NO! a los transgénicos

Información, difusión y debate sobre los transgénicos


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PODCAST: ¡Alerta Transgénicos! #1

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En este Podcast hablamos sobre qué son los transgénicos, como introducción, para luego ponernos a analizar las consecuencias que ya son observables (a partir de la soja transgénica), así como los riesgos que acarrea la liberación de más variedades transgénicas. Contamos con la participación del Ingeniero Agrónomo Víctor Benítez y el Sociólogo Víctor Imas con quienes presentaremos esta emisión para dar inicio a una serie de entregas que estaremos realizando, en el marco de una campaña informativa que se posiciona en contra de la reciente liberación excepcional de diferentes variedades transgénicas de maíz y algodón y pretende alertar a la población en general de los peligros que conlleva tal liberación y la irresponsabilidad de las autoridades en el manejo inapropiado de esta tecnología.

También podes escucharlo online en YouTube (Aquí), o descargarlo siguiendo las instrucciones de abajo.

Opciones de descarga:

Tenes la opción de descargar el Podcast completo como un archivo o descargarlo por partes, dependiendo de lo que te sea más conveniente.

Descargar Podcast completo (46:11 min): Aquí

Descargar primera parte (Introducción y presentación del Ing. Víctor Benítez): Aquí

Descargar segunda parte (Presentación del Sociólogo Víctor Imas): Aquí

Descargar tercera parte (Debate): Aquí

OBS: Para descargar podes hacer click en “Aquí” y se va a abrir una nueva pestaña de descarga, o sino haces click derecho sobre “Aquí” y seleccionas la opción “guardar enlace como”; elegís donde queres guardar el audio y listo! Solo tenes que esperar a que se complete la descarga y darle “Reproducir” o cargarlo en tu reproductor o celular para escucharlo en cualquier lugar y en cualquier momento.

Esperamos que te sea de utilidad y pronto vamos a estar haciendo otras ediciones de Alerta Transgénicos.

 


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Libro y Documental Nuestro Veneno Cotidiano

Nuestro Veneno Cotidiano

Marie-Monique Robin, autora del libro y documental “El mundo según monsanto”

“Me remonté a los orígenes de la “revolución industrial” quien precedió a la “revolución verde” dos caras de un mismo monstruo insaciable: el progreso, que supuestamente nos traería el bienestar y la felicidad universal, el cuál todo nos indica sin embargo, tal como un Saturno de los tiempos modernos, el amenaza de “devorar” a sus propias criaturas. Si uno no efectúa este indispensable retorno en el tiempo.

Es en efecto imposible de comprender como el sistema de reglamentación de los productos químicos ha sido inventado y funciona aún hoy día, un sistema alimentado del desprecio recurrente de los industriales y de las autoridades públicas hacia los obreros de las fábricas quienes han pagado un fuerte tributo a la locura química de las sociedades llamadas “desarrolladas”.

Uno de los documentales que abrió mi mente de forma muy clara sobre como funciona la actual sociedad moderna -particularmente las multinacionales y su dictadura invisible- fué “El Mundo según Monsanto” (1) realizado por la periodista francesa Marie-Monique Robin, el impacto fué tal que me procuré inmediatamente el libro del mismo nombre (2), el cuál tiene una base bibliográfica muy amplia al igual que el libro Nuestro Veneno Cotidiano los cuales recomiendo su lectura.

Marie Monique Robin, desde mi perspectiva, ha hecho -y sigue haciendo- un gran y valiente trabajo de investigación sobre el sistema alimentario y los mecanismos que lo gobiernan. En su nuevo libro “Nuestro Veneno Cotidiano” (3) ella se pregunta si este segundo documental del mismo nombre del libro, sería la continuación de “El Mundo según Monsanto”, en respuesta a lo cual, ella misma se responde que ambos se suceden y encajan como piezas de un rompecabezas, a la perfección, sin que ella haga algo al respecto; y claro no puede ser mas que evidente, pues ambos cuentan la misma historia y la realidad escondida o desconocida de siempre, como se controla y manipula llegando a casos extremo hasta de forma criminal para la obtención de beneficios económicos por parte de las multinacionales, de la industria química y alimentaria -aquí deberíamos agregar la industria farmacéutica convertida en mafia médica (4)- en el mundo sin interesar las consecuencias a corto o a largo plazo sobre la población humana o sobre el medio ambiente.

En el curso de los treinta últimos años. la tasa de incidencia del cáncer a aumentado en 40%. dentro de ello el incremento de leucemias y tumores cerebrales -en los niños ha sido de 2% por año-. de igual modo se ha constatado una evolución similar para las enfermedades neurológicas, autoinmunes, o para el disfuncionamiento de la reproducción, una “epidemia” -catalogado así por la misma OMS- que golpea a los países llamados “desarrollados”.

El libro y documental Nuestro Veneno cotidiano es el resultado de un arduo trabajo de investigación de dos años en América del Norte, Asia y Europa, está basado en numerosos estudios científicos pero también en testimonios de científicos, investigadores, representantes de las agencias de reglamentación, Marie-Monique Robin demuestra que la causa principal de esta epidemia que golpea a los países desarrollados es de orígen medioambiental, debido a decenas de miles de millones de moléculas químicas que han invadido nuestra alimentación después del final de la Segunda Guerra Mundial (3).

Marie-Monique Robin -desde el periodismo- viene ayudando a difundir los conocimientos en un tema crucial que toca llagas, por lo que está en juego: la alimentación mundial, la salud y el factor económico, así como lo hicieron un reducido pero gran grupo de personas como Rachel Carlson (5) y Theo Colborn (6) -científicas valientes, indesmayables- que lucharon, Theo Colborn sigue haciéndolo al igual que tantos otros científicos osados que no se someten al yugo de aquellos que prostituyen la ciencia cuyo único afán son los “beneficios económicos”. Tanta gente “testaruda” que continúa luchando por brindar información a la población en general o como dice Marie Monique Robin en su libro (3) con :”El deseo de comprender, para luego transmitir la mayor cantidad posible de conocimientos acumulados” porque “saber es poder”

Marisol Paredes

Libro: Nuestro Veneno Cotidiano

Introducción : Saber es Poder

Por Marie Monique Robin (7)

Tres Preguntas a propósito del rol de la Industria Química

Nuestro Veneno Cotidiano es el fruto de un proceso largo, que comenzó en el año 2004. En aquella época, yo me preocupaba sobre las amenazas que pesan sobre la biodiversidad: en dos documentales difundidos por Arte sobre Las patentes de los organismos vivos y la historia del trigo, había contado como las multinacionales obtienen patentes indebidas sobre las plantas y el conocimiento de los países del Sur. Al mismo tiempo yo dirigía un reportaje en Argentina que daba su balance (desastrozo) del cultivo de soya transgénica, el famoso Round Up Ready de Monsanto. Para estos cuatro filmes había viajado a los cuatro extremos del planeta preguntándome sobre el modelo agro industrial puesto en lugar después de la Segunda Guerra Mundial y cuyo objetivo publicitado era “alimentar al mundo”. Yo había constatado que ello incita a una extensión de monocultivos en perjuicio del cultivo local y familial provocando una reducción draconiana de la biodiversidad quién a término constituye una amenaza para la seguridad y la soberanía alimentaria de los pueblos.

Yo constataba también que la famosa “revolución verde” es acompañado de un empobrecimiento de los recursos naturales (calidad de los suelos, agua) y de una contaminación generalizada del medio ambiente, en razón del uso masivo de productos químicos (pesticidas, abonos sintéticos).

Todo naturalmente, esta trilogía me condujo a interesarme, a la firma americana Monsanto, uno de los grandes promotores y beneficiarios de la “revolución verde”: primeramente porque ella fué (y continúa siendolo) uno de los principales fabricantes de pesticidas del siglo XX, luego porque ella ha llegado a ser el primer vendedor de semillas del mundo y que trata de poner la mano sobre la cadena alimentaria gracias a las semillas transgénicas patentadas (los famosos “OGM”, organismos genéticamente modificados). Jamas podré decir suficiente sobre hasta que punto estuve sorprendida de descubrir las múltiples mentiras, manipulaciones, y golpes bajos del cuál es capaz la firma de Saint Louis (Missouri) para mantener sobre el mercado productos químicos altamente tóxicos, sin importar el precio medioambiental, sanitario y humano.

