Genéticamente Modificado Causa Tumores Masivos, Daño en Órganos y Muerte Prematura

Por el Dr. Mercola

Por primera vez, el 19 de septiembre fue publicado en línea un estudio1 sobre la evaluación de los riesgos a la salud causados por el consumo de alimentos transgénicos o genéticamente modificados y los resultados son realmente preocupantes, por decir poco. Este nuevo estudio se une a una lista de más de 30 estudios en animales que demuestran los problemas tóxicos y alergénicos causados por los alimentos transgénicos.

El estudio, publicado en la revista Food and Chemical Toxicology, encontró que las ratas que fueron alimentadas con maíz transgénico o genéticamente modificado, el cual es frecuente en el suministro de alimentos en los Estados Unidos, durante dos años desarrollaron tumores mamarios masivos, daño renal y hepático, así como otros problemas de salud graves.

La investigación fue considerada tan “caliente” que el trabajo fue realizado bajo un estricto secreto. De acuerdo con un artículo francés publicado en Le Nouvel Observateur,2 los investigadores utilizaron correos electrónicos encriptados, prohibieron las conversaciones telefónicas e incluso lanzaron un estudio de señuelo para impedir el sabotaje.

De acuerdo con los autores:

“Fueron estudiados durante dos años los efectos en la salud causados por el maíz transgénico o genéticamente modificado tolerante al Round-up (del 11% de la alimentación), cultivado con o sin Round-up y el Round-up solo (desde 0.1ppb en el agua) en ratas. [Nota del editor: este nivel de Round-up está permitido en el agua potable y los cultivos GM en los Estados Unidos]

En las hembras, todos los grupos tratados murieron de 2 a 3 veces más que los grupos de control y más rápido. Esta diferencia fue visible en 3 grupos de machos alimentados con transgénicos.

Todos los resultados fueron dependientes de las hormonas y género, y los perfiles patológicos fueron comparables. Las hembras desarrollaron más tumores mamarios y mucho antes que el grupo de control, la pituitaria fue el segundo órgano más dañado, el balance de la hormona sexual fue modificado por el tratamiento transgénico y Round-up.

Los machos tratados, tuvieron congestiones hepáticas y necrosis de 2.5-5.5 veces más altas…Las nefropatías marcadas y severas también fueron de 1.3-2.3 mayores. Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces mayores que los grupos de control, lo cual sucedió 600 días antes.

La información de la bioquímica confirmó las grandes deficiencias crónicas renales, para todos los tratamientos de ambos sexos, el 76% de los parámetros alterados estuvieron relacionados con los riñones. Estos resultados pueden ser explicados por los efectos disruptores endocrinos del Round-up, pero también por la sobreexpresión de los transgenes en los transgénicos y sus consecuencias metabólicas.”

Amigos, si esto no llama su atención, entonces nada lo hará.

¿El 10 por ciento o más de su alimentación consiste en ingredientes transgénicos o genéticamente modificados (GM)? En la actualidad, no puede saberlo con seguridad, ya que los alimentos GM no están enlistados en la etiqueta en los productos de los Estados Unidos. Pero las probabilidades son, si usted come alimentos procesados, entonces su alimentación está llena de ingredientes transgénicos y usted ni siquiera lo sabe.

El estudio en cuestión incluye fotos y gráficas. Le recomiendo ampliamente que se tome el tiempo de leerlo completo3 y busque la evidencia documentada. En realidad no están exagerando cuando dicen que causa tumores masivos…Son realmente gigantes. Algunos de los tumores pesan casi el 25 por ciento de peso total de la rata. Esta es la mejor evidencia hasta la fecha sobre los efectos tóxicos de los alimentos transgénicos o Genéticamente Modificados.

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