A medida que avanzaba en este “thriller de los tiempos modernos” por retormar las palabras de la socieóloga Louise Vandelac, quien a hecho el prefacio de la edición canadiense de El Munso según Monsanto”, tres preguntas no secaban de atormentarme: ¿Monsanto constituye solo una excepción en la historia industrial o, por el contrario, su comportamiento criminal -peso mis palabras- caracterizan a la mayoría de los fabricantes de productos químicos ? y luego una pregunta llamaba a otra, me preguntaba también: ¿Como son evaluados y reglamentados las 100,000 moléculas químicas sintéticas que han invadido nuestro medio ambiente y nuestro platos desde hace medio siglo? Enfin, ¿Hay un lazo entre la exposición a estas substancias químicas y la progresión espectacular de los cánceres, enfermedades neurodegenerativas, problemas de la reproducción, diabetis u obesidad que uno constata en los países “desarrollados”, al punto de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hable de “epidemia”?

Para responder a estas preguntas, decidí de encaminarme en esta nueva investigación solo a las sustancias químicas que entran en contacto con la cadena alimentaria, del campo del productor (pesticidas) al plato del consumidor (aditivos y plásticos alimentarios). Este libro no abordará por lo tanto las ondas electromagnéticas, ni los teléfonos portables, ni la contaminación nuclear, sino únicamente las moléculas de síntesis a los cuales estamos expuestos, en nuestro medioambiente o en nuestra alimentación -nuestro “pan cotidiano” largamente llegado a ser “nuestro veneno cotidiano”.
Sabiendo que el tema es altamente polémico -y no es sorprendente dada la importancia de las cuestiones económicas que están en juego- escogí proceder metódicamente, partiendo de lo más “simple” y lo menos contestable, a saber las intoxicaciones agudas, luego las crónicas, los agricultores expuestos directamente a los pesticidas, para ir progresivamente hacia lo más complejo, los efectos a dosis débiles de los residuos de productos químicos que tenemos en el cuerpo.

Unir las piezas del Rompecabezas

Nuestro veneno cotidiano es el fruto de una gran investigación, que ha mobilizados tres tipos de recursos. Primeramente he consultado una centena de libros por historiadores, sociólogos y científicos, mayoritariamente de América del Norte. Mi investigación debe también mucho al precioso trabajo de investigación realizado por gente de universidades de gran talento, como Paul Blanc, profesor de medicida del trabajo y del medioambiente de la Universidad de California, o sus colegas historiadores Gerald Markowitz y David Rosner, o aun David Michaels, un epidemiologista nombrado en Diciembre a la dirección de la OSHA (Occupational Safety and Health Administration), la agencia americana encargada de la seguridad del trabajo. Muy documentados lametablemente no traducidos al francés, sus obras me han permitido el acceso a una masa de archivos inéditos y que me ayudaron a reemplazar el tema de mi investigación en el contexto mucho mas amplio de la historia industrial.

Es así que me remonté a los orígenes de la “revolución industrial” quien precedió a la “revolución verde” dos caras de un mismo monstruo insaciable: el progreso, que supuestamente nos traería el bienestar y la felicidad universal, el cuál todo nos indica sin embargo, tal como un Saturno de los tiempos modernos, el amenaza de “devorar” a sus propias criaturas”. Si uno no efectúa este indispensable retorno en el tiempo. Es en efecto imposible de comprender como el sistema de reglamentación de los productos químicos ha sido inventado y funciona aún hoy día -un sistema alimentado del desprecio recurrente de los industriales y de las autoridades públicas hacia los obreros de las fábricas quenes han pagado un fuerte tributo a la locura química de las sociedades llamadas “desarrolladas”.

Este libro se alimenta también de los múltiples documentos y archivos que pude cosechar de los abogados, organizaciones no gubernamentales, expertos o particulares “obstinados” y quienes han realizado un trabajo considerable para documentar las malas acciones de la industria química. Como por ejemplo la increíble Betty Martini en Atlanta, a la cual yo saludo su perseverancia por unir las piezas a convicción contra este edulcorante sintético altamente sospechoso el aspartamo. Evidentemente he guardado preciosamente una copia de todos los documentos que cito en el curso de estas páginas, exclusivas o desconocidas de la prensa y del gran público. Todas estas piezas me han ayudado, de manera decisiva, a reconstruir el rompecabezas del cuál este libro intenta dar una imagen clara sino definitiva.

Pero esta tara hubiera sido incompleta si ella no hubiera igualmente sido alimentado por la cinquentena de entrevistas personales que he realizado en los diez países donde conducí mi investigación: Francia, Alemania, Suiza, Italia, Gran Bretaña, Dinamarca, Estados Unidos, Canada, India y Chile. Entre los “grandes testigos” que interrogué figuran particularmente diecisiete representantes de las agencias de evaluación de los productos químicos, como la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), la Food and Drug Administration (FDA) americana o el Centro Internacional de Investigación del Cáncer (CIRC), quién depende de la Organización Mundial de la Salud -al igual que el Joint Meeting on Pesticides Residues (JMPR), el comité común de la OMS y de la FAO encargado de evaluar la toxicidad de los pesticidas. También he interrogado a treinta y un científicos, principalmente europeos y americanos, a quienes quisera rendir homenaje, porque ellos continúan luchando para mantener su independencia y defender una concepción de la ciencia al servicio del bien común y no de los intereses privados. Estas largas entrevistas han sido filmadas, ya que ellas hacen parte del tema de mi documental Nuestro Veneno Cotidiano que acompaña a este libro.

“El diablo está en los detalles”

Nuestro Veneno Cotidiano es en fin, el producto de una convicción que me gustaría compartir: hay que reapropiarse del contenido de nuestro plato, recuperar lo que comemos para que cesen de inflingirnos pequeñas dosis de venenos que no representan ninguna ventaja. Como me lo ha explicado Erick Millistone, un profesor universitario británico, en el sistema actual “son los consumidores quienes tomar los riesgos y son las empresas quienes reciben los beneficios”. Pero para poder criticar las (múltiples) fallas del ” sistema” y exigir que sea revisado totalmente hay que comprender como funciona.

Debo admitir que no fué nada fácil decriptar los mecanismos que preciden al establecimiento de las normas que rigen la exposición a esto que en la jerga edulcorada los expertos llaman los “riesgos químicos”. Este fué por ejemplo un verdadero rompecabezas, el reconstituir la génesis de la famosa “dosis jornalera aceptable” ó “admisible” llamada “DJA” -los venenos a los cuales todos estamos expuestos.
Sospecho aún que la complejidad del sistema de evaluación y de reglamentación; de los venenos químicos que siempre ha funcionado a puertas cerradas y en el más grande secreto es también una manera de asegurar su perennidad .¿Quién va en efecto meter las narices en la historia de la DJA, o de los “límites máximos de residuos”? Y si por azar un periodista o un consumidor demasiado curioso osa hacer preguntas, la respuesta de las agencias de reglamentación es generalmente: “Eso funciona aproximadamente.Y luego usted sabe, es muy complicado, confíe en nosotros, sabemos lo que hacemos….”

El problema es que no puede haber “aproximadamente” cuando se trata de datos toxicológicos en los cuales está en juego la salud de los consumidores, incluído la de las generaciones futuras. Es por ello que persuadida a la inversa que el diablo está en los detalles he decidido tomar partido contrario. Espero por lo tanto que el lector me perdonará lo que el podrá considerar algunas veces como exagerado de la precisión o de la explicación, la multiplicación de notas y de referencias. Pero mi objetivo, es que cada uno pueda llegar a ser si lo desea, su propio experto. O en todo caso, que cada uno disponga de argumentos rigurosos que le permitan de accionar mientras que sus medios le permitan hacerlo, ya sea influenciar sobre las reglas de juego que gobiernan nuestra salud. Porque saber es poder…

Marie-Monique Robin

Documental: Nuestro Veneno Cotidiano

Haciendo una cronología, el documental Nuestro Veneno Cotidiano fué presentado oficialmente el 17 Enero 2011 en Paris (7) a la prensa y luego presentado al público en general mediante la cadena fanco alemana Arte el 15 de Marzo del 2011, simultaneamente en Francia, Alemania y Bélgica.

Después de visualizar el documental, me dije a mi misma, es urgente que este documental esté en la mayor cantidad de idiomas posible, la cadena Arte debería ser accesible en todos los países, … en fin, al ver la demora de la traducción en la red me animé a hacerlo y bueno voilá ahi lo tenemos. La traducción al español estuvo lista en Junio de este año pero por viaje familiar la subtitulación estuvo paralizada hasta fines del mes de Septiembre, no ha sido nada fácil -dada mi labor de madre con dos hijas con una crianza natural- pero con un poco de esfuerzo y el deseo de compartir se terminó el trabajo. Aportando con un grano de arena a la difusión, comparto el documental traducido y subtitulado cuyo único fin es educativo de contribuir a difundir el conocimiento.

Numerosas preguntas seguramente saltarán a la luz después de visualizar el documental :

  • ¿Como es posible que estemos consumiendo alimentos con dosis de venenos?
  • ¿Como es posible que no se nos informe ampliamente sobre los componentes tóxicos que vienen en todos estos alimentos?
  • ¿Como es posible que la ciencia esté al servicio de las multinacionales y no al servicio del bien común?
  • ¿Como es posible que se permita la venta de productos comprobados que son altamente tóxicos como el aspartamo, el glutamato, plásticos con BPA, etc?
  • ¿Como es posible que las agencias de reglamentación estén totalmente infiltradas por mercenarios de la ciencia?
  • ¿Como es posible que la OMS se permitan tener entre sus trabajadores a gente de las multinacionales?
  • ¿Como es posible que los temas de las reuniones en el nefasto “Código Alimentario” de la OMS sean secretos?
  • ¿Como es posible que en las agencias de reglamentación trabajen gente de las multinacionales?
  • ¿Porque se permite a gente pasar o girar de las puestos en las agencias de reglamentacios a los sitios gubernamentales y a las multinacionales en las famosas “puertas giratorias”?¿Son algunos de ellos confiables y honestos?
  • ¿Como es posible que en temas tan sensibles a la salud los representantes de las agencias de reglamentación hagan oídos sordos a científicos honestos cuyo único interes es prevenir el consumo de venenos?

…..

etc, etc.

Muchas veces nuestro deseo de comprender el “porque” de la actitud de las personas en cargos de poder, -y por supuesto también fuera de estos cargos- nos hace cuestionarnos sobre el porque de tanta maldad de forma directa o indirecta, ¿porque hacen lo contrario? cuando justamente su posición está “supuestamente” para ayudar y hacer el bien, si queremos responder a todo esto seguramente nos quedamos sin respuestas, porque quizás nuestro análisis o intento de respuesta es desde nuestra ingenua perspectiva, desde nuestra posición de creer que “todos tenemos buenas intenciones” es justamente el razonamiento que se hacía ya Marie-Monique Robin en su libro El Mundo según Monsanto (2):

“A decir verdad, hay algo que me es muy difícil comprender y que no ha cesado de atormentarme durante toda mi investigación: ¿como seres humanos como yo, pueden concientemente correr el riesgo de envenenar a sus clientes y al medio ambiente, sin pensar un instante que ellos mismos, o sus hijos, pueden ser ellos mismos víctimas de sus negligencias (por emplear un término mesurado)? No hablo de ética ni de moral, conceptos abstractos extraños a la lógica capitalista, pienso solamente en el instinto de supervivencia: los responsables de Monsanto ¿estarían desprovisto de este instinto?”

La palabra “instinto de supervivencia” parece ser clave efectivamente, ¿será la carencia o la distorsion de este instinto?, la “distorsión de este instinto de supervivencia en las personas enfermas bajo el influjo del sistema de dominación o patriarcal ” ¿estamos todos en mayor o menor medida afectados por esta distorsión?, la respuesta me parece evidente. Añadiría también la “capacidad de amar”, “empatía y amor por el prójimo” “cualidades fundamentales humanas naturales aún latentes”, ¿esta gente -los amos y esclavos- están desprovistas de ello?.

Mucho tiene que ver parece la visión -de la gran masa poblacional- que tenemos hacia los virus y bacterias desde nuestra óptica oficialista que nos ha moldeado y orientado, en el pensamiento único, a pensar que estos son “malos”, “perversos” y “hay que destruirlos” siempre abanderados con la “ley del mas fuerte”., pareciera ser que todo esto hace “aceptable” y abre las compuertas para el ingreso de venenos (pesticidas, herbicidas, fungicidas, etc…) hacia el medioambiente y nuestro cuerpo. Estamos en una guerra autodestructiva como bien lo menciona el científico español Máximo Sandín:

“La guerra permanente contra los entes biológicos que han construido, regulan y mantienen la vida en nuestro Planeta es el síntoma más grave de una civilización alienada de la realidad que camina hacia su autodestrucción”.

Máximo Sandin hace una brillante explicación en sus artículos que recomiendo fuertemente su lectura: La guerra contra bacterias y virus, una lucha autodestructiva, Virus y Locura científica, Pensamiento único o ausencia de pensamiento, De Ayllukuna a la teoría de sistemas: Cuidando a la madre Naturaleza. Los ciegos y el elefante.(9)

No creo que la ciencia y tecnología sea mala, todo lo contrario, el problema mayor actual que se nos presenta, es que estamos desarrollando -por el lado oficial que es el que gobierna- una ciencia y tecnología contra la naturaleza, una tecnología que en lugar de ayudar a todos como debería serlo, está secuestrada y al servicio de unos pocos quienes imponen sus reglas de juego bajo una dictadura invisible que es el dinero con la careta de las reglamentaciones.

“Una civilización es sostenible si respeta lo básico de la vida; Los antropólogos y antropólogas del siglo pasado que hicieron trabajo de campo en algunos lugares alejados de nuestra civilización, coinciden en señalar la espontaneidad y la felicidad de las gentes, que en la simplicidad de sus vidas mantenían el funcionamiento básico de la vida. Dicho esto, hay que añadir de inmediato que la vida no es incompatible con la tecnología o la industria, y que una civilización puede ser todo lo compleja que se quiera, sólo tiene que respetar lo básico de la vida para que sea sostenible. Nuestra civilización patriarcal no es sostenible porque impide el modo de funcionar básico de la vida”. Casilda Rodrigáñez (10)

Desde mi visión -de las profundidades adonde me ha lanzado la maternidad natural, muy lejos de la crianza robotizada de hoy (11) – muy osada puede ser, veo un poco quitándome los velos, me atrevo a señalar a la enfermedad, a las corazas que el Patriarcado o Sociedad de la Dominación ha creado en cada ser vivo alejándolo: -como decía el científico Wilhelm Reich- “de sus capacidades bioenergéticas”. La sociedad de la dominación -cuya última fase parece ser es el capitalismo- que se ha creado inefables corazas, caparazones que hacen que el ser humano viva en modo no normal sino en modo “supervivencia” (12), que lo enloquece y que lo ha enrumbado hacia una vida antinatural, antidiversidad, una sociedad mecanicista, reduccionista. En su lucha desesperada por escaparse de sí mismo ha puesto un único objetivo “uniformizar y reducir todo” de acuerdo a su “concepción mecanicista del universo y de la vida” tratando a todos los organismos vivos como máquinas y allí la Naturaleza, la Vida le da una sacudida mostrándole como haciendo esto justamente, esta civilización de dominación, está condenada a autoeliminarse.

Marisol Paredes Silva

 

Fuente: http://crianzaysociedad.blogspot.com/2011/10/libro-y-documental-nuestro-veneno.html

 


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Festival por el NO uso de AGROTÓXICOS

flyerPORTADAAGROTÓXICOS

El Lunes 3 de diciembre hemos realizado el Festival y Feria de Agroecología por el NO uso de Agrotóxicos, en conmemoración al “Día Mundial del No Uso de Plaguicidas”, de 16:00 a 24:00 horas en la plaza de la Democracia. Consistió en una feria de comidas y semillas, con actividades diversas como charlas informativas sobre la problemática de los agrotóxicos y las alternativas a los mismos, como por ejemplo, la producción agroecológica, la realización de remedios caseros para las plagas, la permacultura, entre otros temas; así como numerosas presentaciones de música nacional. Contó con la presencia de diversas organizaciones de la sociedad civil y organizaciones campesinas e indígenas.

El objetivo de esta actividad fue hacer un llamado de atención, especialmente a las autoridades de Agricultura, Salud y Trabajo, sobre los graves problemas sanitarios y ambientales generados por el uso de agrotóxicos a nivel nacional y global; así como informar sobre la problemática asociada a la utilización de los plaguicidas que por su impacto en la salud y en el ambiente requieren de un tratamiento prioritario por parte de los sectores vinculados con su gestión. Y de tal modo que la sociedad tome mayor conciencia del impacto que está causando su uso masivo en el ambiente y en la salud, especialmente en las comunidades campesinas e indígenas de nuestro país, y remarcar la necesidad de la atención de las autoridades en un ámbito multisectorial donde se tomen en cuenta todos los impactos de las actividades económicas en la población.

A parte de esto. Quisimos mostrar que existen otros modelos de producción, que existen alternativas a este modelo monstruoso que nos quieren imponer, modelos que promueven una vida verdaderamente sana, saludable, digna y SOBERANA.

Es muy importante que comencemos a tomar conciencia de que el modelo productivo actual no es para nuestro bien sino que es para el bien del bolsillo de las transnacionales y los grandes latifundistas. Este modelo no es para el pequeño productor, no es para la gente, no es para nosotros. Nosotros tenemos que incentivar a aquellos que ayudan a construir un mundo mejor creando y reproduciendo formas de proceder que están realmente orientadas hacia lo humano, que incluye lo ambiental, lo social y lo psicológico. Y mucho más.

Esperamos que aquellos que estuvieron presentes, hayan pasado bien y se hayan informado un poco. Y que aquellos que no estuvieron se animen a acercarse la próxima vez.

Muchísimas gracias a todos los que ayudaron a que esto sea posible. Sin ustedes no habría festival.

Para ver fotos del festival les invitamos a visitar nuestra galería en el Facebook haciendo click aquí

***  Más Información ***

Después del 22 de Junio, el Poder Ejecutivo aprobó la liberación comercial de varios eventos transgénicos, de manera ilegal, violando disposiciones de la Ley 253/93 que aprueba el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología; lo que aumentaría el uso de plaguicidas.

SOJA

La soja no es un rubro de consumo directo para la ciudadanía paraguaya y su producción, además de provocar daños ambientales, amenaza la producción de alimentos del mercado interno atentando contra la soberanía y seguridad alimentaria.

En la actualidad se utilizan más de 22 millones de litros de plaguicidas por ciclo de cultivo de soja transgénica. En la Región Oriental del Paraguay hay más de 3.000.000 de Ha. de soja transgénica y menos de 800.000 Ha. De Bosques, del mismo modo existen asentamientos campesinos totalmente convertidos en sojales. Además, los agroexportadores no pagan impuestos y se les subsidia el combustible.

ALGODÓN

El algodón transgénico BT y RR no controlan el picudo, su principal plaga y promueve un modelo agrícola que somete económicamente a los agricultores al hacerlos dependientes de a un paquete tecnológico compuesto por semillas patentadas y alto uso de agroquímicos.

Además, esta tecnología representa una amenaza a la producción orgánica y agroecológica, que consiste en la pérdida de la certificcación orgánica pues la misma no admite contaminación genética ni por agroquímicos según sus principios y normas internacionales. La coexistencia de estos dos modelos no es posible en este rubro.

MAÍZ

Paraguay es uno de los centros de origen del maíz, cultivo que es la base de alimentación directa de la población, en especial de la rural, tanto en comunidades campesinas como indígenas, quienes tienen mas de 10 variedades propias que podrían ser contaminadas por polinización tras la liberación comercial de 14 eventos de maíz transgénico. En lo referente a los pueblos indígenas, el maíz es de fundamental importancia para sus culturas y prácticas religiosas. Así también, la utilización del herbicida a base de Glifosato inherente al uso de estas semillas, es causante de innumerables afecciones a la salud, por lo que su uso está siendo cuestionado por la comunidad científica de varios países, en base a investigaciones y evidencias clínicas.

Existen evidencias, de que a pesar de las promesas hechas por las empresas biotecnológicas sobre la inocuidad de los transgénicos, la realidad es muy distinta ya que ponen en peligro la soberanía alimentaría de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas, y dañan a la biodiversidad. Es por eso que debemos ser participes en pos del cambio, ya que las alternativas agroecológicas demuestran una calidad superior en todos los aspectos, y por sobre todo responde al derecho a la vida de todos quienes habitamos en la tierra, y no a intereses de empresas multinacionales que contaminan nuestras comunidades y bosques.

Video recomendado:


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Documental ¿Por qué le decimos NO a los Transgénicos?

 

La FNC, en conjunto con BASE IS y Alter Vida, presentan el documental

¿PORQUE LE DECIMOS NO A LOS TRANSGÉNICOS?

Este material muestra la forma en que este modelo productivo de agricultura sin agricultores regala nuestra soberanía alimentaria y productiva a empresas como Monsanto y Syngenta; dejando detrás suyo una cadena de daños a la población.

Un documental corto con entrevistas a diferentes especialistas que manifiestan su opinión sobre este problema complejo que afecta de sobremanera a nuestro país.

Realizado por Malu Vásquez con el apoyo de DIAKONIA

 

 


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Por Primera Vez un Estudio Demuestra que el Maíz Transgénico o Genéticamente Modificado Causa Tumores Masivos, Daño en Órganos y Muerte Prematura

Por el Dr. Mercola

Por primera vez, el 19 de septiembre fue publicado en línea un estudio1 sobre la evaluación de los riesgos a la salud causados por el consumo de alimentos transgénicos o genéticamente modificados y los resultados son realmente preocupantes, por decir poco. Este nuevo estudio se une a una lista de más de 30 estudios en animales que demuestran los problemas tóxicos y alergénicos causados por los alimentos transgénicos.

El estudio, publicado en la revista Food and Chemical Toxicology, encontró que las ratas que fueron alimentadas con maíz transgénico o genéticamente modificado, el cual es frecuente en el suministro de alimentos en los Estados Unidos, durante dos años desarrollaron tumores mamarios masivos, daño renal y hepático, así como otros problemas de salud graves.

La investigación fue considerada tan “caliente” que el trabajo fue realizado bajo un estricto secreto. De acuerdo con un artículo francés publicado en Le Nouvel Observateur,2 los investigadores utilizaron correos electrónicos encriptados, prohibieron las conversaciones telefónicas e incluso lanzaron un estudio de señuelo para impedir el sabotaje.

De acuerdo con los autores:

“Fueron estudiados durante dos años los efectos en la salud causados por el maíz transgénico o genéticamente modificado tolerante al Round-up (del 11% de la alimentación), cultivado con o sin Round-up y el Round-up solo (desde 0.1ppb en el agua) en ratas. [Nota del editor: este nivel de Round-up está permitido en el agua potable y los cultivos GM en los Estados Unidos]

En las hembras, todos los grupos tratados murieron de 2 a 3 veces más que los grupos de control y más rápido. Esta diferencia fue visible en 3 grupos de machos alimentados con transgénicos.

Todos los resultados fueron dependientes de las hormonas y género, y los perfiles patológicos fueron comparables. Las hembras desarrollaron más tumores mamarios y mucho antes que el grupo de control, la pituitaria fue el segundo órgano más dañado, el balance de la hormona sexual fue modificado por el tratamiento transgénico y Round-up.

Los machos tratados, tuvieron congestiones hepáticas y necrosis de 2.5-5.5 veces más altas…Las nefropatías marcadas y severas también fueron de 1.3-2.3 mayores. Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces mayores que los grupos de control, lo cual sucedió 600 días antes.

La información de la bioquímica confirmó las grandes deficiencias crónicas renales, para todos los tratamientos de ambos sexos, el 76% de los parámetros alterados estuvieron relacionados con los riñones. Estos resultados pueden ser explicados por los efectos disruptores endocrinos del Round-up, pero también por la sobreexpresión de los transgenes en los transgénicos y sus consecuencias metabólicas.”

Amigos, si esto no llama su atención, entonces nada lo hará.

¿El 10 por ciento o más de su alimentación consiste en ingredientes transgénicos o genéticamente modificados (GM)? En la actualidad, no puede saberlo con seguridad, ya que los alimentos GM no están enlistados en la etiqueta en los productos de los Estados Unidos. Pero las probabilidades son, si usted come alimentos procesados, entonces su alimentación está llena de ingredientes transgénicos y usted ni siquiera lo sabe.

El estudio en cuestión incluye fotos y gráficas. Le recomiendo ampliamente que se tome el tiempo de leerlo completo3 y busque la evidencia documentada. En realidad no están exagerando cuando dicen que causa tumores masivos…Son realmente gigantes. Algunos de los tumores pesan casi el 25 por ciento de peso total de la rata. Esta es la mejor evidencia hasta la fecha sobre los efectos tóxicos de los alimentos transgénicos o Genéticamente Modificados.

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Monsanto, sus OGM y la investigación de los biólogos franceses. Una bomba de fragmentación

Por Daniel Gatti / Rel-UITA

A medida que pasan los días se conocen más detalles y reacciones sobre lo que fue presentado por medios franceses como “una bomba de fragmentación científica, sanitaria, política e industrial”: la investigación de un grupo de biólogos que denuncia la toxicidad de las semillas de maíz transgénico NK 603 de la transnacional Monsanto.

Para resumirla, la investigación en cuestión, desarrollada por un equipo de la universidad francesa de Caen comandado por el biólogo molecular Gilles Eric Seralini y publicada en la revista especializada Food and Chemical Toxicology, encontró que unas 200 ratas de laboratorio a las que se les suministró durante dos años (la vida entera de esos animales) distintas dosis de maíz NK 603 y agua mezclada con glifosato marca Roundup, el herbicida más utilizado en el mundo, también propiedad de Monsanto, presentaron en ciertos casos tumores del tamaño de una pelota de ping pong.

Comparadas con otras cobayas testigo a los que no se los alimentó con el OGM sino con maíz convencional, las ratas “transgenizadas” ya tenían malformaciones graves al mes 13 de la experiencia.

En las hembras aparecieron tumores mamarios que alcanzaron hasta una cuarta parte de su peso. En los machos, los órganos depuradores –riñones e hígado- fueron afectados por anomalías severas con una frecuencia entre 2 y 5 veces mayor que en los roedores no sometidos al OGM.

Las fotografías que acompañan el trabajo -publicadas en el semanario Le Nouvel Observateur, que reveló el estudio al “gran público”- son aterradoras.

Lo que diferencia experimentalmente a este trabajo de otros anteriores es que fue realizado a lo largo de toda la vida de las ratitas de laboratorio, y no únicamente de tres o cuatro meses, como fue el caso de la gran mayoría de los estudios que tendían a demostrar la inocuidad de los OGM.

Los efectos

Un primer efecto concreto de la investigación fue la suspensión por parte de Rusia, invocando el principio de precaución, de toda importación de semillas del maíz NK 603.

Un segundo efecto que el gobierno socialista francés dijo que “tomaba muy en serio” el informe y encargó a la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (ANSES) una evaluación del trabajo de Seralini y su equipo. Las conclusiones de ese contraestudio serán conocidas el 20 de octubre.

Y un tercer efecto fue la discusión que se instaló, no solo en Francia, sobre las relaciones, por ejemplo, entre ciencia y empresas o empresas e instituciones estatales o científicas de contralor y evaluación, y sobre la manera en que se desarrollan los procesos de autorización de comercialización de un producto de consumo masivo, en este caso alimentario, pero podría haber sido también un medicamento u otra cosa.

“Si se hubiera tratado de un medicamento su comercialización hubiera sido inmediatamente suspendida”, apuntó el periodista Guillaume Malaurie, de Le Nouvel Observateur.

Ataque y contraataque

Un ejército de científicos, algunos de ellos autores de estudios que van en un sentido diametralmente opuesto al de Seralini, bombardearon en estos diez últimos días al equipo de la universidad de Caen.

Lo criticaron, por ejemplo, por haber elegido para su experiencia una especie de ratas con tendencia a producir tumores y porque el número de animales integrantes de cada uno de los subgrupos en que fue organizado el trabajo era demasiado reducido.

Joel Spiroux, médico y codirector del estudio, respondió que en esos terrenos no hubo diferencias entre su experiencia y la llevada a cabo por científicos pagados por Monsanto: la especie de animales fue la misma y la cantidad de cobayas también.

Se le reprochó igualmente a Seralini y a su equipo (lo hizo la revista Nature) haber, de hecho, mentido al afirmar que el suyo era el único trabajo “a largo plazo” sobre las consecuencias del consumo de OGM en animales.

Según Nature, ya había habido al menos 24 investigaciones de “larga duración” que probaban la inocuidad de los transgénicos.

No es así, dijo Spiroux. Por un lado, esos estudios –que efectivamente existieron– eran nutricionales y no toxicológicos, y, por otro, no abarcaron en ningún caso la totalidad de la vida de los animales analizados, como sí lo hizo la investigación liderada por Seralini, sino unos meses, cuando mucho un par de años en el caso de cerdos que viven al menos el doble.

Además, observó Spiroux, la mayor parte de las investigaciones que “absolvieron” a los OGM fueron financiadas o encargadas por las propias empresas productoras de transgénicos y auditadas por organismos de contralor de una composición al menos dudosa, al contar entre sus filas a integrantes de universidades o laboratorios beneficiados con contribuciones, convenios, acuerdos de cooperación con esas mismas compañías.

A santo de qué

Lo que cuenta en cambio Le Nouvel Observateur acerca de las condiciones de clandestinidad en que Seralini y los suyos debieron llevar a cabo su trabajo es alucinante: desde conseguir a escondidas las semillas del maíz transgénico en un liceo de Canadá y transportarlas de la misma forma a Francia, hasta codificar las comunicaciones telefónicas y los e-mails entre los miembros del equipo y mantener en secreto sus conclusiones, pasando por la difusión de un estudio falso para despistar a eventuales “espías”.

No fue alegremente elegida esa clandestinidad -apuntó a su vez un periodista del diario Le Monde- sino que habla del modus operandi habitual de empresas como Monsanto.

De esa forma de actuar de la mayor empresa mundial del sector de la biotecnología testimonió por estos días Chantal Jouanno, ministra de Ambiente del gobierno del ex presidente francés Nicolas Sarkozy.

En 2007, poco después que París decretara una moratoria al ingreso de transgénicos a su territorio, Jouanno recibió la “visita” del vicepresidente de la transnacional en su despacho del Palacio del Elíseo.

“Quedé estupefacta por el tono amenazante que empleó. Alguien que está seguro del producto que vende, responde a quien lo critica y no actúa de esa manera”, dijo la ex ministra.

Jean-François Le Grand, ex senador por la UMP, el partido que llevó al poder a Sarkozy en Francia, participa de los mismos temores que Jouanno respecto a la metodología de Monsanto y empresas asimilables.

“El lobby pro OGM sabe seducir con regalos especiales a aquellos de quienes quiere obtener favores, y tiene un enorme poder”, dijo Le Grand, que en su tiempo fue presidente de la Alta Autoridad sobre los Organismos Genéticamente Modificados. “No se privan de recurrir a cualquier cosa”.

El político, hoy presidente de una región francesa, tiene un recuerdo negativo de esa experiencia: su postura contraria a los OGM provocó que sus propios compañeros de partido le hicieran el vacío, no solo en ese organismo sino en el Senado.

Debió renunciar al primero y rompió con su formación política después. A Seralini lo conoce de aquella época. “Es un científico de primera, que se maneja con extremo rigor” y llevó a cabo el estudio “que yo quería que impulsaran los poderes públicos”, dijo a Le Nouvel Observateur.

Ojos que no ven

Lo que más le preocupa a Seralini en el “affaire OGM”, además de las consecuencias que podrían tener sobre los humanos que los consuman, es la ausencia de controles estatales eficaces, cuando no la connivencia entre poder político y empresas del sector.

No hubo manera de que algún organismo público financiara los trabajos del equipo de Caen. Y no por no haberlo intentado. Los 3,2 millones de euros que les insumió el estudio, los biólogos debieron conseguirlos por su cuenta.

“Vamos a exigir cuentas a quienes deben rendirlas”, dijo Corinne Lepage, ex ministra de Medio Ambiente de Francia, actual primera vicepresidenta de la Comisión de Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo, y autora de un libro (“La vérité sur les OGM”, La verdad sobre los OGM) que apareció el viernes 21.

Lepage integra desde hace 15 años el Criigen (Comité de Investigación y de Información Independientes sobre Ingeniería Genética), organismo al que también pertenece Seralini y que ofició de administrador de los 3,2 millones de euros.

“Ya no va a ser posible que los organismos públicos que hasta ahora han exhibido una inoperancia llamativa para controlar a los OGM sigan actuando de esa manera”, dijo por su lado Joel Spiroux.

La batalla pública que les espera a Seralini y los suyos se anuncia dura. Por un lado, deberán seguir confrontando con colegas. Por el otro, tendrán que hacer frente al propio lobby de las empresas semilleras, encabezadas por Monsanto. Y en tercer lugar a las instituciones políticas nacionales y regionales que han servido de paraguas a las anteriores.

En Bruselas, la sede de la Unión Europea, Seralini ya se enfrentó fuertemente con la directora de la EFSA, la autoridad de seguridad alimentaria regional, Catherine Geslain-Lanéelle.

La jerarca dijo que el organismo que dirige acepta auditar la investigación del biólogo pero a través del mismo comité científico que autorizó anteriormente el maíz NK 603. “De ninguna manera aceptaremos algo así”, se indignó Seralini.

“La intransigencia de la directora de la EFSA ilustra la posición extremadamente delicada en que se encuentra la UE. Entre el principio de precaución que rige al derecho europeo, las reglas del comercio internacional y las presiones de Estados Unidos, el camino es estrecho”, apunta el Nouvel Observateur en una nota publicada el 21 de setiembre.

¿Neutros?

La difusión del estudio de Seralini en Food and Chemical Toxicology coincidió con la publicación de un libro (Todos cobayas, del propio biólogo), el estreno de un documental homónimo y la edición del trabajo de Lepage. Todos el mismo día.

Esa “sobre-exposición mediática” fue otro de los ángulos de ataque elegidos por los detractores del científico francés, al que le reprochan una “militancia global anti OGM” que habría tenido una expresión en su propia investigación. “Es un estudio viciado desde su origen por la militancia de sus autores”, comentó entre otros un biólogo español.

Seralini no oculta esa “militancia”, así como no oculta su oposición a considerar a la ciencia como una disciplina neutra.

“Tengo mis puntos de partida, mis posiciones, como también las tienen los otros, los que me critican, pero soy extremadamente exigente en cuanto al rigor de los trabajos que realizo”, tuvo que defenderse el biólogo, que en ese plano encontró abogados incluso entre colegas que criticaron sus conclusiones.

“No hay ciencia neutra”, agregó, y tampoco tuvo problema en admitir que efectivamente existió una “operación mediática” para hacer coincidir la difusión masiva de su investigación y su libro con el documental y el libro de Lepage.

“Se trata efectivamente de pesar en la opinión pública en un tema que no puede quedar reservado a la discusión y el conocimiento exclusivo de los cenáculos científicos porque concierne al conjunto de la sociedad.

Y en la batalla mediática, quienes promueven a los OGM llevan muchos, pero muchos cuerpos de ventaja”.

 

Fuente: Lista Informativa Nicaragua y más

***

Nota del blog:

Agregamos aquí más información sobre el estudio y enlances para descargar el mismo en Inglés:

Resumen del estudio El resumen ejecutivo (abstract) del estudio señala: “Los efectos en la salud de la ingesta de maíz transgénico tolerante al Roundup (de un 11% en la dieta) cultivado con o sin Roundup, y de Roundup solo (de 0.1ppb en agua) se estudiaron en ratones por dos años. En las hembras, todos los grupos tratados murieron en una proporción 2-3 veces superior que los del grupo control y en forma más rápida. Esta diferencia fue visible comparada con 3 grupos de machos alimentados con transgénicos. Todos los resultados dependen del sexo y las hormonas, y los perfiles patológicos eran comparables. Las hembras desarrollaron tumores mamarios grandes casi siempre más a menudo y antes que el grupo control, y la glándula pituitaria fue el segundo órgano más dañado; el equilibrio de las hormonas sexuales fue modificado por los tratamientos de transgénicos y de Roundup. En los machos tratados, las inflamaciones del hígado y la necrosis fueron entre 2.5-5.5 veces más frecuentes. Esta patología fue confirmada por microscopio de transmisión electrónica y óptica. Las nefropatías graves del riñón también fueron generalmente 1.3-2.3 veces más frecuentes que en el grupo control. Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces más grandes que los controles, lo cual ocurrió hasta 600 días antes que a los controles. La estadística bioquímica confirmó importante insuficiencias crónicas de riñón; el 76% de todos los parámetros que mostraban alteraciones estaban relacionados con el riñón, para todos los tratamientos y para ambos sexos. Estos resultados pueden ser explicados por los efectos no lineales de la alteración endocrina generados por Roundup, pero también por la sobre expresión del transgen en el organismo modificado genéticamente y las consecuencias metabólicas de ello.”

Un grupo de universitarios de esta ciudad del noroeste de Francia alimentaron durante dos años a doscientas ratas con una dieta equilibrada, que contenía alternativamente maíz transgénico NK603; o maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida más utilizado del mundo) mientras que el grupo control recibía maíz no modificado genéticamente y agua pura.

Durante el estudio el maíz formaba parte de una dieta con proporciones equivalentes al régimen alimenticio en Estados Unidos.“Los resultados revelan una mortalidad mucho más rápida e importante durante el consumo de los productos transgénicos”, indicó Séralini, un investigador que forma o formó parte de comisiones oficiales sobre los transgénicos en 30 países distintos.

“La primera rata macho alimentada con transgénicos muere un año antes que la rata control (es decir, que no se alimenta con transgénicos). La primera rata hembra, ocho meses antes. En el 17º mes se observan cinco veces más machos muertos alimentados con 11% de maíz (transgénico)”, dijo Séralini, que había realizado anteriormente otros estudios sobre el tema pero a partir de datos de sólo 90 días, proporcionados por la industria. En esa oportunidad cientificos ligados a la industria lanzaron una campaña para desacreditar al investigador, quien en enero de 2011 ganó una demanda por difamación contra Marc Fellous, un científico miembro de la Asociación Francesa de Empresas de Biotecnología que se presentaba como “neutral” y acusaba a quienes objetan los transgénicos como “ideológicos” o ”militantes”, sin embargo tenía registradas patentes a su nombre y trabajaba para una compañía que hace negocios con la agroindustria.

Los tumores Los tumores aparecen en los machos hasta 600 días antes que en las ratas del grupo control (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen en una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos, indica el informe. Los investigadores descubrieron también que el 93% de los tumores de las hembras son mamarios mientras que la mayoría de machos murieron por problemas hepáticos o renales.

El artículo aparecerá en la revista “Food and Chemical Toxicology”, actualmente en proceso de impresión. “Con una pequeña dosis de Roundup, que corresponde a la cantidad que se puede encontrar en Bretaña (norte de Francia) durante la época en que se esparce este producto, se observan 2,5 veces más tumores mamarios” que normalmente, explica Séralini.

También es la primera vez, según Séralini, que el plaguicida Roundup ha sido analizado a largo plazo. Hasta ahora sólo su principio activo (sin sus coadyuvantes) había sido analizado durante más de seis meses. En América Latina, el Dr. Andrés Carrasco, profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado ese tipo de estudios con resultados igualmente alarmantes. “Son los mejores tests que se pueden llevar a cabo antes de las pruebas en humanos”, explica el científico.

El estudio ya provocó las primeras reacciones y Stephane Le Foll, el ministro de Agricultura francés, uno de los países que lucha dentro de Europa para evitar el cultivo de transgénicos, pidió medidas de homologación de estos productos “muchas más estrictas” en la Unión Europea. Previo a la publicación del estudio se había anunciado que se mantendría en Francia la prohibición del maíz transgénico Mon810, también de Monsanto.

En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión “inmediata” de las autorizaciones de cultivo de estos productos. Por su parte la Comisión Europea anunció haber pedido a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para “sacar conclusiones”

El estudio, que costó tres millones de euros, fue financiado por la fundación CERES, que tiene fondos de unas cincuenta empresas que no producen OMG, y por la fundación Charles Leopold Meyer para el Progreso de la Humanidad y contó con el apoyo del Ministerio de Investigación de Francia.

Descripción de la dieta Las variedades de maíz usadas en este estudio fueron el maíz NK603 resistente al Roundup (de Monsanto) y su control isogénico y no transgénico. Estos dos tipos de maíz fueron cultivados bajo condiciones similares, en la misma ubicación, espaciados a suficiente distancia para evitar la contaminación cruzada. Su carácter genético, y la pureza de las semillas transgénicas y del material cosechado fueron confirmados con análisis qPCR de muestras de ADN. Un campo sembrado con maíz NK603 fue tratado con 3 litros de Roundup por hectárea (se aplicó Weather-MAZ, 540g/L de glifosato, registro EPA 524-537) y el otro campo de NK603 no se trató con Roundup.

La dieta para las ratas de laboratorio se basó en la dieta standard AO4(Safe, France).El alimento seco de la dieta de las ratas se elaboró para contener un 11,22 o un 33% de maíz transgénico, cultivado ya sea con o sin Roundup, y para el grupo control, un 33% de la línea de maíz no transgénico. Las concentraciones de transgénico se confirmaron en las tres dosis de cada dieta por qPCR. Todas las formulaciones de alimentos consistían en una dieta equilibrada, químicamente medida como sustancialmente equivalente excepto por los transgénicos, sin plaguicidas contaminantes por sobre los límites estándares. Se midieron los isoflavones y los ácidos fenólicos incluyendo el ácido ferúlico por el HPLC-UV estándar de la dieta. El herbicida diluido en el agua para beber, era la formulación comercial de Round up (GT Plus, 450 g/L de glifosato, registro 2020448, Monsanto, Bélgica). Se evaluó los niveles de herbicida midiendo glifosato en las diferentes diluciones mediante espectometría de masa.

Los nocivos efectos del Roundup ya han sido comprobados en Córdoba, Argentina, donde en un reciente juicio, dos productores de soja transgénica fueron encontrados culpables por fumigaciones aéreas con el herbicida, que causaron graves daños en la salud de familias, incluyendo muertes por cáncer y malformaciones congénitas. En Chile existen a la venta alimentos importados que contienen transgénicos, pero los consumidores no tienen derecho a optar por alimentos sanos, dada la falta de etiquetado.

Resumen del estudio El resumen ejecutivo (abstract) del estudio señala: “Los efectos en la salud de la ingesta de maíz transgénico tolerante al Roundup (de un 11% en la dieta) cultivado con o sin Roundup, y de Roundup solo (de 0.1ppb en agua) se estudiaron en ratones por dos años. En las hembras, todos los grupos tratados murieron en una proporción 2-3 veces superior que los del grupo control y en forma más rápida. Esta diferencia fue visible comparada con 3 grupos de machos alimentados con transgénicos. Todos los resultados dependen del sexo y las hormonas, y los perfiles patológicos eran comparables. Las hembras desarrollaron tumores mamarios grandes casi siempre más a menudo y antes que el grupo control, y la glándula pituitaria fue el segundo órgano más dañado; el equilibrio de las hormonas sexuales fue modificado por los tratamientos de transgénicos y de Roundup. En los machos tratados, las inflamaciones del hígado y la necrosis fueron entre 2.5-5.5 veces más frecuentes. Esta patología fue confirmada por microscopio de transmisión electrónica y óptica. Las nefropatías graves del riñón también fueron generalmente 1.3-2.3 veces más frecuentes que en el grupo control. Los machos presentaron tumores palpables cuatro veces más grandes que los controles, lo cual ocurrió hasta 600 días antes que a los controles. La estadística bioquímica confirmó importante insuficiencias crónicas de riñón; el 76% de todos los parámetros que mostraban alteraciones estaban relacionados con el riñón, para todos los tratamientos y para ambos sexos. Estos resultados pueden ser explicados por los efectos no lineales de la alteración endocrina generados por Roundup, pero también por la sobre expresión del transgen en el organismo modificado genéticamente y las consecuencias metabólicas de ello.”

Un grupo de universitarios de esta ciudad del noroeste de Francia alimentaron durante dos años a doscientas ratas con una dieta equilibrada, que contenía alternativamente maíz transgénico NK603; o maíz transgénico NK603 tratado con Roundup (el herbicida más utilizado del mundo) mientras que el grupo control recibía maíz no modificado genéticamente y agua pura.

Durante el estudio el maíz formaba parte de una dieta con proporciones equivalentes al régimen alimenticio en Estados Unidos.“Los resultados revelan una mortalidad mucho más rápida e importante durante el consumo de los productos transgénicos”, indicó Séralini, un investigador que forma o formó parte de comisiones oficiales sobre los transgénicos en 30 países distintos.

“La primera rata macho alimentada con transgénicos muere un año antes que la rata control (es decir, que no se alimenta con transgénicos). La primera rata hembra, ocho meses antes. En el 17º mes se observan cinco veces más machos muertos alimentados con 11% de maíz (transgénico)”, dijo Séralini, que había realizado anteriormente otros estudios sobre el tema pero a partir de datos de sólo 90 días, proporcionados por la industria. En esa oportunidad cientificos ligados a la industria lanzaron una campaña para desacreditar al investigador, quien en enero de 2011 ganó una demanda por difamación contra Marc Fellous, un científico miembro de la Asociación Francesa de Empresas de Biotecnología que se presentaba como “neutral” y acusaba a quienes objetan los transgénicos como “ideológicos” o ”militantes”, sin embargo tenía registradas patentes a su nombre y trabajaba para una compañía que hace negocios con la agroindustria.

Los tumores Los tumores aparecen en los machos hasta 600 días antes que en las ratas del grupo control (en la piel y los riñones). En el caso de las hembras (tumores en las glándulas mamarias) aparecen en una media de 94 días antes en las hembras alimentadas con transgénicos, indica el informe. Los investigadores descubrieron también que el 93% de los tumores de las hembras son mamarios mientras que la mayoría de machos murieron por problemas hepáticos o renales.

El artículo aparecerá en la revista “Food and Chemical Toxicology”, actualmente en proceso de impresión. “Con una pequeña dosis de Roundup, que corresponde a la cantidad que se puede encontrar en Bretaña (norte de Francia) durante la época en que se esparce este producto, se observan 2,5 veces más tumores mamarios” que normalmente, explica Séralini.

También es la primera vez, según Séralini, que el plaguicida Roundup ha sido analizado a largo plazo. Hasta ahora sólo su principio activo (sin sus coadyuvantes) había sido analizado durante más de seis meses. En América Latina, el Dr. Andrés Carrasco, profesor de embriología de la Universidad de Buenos Aires, ha realizado ese tipo de estudios con resultados igualmente alarmantes. “Son los mejores tests que se pueden llevar a cabo antes de las pruebas en humanos”, explica el científico.

El estudio ya provocó las primeras reacciones y Stephane Le Foll, el ministro de Agricultura francés, uno de los países que lucha dentro de Europa para evitar el cultivo de transgénicos, pidió medidas de homologación de estos productos “muchas más estrictas” en la Unión Europea. Previo a la publicación del estudio se había anunciado que se mantendría en Francia la prohibición del maíz transgénico Mon810, también de Monsanto.

En Bruselas, el eurodiputado francés Jose Bové, de Los Verdes, una de las figuras emblemáticas de la lucha contra los transgénicos, pidió la suspensión “inmediata” de las autorizaciones de cultivo de estos productos. Por su parte la Comisión Europea anunció haber pedido a su agencia responsable de la seguridad de los alimentos que examine los resultados del estudio para “sacar conclusiones”

El estudio, que costó tres millones de euros, fue financiado por la fundación CERES, que tiene fondos de unas cincuenta empresas que no producen OMG, y por la fundación Charles Leopold Meyer para el Progreso de la Humanidad y contó con el apoyo del Ministerio de Investigación de Francia.

Descripción de la dieta Las variedades de maíz usadas en este estudio fueron el maíz NK603 resistente al Roundup (de Monsanto) y su control isogénico y no transgénico. Estos dos tipos de maíz fueron cultivados bajo condiciones similares, en la misma ubicación, espaciados a suficiente distancia para evitar la contaminación cruzada. Su carácter genético, y la pureza de las semillas transgénicas y del material cosechado fueron confirmados con análisis qPCR de muestras de ADN. Un campo sembrado con maíz NK603 fue tratado con 3 litros de Roundup por hectárea (se aplicó Weather-MAZ, 540g/L de glifosato, registro EPA 524-537) y el otro campo de NK603 no se trató con Roundup.

La dieta para las ratas de laboratorio se basó en la dieta standard AO4(Safe, France).El alimento seco de la dieta de las ratas se elaboró para contener un 11,22 o un 33% de maíz transgénico, cultivado ya sea con o sin Roundup, y para el grupo control, un 33% de la línea de maíz no transgénico. Las concentraciones de transgénico se confirmaron en las tres dosis de cada dieta por qPCR. Todas las formulaciones de alimentos consistían en una dieta equilibrada, químicamente medida como sustancialmente equivalente excepto por los transgénicos, sin plaguicidas contaminantes por sobre los límites estándares. Se midieron los isoflavones y los ácidos fenólicos incluyendo el ácido ferúlico por el HPLC-UV estándar de la dieta. El herbicida diluido en el agua para beber, era la formulación comercial de Round up (GT Plus, 450 g/L de glifosato, registro 2020448, Monsanto, Bélgica). Se evaluó los niveles de herbicida midiendo glifosato en las diferentes diluciones mediante espectometría de masa.

Los nocivos efectos del Roundup ya han sido comprobados en Córdoba, Argentina, donde en un reciente juicio, dos productores de soja transgénica fueron encontrados culpables por fumigaciones aéreas con el herbicida, que causaron graves daños en la salud de familias, incluyendo muertes por cáncer y malformaciones congénitas. En Chile existen a la venta alimentos importados que contienen transgénicos, pero los consumidores no tienen derecho a optar por alimentos sanos, dada la falta de etiquetado.
Fuente: kaosenlared.net

 


2 comentarios

Entrevista con la Dra. Stela Benítez Leite.

La Dra. Stela Benítez Leite, docente de la Cátedra Pediátrica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción- UNA, nos habla en esta entrevista que ante la reciente liberación del algodón y maíz transgénicos en nuestro país, es necesario abrir espacios de debate y difusión de toda investigación que exista al respecto, ya que estamos frente a una situación de desconocimiento por parte de la población en relación a los OGM, incluso a nivel médico.

Benítez Leite sostiene que las Universidades deben definir líneas de investigaciones rigurosas y serias ante la incertidumbre sobre los impactos que podrían generar los OGM para la salud humana.

Así mismo, la Doctora menciona la importancia del etiquetado de los alimentos transgénicos, es una cuestión que debe ser exigida por los paraguayos, para rastrear los posibles efectos y además para que los consumidores decidan si quieren o no consumir transgénicos.

1. ¿Cuál es su opinión acerca de la liberación de Organismos Genéticamente Modificados (algodón y maíz transgénicos) en nuestro país?.

La decisión se basó, a nivel oficial, en que los Organismos Genéticamente Modificados- OGM no producen daños a la salud y por otro lado se apeló a razones económicas, en el sentido de que la resistencia a herbicidas abarata costos de producción y mejora el rendimiento. El primer argumento es más que una arrogancia científica porque el estado actual del conocimiento en este campo básicamente se define por dos tipos de resultados: uno que habla de lo que en la literatura médica se conoce como “sin pruebas de enfermedad” (not evidence disease), y otro que si describe efectos a ese nivel. Y aquí, es clave señalar que la expresión “sin pruebas de enfermedad” no equivale a “no producción de daños a la salud”. Afirmar esto último oficialmente no se sostiene científicamente y es éticamente irresponsable; sólo podemos sospechar que la presión de intereses diferentes a la garantía de derechos, puede influir para que las autoridades gubernamentales apelen a lo que se conoce como “error de confirmación” y la “falacia narrativa” para fundar su decisión. Entonces, en realidad estamos ante una situación de incertidumbre científica respecto al conocimiento de los impactos en la salud humana de los OGM. Pero reconocer esto obligaría a nuestras autoridades a asumir ellos los riesgos derivados de la decisión; por tanto, recurren a un supuesto argumento científico (o la distorsión de la información disponible) para esquivar esa responsabilidad. Lo concreto es que faltan investigaciones acerca de los efectos a largo plazo. Es llamativa la desproporción existente entre los estudios dedicados a las posibilidades productivas-industriales de los OGM y los dedicados a explorar sus consecuencias a largo plazo en la salud humana.

2. Cuando hablamos sobre los riesgos de los transgénicos, principalmente nos preocupa los efectos que puedan tener para la salud humana, ¿Representan los transgénicos un riesgo para la salud?

Considero importante reiterar de nuevo aquí la última parte de mi anterior respuesta: la notable desproporción existente entre la enorme masa de investigación, tanto pública como privada, destinada al desarrollo de nuevos OGM y la escasa cantidad de investigaciones independientes que apunten a evaluar el impacto y los riesgos sociales, ambientales y sanitarios de la introducción de estas tecnologías y sus productos. Y es crucial que resolvamos esta desproporción porque estamos en un terreno complejo como son los procesos biológicos, y los errores biogenéticos, a diferencia de los mecánicos, no son reversibles. Como mínimo la cautela debería orientar aquí nuestras decisiones y es por eso que se recurre al principio de precaución aplicable cuando convergen dos cuestiones: un contexto de incertidumbre científica y la posibilidad de que se produzcan daños especialmente graves y que puedan ser incontrolables e irreversibles, tal como lo plantean en su Informe Conjunto el Comité de Bioética de España y el Consejo Nacional de Etica para las Ciencias de la Vida de Portugal en setiembre del 2011. Se habla, en este tema, de un mínimo de 10 años de monitoreo sobre los efectos pero acaso Monsanto, Syngenta y DuPont que actualmente controlan el 53 % del mercado global de las semillas comerciales, estarían dispuestas a esperar ese tiempo, en aras de un interés genuino por las consecuencias en la salud humana para avanzar en sus inversiones?

3. En el año 2007 publicó el estudio “Malformaciones congénitas por exposición a agrotóxicos”, ¿Podría comentarnos brevemente acerca de la investigación?.

Investigamos factores de riesgo asociados a malformaciones congénitas y con énfasis a probable exposición ambiental a plaguicidas en el Hospital Regional de Encarnación, con un diseño metodológico de caso-control que es un diseño que permite realizar comparaciones entre dos tipos de poblaciones el caso sería el niño con malformaciones y el control el niño sano que nace inmediatamente después. El dato más relevante fue encontrar la asociación de vivir cerca y a menos de 1km de los campos fumigados tenían un mayor riesgo de tener hijos malformados. En esa oportunidad nos llamó la atención la cantidad de abortos espontáneos que ocurrieron durante la investigación, sólo que esto no estuvo contemplado en el diseño de la misma y que debería ser puntualmente investigado.

4. ¿Cuáles son otros riesgos para la salud derivados de los agrotóxicos?.

La exposición aguda, por un lado, que incluso puede llevar a la muerte, y por otro la exposición crónica en dónde se describen probable asociación con mayor riesgo de cáncer, enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades degenerativas, disrupción endocrina, malformaciones congénitas, alteraciones del crecimiento intrauterino, abortos.

5. Existen muchas investigaciones independientes sobre los OGM en la salud, sin embargo las mismas son desacreditadas, ¿Qué opina al respecto?.

Llama la atención cómo una reciente investigación realizada por Gilles Eric Seralini es desacreditada por algunos científicos y otra investigación realizada en el 2006 por Hammond et al y publicada en la misma revista y con revisión por pares (peer review) y utilizando el mismo número de ratas no lo fue. Se aclara que en esa oportunidad cinco de los seis autores del trabajo de Hammond et. al. trabajan o trabajaban en el momento de la publicación para Monsanto. Este caso puntual nos permite señalar la necesidad de tener también una lectura crítica de los trabajos que buscan desacreditar otros trabajos y la necesidad de señalar si existe o no conflictos de interés.

6. ¿Por qué no se realizan más investigaciones a nivel nacional sobre el tema de los OGM?, ¿Qué hace falta?.

Es necesario debatir y difundir más toda investigación que haya al respecto. Existe desconocimiento en la gran mayoría de la población en relación a los OGM, incluso a nivel médico. Las universidades deberían definir líneas de investigación al respecto.

7. ¿Cual debería ser la postura de las instituciones encargadas de la salud publica en el país?.

Lo básico y fundamental es la garantía de derechos que es su responsabilidad constitucional. En el caso de las OGM el Ministerio aclara que no puede limitar la libertad al derecho a la producción que puede entrar en conflicto con el derecho a la salud y las autoridades deberían en este caso disponer de información certera y contundente de no daño a la salud para asumir una decisión.

8.  En un informe reciente, el Dr, José Luis Insfrán afirma sobre el aumento de manera mensual de los casos de leucemias y linfomas en el Hospital de Clínicas y que el 90% de los pacientes afectados provienen de las zonas donde se cultivan soja y se utilizan agroquímicos. ¿Qué piensa usted?.

Me agradaría leer la fuente y luego comentar al respecto. Cabe señalar que la responsabilidad de realizar estudios epidemiológicos sobre este punto corresponde al Ministerio de Salud en donde puede realizar alianzas con la Universidad.

Transgénicos y Sociedad.

Es inminente la llegada de los transgénicos a nuestra dieta. ¿Qué resta hacer?.

Es más que probable que ya lo estemos ingiriendo. No existe un control serio y responsable acerca de los alimentos que consumimos. Por eso es importante la difusión de la información a la población

¿Como deberían los consumidores, enfrentar el tema de la liberación transgénicos, ¿Qué deben exigir y a quién acudir?.

Insisto que en primer lugar debe haber difusión del significado de transgénico (muchos de mis pacientes no tienen idea del significado y probable riesgo). Exigir el etiquetado y la libre elección de consumirlos o no. En cuanto a quién acudir, son las autoridades Ministeriales las principales responsables, sólo que actualmente está rota la confianza en los mismos, particularmente cuando son los que toman la decisión de la liberación y afirman ante la población que no hay daño a la salud.

¿Qué opina sobre la necesidad del etiquetado de los alimentos transgénicos indicando su presencia en los mismos?.

Es el derecho que debe tener todo ciudadano: el acceso a información precisa y responsable, en este caso, sobre las características y condiciones de productos destinados al consumo humano.

Existiendo diversos estudios e investigaciones internacionales con resultados negativos sobre los OGM y sus impactos para la agricultura, el ambiente y la salud, ¿Por qué cree que el gobierno esté legislando algo tan adverso para la población?.

La liberación de los OGM constituye actualmente un punto de un universo mucho más complejo en términos comerciales y eso implica montos inmensos de inversiones en juego. Monsanto forma parte de un grupo de seis firmas dedicadas, entre otras cosas, al negocio de las semillas, los agroquímicos y la biotecnología. Juntas representan aproximadamente 50 mil millones de dólares por año en ventas de semillas, rasgos biotecnológicos y agroquímicos; además, gastan cerca de 4 mil 700 millones de dólares anuales en investigación y desarrollo agrícola. Por otro lado, particularmente Monsanto enfrenta rechazos en muchas partes del mundo y eso configura un contexto de mucha presión a gobiernos para la toma de decisiones sobre sus productos.

Asunción, 04 de octubre de 2012.

Fuente: Alter Vida